El Juicio del 23-F. Concluyó el interrogatorio del teniente coronel. 
 Tejero afirma que adelantó la hora fijada para entrar en el Congreso     
 
 ABC.    19/03/1982.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 21. 

VIERNES 19-3-82

NACIONAL

-El juicio del 23-F

Concluyó el interrogatorio del teniente coronel

Tejero afirma que adelantó la hora fijada para entrar en el Congreso

MADRID.

A las diez de la mañana de ayer se inició la sesión número dieciocho de la vista

oral 2-81, seguida contra los procesados por los sucesos del 23 de febrero.

El presidente del Tribunal no hizo ninguna alusión al incidente producido en la

tarde del miércoles, al dirigirse en términos elogiosos el abogado Quintana

Aparicio al teniente coronel Tejero, ni a la conversación que tuvo el periodista

Miguel Ángel Aguilar en un bar del Servicio Geográfico del Ejército, y su

posterior expulsión por el ¡efe de seguridad de las dependencias del

acuartelamiento. Miguel Ángel Aguilar se encontraba presente entre los

periodistas.

Preguntado por el abogado San López, el teniente coronel Tejero afirmó que

influyó mucho para el buen desarrollo de los acontecimientos la llegada del

comandante Pardo Zancada al Palacio de las Cortes, al mando de una unidad de la

Policía Militar. Aseguró también que a la salida del Congreso, a mediodía del

día 24, comentó con varios oficiales en los autobuses del Cuerpo que les

llevaron al lugar del arresto, que se había entrevistado con el propio Tejero

con el general Armada, en la calle pintor Juan Gris, dos días antes del asalto.

Preguntado por el letrado Tent Soler (defensor del capitán Abad) el teniente

coronel Tejero dijo en el juicio que no hubo ningún oficial de la Guardia Civil

que se significara más que otros durante la ocupación del Congreso.

NO LE PARECIÓ DIGNA LA PROPUESTA DEL AVIÓN

El procesado señaló que cuando se marchó el general Aramburu Topete (director

general de la Guardia Civil) del Palacio del Congreso, tras acudir a conminar a

sus ocupantes para que depusieran su actitud, el general Aramburu dijo a uno de

los guardias civiles: «Os van a matar a todos».

El guardia —según la declaración de Tejero— respondió: «Nos están ya matando uno

a uno, mi general» (se refería a los atentados terroristas que se estaban

produciendo). Tejero declaró ayer que el general Aramburu respondió, a su vez.

«Pues mejor».

A preguntas del letrado Santiago Segura (defensor del teniente Carricondo),

Tejero manifestó que no dijo al capitán Muñecas (está procesado y mandaba el

subsector del tráfico de Valdemoro) en qué consistía el servicio que iban a

realizar el 23 de febrero, sino que sólo le pidió que estuviera en la plaza de

Neptuno a las seis de la tarde, con los hombres necesarios para realizar un

servicio importante.

Tejero añadió, respondiendo al mismo defensor, que no le pareció digna la

propuesta del general Armada de salir en avión de España, y dijo que no

recordaba de orden de quién le ofreció el general Armada esta posibilidad.

Añadió Tejero que, en principio, el general Armada le ofreció poner a su

disposición un avión para que saliera él de España con su familia.

Cuando le preguntó Tejero a Armada ¿qué pasa con mis oficiales? Armada agregó —

según Tejero—, que podría poner otro avión a su disposición para que ellos

también pudieran salir.

Preguntó después el letrado Jesús Gómez García, que defiende al capitán Alvarez-

Arenas.

Tejero —a preguntas del abogado— afirmó que no tuvo noticias en ningún momento

de que Alvarez-

Arenas hiciera salir del Congreso a ningún guardia civil, en la noche del 23 al

24. DIJO Tejero que, a su juicio, la presencia de una unidad de la División

Acorazada en las Cortes, colaboró al desenlace pacífico de los acontecimientos.

DOS PREGUNTAS IMPROCEDENTES

Guillermo Salva Paredela (defensor del teniente César Alvarez Fernández) realizó

a continuación dos preguntas que el presidente del Tribunal, teniente general

Alvarez Rodríguez, consideró improcedentes.

La primera la formuló en los siguientes términos, aproximadamente:

—¿Consideró usted que le motivó protagonizar el asalto al Congreso de los

Diputados los mismo hechos que motivaron al general Franco a levantarse en armas

en julio de 1936.

La segunda fue, aproximadamente, la siguiente:

—¿Cree usted que las mismas motivaciones que a usted le llevaron al Palacio de

las Cortes, las vivían otros generales de las Fuerzas Armadas españolas?

—Novalvos: En la reunión que celebraron en el parque de la Guardia Civil (día

23) el coronel Manchado, usted, el capitán Abad y los tenientes de este último

¿se dijo a los tenientes sólo que iba a hacerse un servicio mandado por las

máximas autoridades de la nación?

Tejero.—Exacto.

N.—¿No se explicó a los tenientes en qué consistía el servicio?

T —No.

TEJERO ADELANTO EL ASALTO

Novalvos.—¿Es cierto que la fuerza que usted sacó del parque de la Guardia

Civil, al mando del capitán Abad, tenía pensado que formara un cordón en torno

al Palacio de las Cortes?

T.—Sí. Yo pensaba entrar en el Congreso junto con los hombres que trajera el

capitán Muñecas, porque este oficial había estado a mis órdenes y tenía gran

confianza con él. Lo que sucede es que yo me adelanté a la hora que había

fijado, y tuve que entrar en el Palacio de las Cortes con las Fuerzas del

capitán Abad.

Afirmó Tejero que, a su juicio, las condiciones de rendición se pasaron de

palabra a la superioridad, y luego sólo fueron firmadas cuando el general Armada

volvió con la autorización pertinente.

Precisó que la actitud de los tenientes de la Guardia Civil y de la División

Acorazada fue igual, y que, a su juicio, con estar unos procesados y otros no,

se violenta el artículo 14 de la Constitución (el artículo 14 dice que los

españoles son iguales ante la ley, sin discriminación alguna).

El abogado Novalvos preguntó entonces al teniente coronel Tejero si juraba por

su honor que el capitán Gómez Iglesias le presentó al comandante Cortina, poco

antes del 23 de febrero.

El procesado contestó afirmativamente. El presidente del Tribunal le pidió al

relator que no constara en acta el juramento, porque el procesado no estaba

obligado a prestarlo.

A las diez y cuarenta minutos de la mañana, el presidente del Tribunal ordenó al

teniente coronel Tejero que se reintegrara a su puesto entre los procesados.

 

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