El Juicio del 23-F. Pardó llamó a Valencia cuando supo que el rey le iba a mandar un mensaje al Congreso. 
 Milans del Bosch me dijo que no le podía abandonar     
 
 ABC.    19/03/1982.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 64. 

VIERNES 19-3-82

NACIONAL A B

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El juicio del 23-F

Pardo llamó a Valencia cuando supo

que el Rey le iba a mandar un mensaje al Congreso

«Miláns del Bosch me dijo que no le podía abandonar»

F.—¿Quién le citó para ir a Valencia a entrevistarse con Miláns del Bosch el 22

de febrero?

P—Me llamó el teniente coronel Mas ese mismo día, a las diez y cuarto de la

mañana

F.—¿Qué le contó Miláns del Bosch en Valencia?

P.—El capitán general me dijo que Tejero, al mando de doscientos guardias

civiles, iba a interrumpir la sesión de investidura del Congreso al día

siguiente y que, a continuación, él, como capitán general, iba a disponer una

situación especial en Valencia para poner todo a disposición de Su Majestad el

Rey.

F.—¿Le dijo algo de la Primera Región Militar?

P.—Miláns del Bosch me dijo que no se sabía en Capitanía General, pero que se

sumaría a la operación si ésta tenía éxito Miláns del Bosch me preguntó por el

general Juste, y yo le dije que era un hombre extremadamente prudente y poco

amigo de aventuras.

Declaró Pardo Zancada que el teniente general Miláns del Bosch le dijo que la

misión de la División Acorazada era ocupar Televisión Española y Radio Nacional

de España.

Fiscal.—¿Sonó el teléfono o se marcó desde el despacho de los hijos del coronel

Ibáñez Inglés algún número para mantener esa presunta conversación con el

general Armada"?

Pardo.—Estoy completamente seguro que sonó el teléfono

F.—¿Hay algo más al respecto que quiera usted añadir?

P.—Sí. A mí me sorprendió mucho la conjunción de Tejero y Armada en la misma

operación, pero el teniente general Miláns del Bosch me aseguró que ambos se

´habían visto ya por mediación de Cortina.

A mí no me hizo mucha gracia eso de Cortina, porque sabía que ese comandante

pertenecía el CESID.

F.—¿Qué impresión le dio todo lo que le habían contado?

P.—Yo tenía grandes dudas sobre la operación, las mismas que tengo ahora sobre

todo lo que ha pasado aquí.

Me pareció que el tema estaba poco madurado

A las dos menos cuarto de la tarde el presidente del Tribunal levantó la sesión

hasta las cuatro.

A las cuatro de la tarde se reanudó la vista y continuó la declaración del

comandante Pardo Zancada.

Afirmó el comandante Pardo Zancada que el jefe de la DAC, general Juste, y el

coronel San Martín, regresaron a la División Acorazada en la tarde del 23 de

febrero (había salido hacia Zaragoza, pero volvieron al enterarse de que algo

importante iba a ocurrir).

Afirmó que al general Yusty no se le concedió permiso para ir a visitar a un

familiar a Galicia porque es norma que siempre haya un general en la División y

no quede ésta al mando de un coronel.

Fiscal.—¿Cuando regresó el general Juste se dio permiso al general Torres Rojas

para que entrara al despacho de aquél?

Pardo.—Sí. Pero antes se dio la orden de que las tropas no salieran de paseo esa

tarde, ya que San Martín se lo pidió al general Juste, y éste lo autorizó.

Añadió el declarante que en esa reunión del 23 de febrero, por la tarde en la

División Acorazada, después de que concluyó su exposición, y tras comentar que

le iba a ser consultado al capitán general de Madrid si se llevaban a cabo las

misiones encomendadas a la División Acorazada, el general Juste fue hacia su

mesa para adoptar una actitud de mando.

El coronel San Martín —siguió diciendo Pardo Zancada— preguntó al general Juste

si podía salir el comandante Pardo para ir haciendo los preparativos de la

operación, y el general dio su autorización

Fiscal.—¿Hubo caras, o gestos de sorpresa cuando usted explicó los hechos a los

mandos de la División Acorazada?

Pardo.—No, caras de sorpresa, no, porque yo les había anunciado que iba a

ocurrir algo muy importante. Lo que sí hubo fueron caras de preocupación.

F.—Pero ante un hecho tan grave como del que usted tenía conocimiento, ¿no se

consultó con el capitán general de la región militar?

P.—Se comentó que había que decírselo, y yo dije que creía que esas no eran las

órdenes del teniente general Miláns del Boch.

F.—¿Sacó usted la conclusión de que el general Torres Rojas tenía que sustituir

a Juste al frente de la División Acorazada, en algún momento?

P.—Esa conclusión no la saqué nunca.

F.—¿En la reunión alguien puso algún reparo a lo que usted explicó?

—P.—No se puso ningún reparo, mi gene-Tal.

F.—¿Si Juste hubiera dicho que no respaldaba la operación, Torres

Rojas se hubiera hecho cargo de la División?

P.—En absoluto.

F.—¿Cuál fue la reacción en la División Acorazada cuando se produjo el asalto al

Congreso de los Diputados?

P.—Alborozo en los despachos.

F.—Le he hecho esta pregunta por conocer las actividades de la

División Acorazada.

P.—Ya Entonces se empezó a transmitir la palabra clave «lunes», que quería

significar el comienzo de las operaciones.

F.—¿Usted conocía las órdenes de acuartelamiento y de «alerta-2»?

P.—Sí. Perfectamente.

El comandante procesado indicó que, cuando Juste llamó a la Zarzuela y le

dijeron que Armada no estaba allí, él se sintió burlado.

Asimismo, Juste añadió: «Pensé que habíamos sido objeto de una burla

sangrienta.» Precisó que la orden dada de que regresaran las unidades que habían

salido a RTVE, a la División, supuso un disgusto claro, que se acató con

disciplina, dado que -todo el mundo acató las órdenes del mando.

Señaló que sobre las ocho y media se produjeron escenas de apasionamiento entre

los oficiales de la DAC y el general Torres Rojas, y los primeros incitaron al

general a que hiciera algo, ya que la unidad ya estaba comprometida. Añadió

Pardo que los citados oficiales y él mismo sentían vergüenza en aquellos

momentos.

Precisó que, en ese momento, Torres Rojas anunció que regresaba a La Coruña.

F.—¿Decidió usted ir al Congreso?

P.—Sí.

F.—¿Quiere usted justificar la razón de su marcha al Congreso?

P.—Sí Fui porque la acción que habíamos iniciado el 23 de febrero era una

ocasión de enderezar el rumbo de nuestra Patria, y cuando vemos que Armada no

está en la Zarzuela y Juste da marcha atrás, algo muy, importante se desmorona

en mí. Además había que tener en cuenta a los que estaban en el Congreso y a

Miláns del Bosch, que estaban cumpliendo sus cometidos.

Entonces yo veo que se va a abandonar a la Guardia Civil, y capto un ambiente de

tristeza en la División Acorazada.

Además yo me sentía ligado por una palabra que había dado a Miláns del Bosch, y

quise que, al menos, alguien de la División Acorazada, saliera.

F.—¿Comunicó usted a San Martín que salía?

P.—Sí.

Preguntado por el fiscal si sabían sus dos tenientes lo que iban a hacer, Pardo

contestó que no, ya que los planes tampoco los conocían sus capitanes.

A las 23,30 horas les dijo a los dos capitanes (Pascual y Alvarez Arenas) que

prepararan las dos Unidades. ,

F.—¿Tuvo algún impedimento para salir de la División Acorazada con sus fuerzas?

P.—No, mi general. Incluso estuve diez minutos, sobre las cero cuarenta y cinco

del veinticuatro de febrero, parado delante del cuerpo de guardia para que la

gente se subiera a los vehículos.

F.—¿Tuvo que pedir permiso para salir?

P.—No, le dije a un brigada que estaba de oficial de guardia accidental que

abriera la valla, y así lo hizo.

F.—¿Encontró dificultades para entrar en el Congreso?

P.—No.

F.—¿Necesitó contraseña para entrar en el Congreso?

P.—No, entré diciendo que iba por orden del Rey, y entonces oí vivas

al Rey y el Ejército.

F.—¿Sabía Tejero que iba a ir?

P.—No. Tejero me recibió incluso con frialdad, porque pensaba que íbamos a

desalojarles.

A continuación, Pardo Zancada afirmó que el coronel San Martín le había

informado, en un momento dado, que Valencia se estaba retirando y que el Rey le

iba a mandar un mensaje.

«Yo le dije —señaló el comandante Pardo— que me ponía en una papeleta, por

El juicio del 23-F

que pensaba que, en ese momento, sólo Miláns del Bosch podía dar órdenes e

instrucciones.

Por eso, a las cuatro y media hablé con Valencia, y Miláns del Bosch me dijo que

no le podía abandonar y que no iba a dar la orden de que se retirara del

Congreso, aunque sí que convenciera a Tejero para que aceptase lo que le

proponía Armada.

Después vino San Martín con el mensaje del Rey anotado en un pequeño papel.

Le indiqué que era poco serio, y me lo redactó´ en un papel que tenía membrete

de las Cortes.

El mensaje decía; poco más o menos, que saliera del Congreso y que, al acatar la

orden del Rey, salvaba mi honor y -mi patriotismo, porque actuaba por amor a

España, o algo similar.

La redacción me sorprendió un poco.

Preguntado por el fiscal sobre su reacción al recibir el mensaje, afirmó que era

«de gran preocupación, porque entendía que no podía abandonar a la Guardia

Civil».

Indicó que si no acató la orden fue porque no se hacía una gestión paralela con

Tejero y con Camilo Menéndez; pero al recibir el mensaje inició, de todas

formas, los trámites de negociación para la salida del Congreso.

Leyó el mensaje que te había llevado San Martín y se lo contó a sus cuatro

capitanes, quienes le dijeron que no lo abandonarían.

TEMIÓ QUE «ACABARA» COMO EL ROSARIO DE LA AURORA

El procesado manifestó que le movió a animar a Tejero a salir del Congreso el

que las actitudes de algunos diputados, como Fraga, pudieran arrastrar a otros a

lanzarse contra los guardias y que aquello acabara «como el rosario de la

aurora».

Indicó que le dijo al teniente coronel Fuentes Salazar que quería salir, y sólo

puso como condiciones que quedara intacto el honor militar y que se entregara en

el cuartel general de su división, y voluntariamente.

Preguntado por el fiscal sobre si habría dejado salir a alguno de sus

subordinados del Congreso, contestó: «Por norma, no me gusta admitir

deserciones.

No lo hubiera admitido. Mi unidad hace lo que yo mande.»

F.—¿Colaboró voluntariamente en los hechos del 23-F?

P.—Sí, mi general.

F.—¿Su salida al Congreso infringía las normas que había en la División

Acorazada de estar acuartelada?

P.—Sí, las infringía, y lo sabía.

F.—¿Sabía que Tejero interrumpió una votación de investidura del candidato a

presidente del Gobierno, y que eso era anticonstitucional?

P.—Sí, lo sabía.

LE EXTRAÑO LA INTERVENCIÓN DE ARMADA

Adolfo de Miguel.—¿Tenía usted miedo de que se telefoneara a la Zarzuela y se

comprobara que no estaba allí Armada?

Pardo.—No. Siempre creí que Armada estaría allí.

D. M.—¿Le extrañó la intervención de Armada en las negociaciones para la

capitulación?

P.—Sí, me extrañó, porque creía que Armada estaba implicado y pensé que no era

la persona más adecuada para garantizar las condiciones.

Por eso se las pedí por escrito.

D Un error de transcripción, que lamentamos, nos hizo escribir ayer, al dar

cuenta de las declaraciones del coronel Miguel Manchado, que fue la intervención

del capitán Abad en su despacho del Parque de Automóviles la que le convenció de

acceder a las peticiones del teniente coronel Tejero, cuando en la realidad el

coronel Manchado aludió en la Sala al capitán Gómez Iglesias y no al capitán

Abad.

 

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