Autor: Urbano, Pilar. 
 El Juicio del 23-F. 
 Cortina: O triple o nada     
 
 ABC.    23/03/1982.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

MARTES 23-3-82

ABC/7

NACIONAL

El juicio del 23-F

Hilo directo

Cortina: O triple o nada

fue lo más parecido a un acoso. El comandante Cortina, sometido al

interrogatorio de un fiscal implacable y empeñado en demostrar que el

comandante, ex jefe de la Agrupación Operativa de Misiones Especiales del CESID

(Centro Superior de Información de la Defensa), podía estar a la vez con su

amigo Cadalso viendo atardecer en una finca de Zarzalejos, a diez kilómetros de

El Escorial, y... saliendo de la cafetería del hotel Cuzco, con Tejero, para

entrevistarse con el general Armada en Pintor Juan Gris, 5.

Un fiscal (entiendo, obviamente, que muy en su «papel» acusador) más dispuesto a

creer el testimonio de «un» procesado Tejero, que afirma haber celebrado dos

reuniones (una: con Gómez Iglesias y Cortina; otra: con Cortina y Armada), que

los testimonios de «tres» procesados (Armada, Cortina y Gómez Iglesias), que

niegan esas reuniones. Un fiscal extrañado de que Cortina pueda cenar, dos días

seguidos, con su amigo Cadalso, hablando de la cría caballar...

«¡¿Pero acaso es usted un experto en caballos...?! ¿Y su amigo, al fin, puso o

no puso el negocio de caballos en Zarzalejos?»

Tuvo, en mi opinión, un éxito rotundo el señor fiscal: consiguió excitar de tal

manera al procesado comandante Cortina que logró de él una deplorable

autodefensa: locuaz, reiterativa, prolija en narraciones circunstanciales,

desgañitada en e! tono, desmesurada en los modales.., hasta el punto que el

presidente hubo de Mamar la atención al declarante para que «no diera esos

gritos y se moderase en la forma».

Es decir, el fiscal nos puso ante el tablado tal Cortina que describió Tejero,

«charlatán.,., ebrio de locuacidad.., que no me dejó abrir el pico», y no al

que, según Tejero también, le había pintado Gómez Iglesias, antes de

presentárselo: «hombre callado y reservado, de pocas palabras, que tratará de

sacarte lo más que pueda».

En Cortina se dan cita tres historias, o tres pretendidas historias. Todas

tienen un mismo origen: las cuenta Tejero.

Y todas tienen una misma fecha de puesta en circulación, abnl-81, porque hasta

su tercera declaración Tejero no soltó esa «prenda» de sus entrevistas con

Cortina y Armada en las «vísperas calientes» del 20-21-F. Y hasta junio no dirá

que el enlace entre él y Cortina fue el capitán de la Guardia Civil y del CESID

Gómez Iglesias.

Y es también entonces cuando en los relatos de Tejero aparece el CESID con su

apoyo «coordinador» de vehículos y radioteléfonos... Mejor dicho, un vehículo

con radioteléfono, conducido por el cabo Monje Segura (del CESID), que aquella

tarde del 23-F operaba, de servicio, por la plaza de la Beata María Ana de Jesús

y conectó por radio con el autocar que, a las órdenes del capitán Muñecas, venía

a Valdemoro hacia el Congreso.

Pues bien, aquí se cruza un curioso episodio «familiar»: el teniente Cifuentes,

yerno de Tejero, y que pertenece a los GEÓ, supo la primavera pasada, en una

cena de compañeros, que «e! día del golpe de su suegro hubo un coche del CESID

en la plaza de la Beata María Ana de Jesús; lo conducía el cabo Monje». Sólo

apunto esta «casualidad».

Que se entrevera con una «delicada misión informativa» a la que ayer aludió

Cortina, sin querer desvelarla, y que se llamó «Operación Míster»

contraespionaje del CESID hacia posibles escuchas que ciertos servicios de

inteligencia, extranjeros, venían aplicando a muy altos personajes de nuestra

vida nacional.

En ese servicio, y siguiendo a determinado individuo («un objetivo», le llaman

en el argot «inteligente»), estaba en la tarde de! 23-F el cabo Monje con su

vehículo, etc , etc, etc...

• Pero lo más curioso es que Tejero en cada declaración cuenta su encuentro con

Cortina en la madrugada del 20 al 21 de un modo distinto Una vez:

«Por diversas circunstancias, me veo citado con el comandante Cortina, que me

lleva a su casa en el Parque de las Avenidas.»

Otra: «Me citó por teléfono y me envió un coche a buscarme.» por. otra,

finalmente, dirá que con quien se citó Gómez Iglesias y éste, en su coche, le

condujo, «dando muchas vueltas, hasta la casa de Cortina en la calle de

Biarritz».

En un relato habla de «un subordinado del comandante Cortina» que estaba también

en esa reunión nocturna.

En otro dice que no pudo identificarlo «porque estaba en la zona de penumbra de

la habitación y además no habló».

Y en otro.. describe cómo entran juntos él, Cortina y Gómez Iglesias, a la vez,

en la casa. ¿Por qué versión optará el fiscal? Yo estoy perdida..

Cortina ayer se quejaba de las descripciones que Tejero hacía de su casa de

Biarntz, 21. Vino a decir que lo que Tejero «afirma haber visto» es «simplemente

el portal; y, del interior, lo que cualquiera podría ver con sólo llamar a la

puerta».

Muy sugerente. No echemos en saco roto que los procesados, durante este año de

encierro, han tenidc demasiadas visitas, informadores, orientadores...

Pero también es un brindis a la imaginación suponer que todo es «fantasía

extenor al servicio de Tejero». García Carres, que asegurará por teléfono a Mas

Oliver, ayudante del teniente general Miláns del Bosch, «he dejado juntos a

Tejero y Cortina en el hotel Cuzco».

El mismo hotel Cuzco, como lugar de cita, donde casualmente Cortina era «muy

conocido por tener allí contactos y citas habitualmente». Unas oficinas en

Pintor Juan Gris, de alguna manera vinculadas a «gente de GODSA», entidad a la

que perteneció el hermano del comandante Cortina... y también conectadas por

relación personal con ASEPROSA, empresa de servicios de seguridad que preside el

mismo Antonio Cortina y que hizo prestaciones al CESID...

Y el que en Valencia se recibieran, en esas mismas «vísperas calientes», las

noticias sucesivas «hay un comandante que empuja... para que la operación Tejero

se haga» y «el comandante se llama Cortina». Todo encaja.

• Pero también todo se desencaja, si volvemos a la tesis de cuándo empiezan a

contarse ante el juez estas historias... Y entonces apreciamos un pasmoso

acuerdo, como si de un «etéreo conjuro» se tratase, entre los procesados del

llamadp «bloque Miláns» y del llamado «bloque Tejero».

V es que, no habiéndose dado contacto personal entre Miláns del Bosch y Armada —

salvo aquella comida en Capitanía General de Valencia, el 10 de enero—, pese a

haber estado Miláns en Madrid cinco días de febrero con Armada ya en su despacho

de segundo JEME (¡i), la figura de Cortina viene como anillo al dedo para

fraguar un hipotético contacto.

Cortina habría desempeñado un triple papel de «conexión»: dar a Tejero los

elementos coordinadores e informativos del CESID: no sólo radiotelefónicos, sino

fotografías y datos de medidas de segundad y de situación de teléfonos en el

Congreso de los Diputados; respaldarle, a través de Gómez Iglesias, que apareció

«oportunamente» en el despacho del coronel Manchado para que cediese hombres

armados de la Guardia Civil ya en el mismo día del asalto al Congreso; y, lo más

importante, poner en contacto a Tejero con Armada, de quien recibiría las

últimas instrucciones para la acción, una vez informado de que «el mando era

bicéfalo: Armada-Miláns».

Sin embargo, a mí me extrañan varias cosas. Que un hombre tan cauto, reflexivo y

discreto como Cortina, se meta sin garantías en una operación de este calibre

que, según Tejero, «desde diciembre ya estaba tramada y estudiada» (fotografías

hechas, autobuses y anoraks comprados, decretos firmados...) y que, pese a ello,

se improvisa y acelera en el ultimo momento, porque en la misma tarde del 23-F

el propio Tejero «tuvo que cazar a lazo a los guardias civiles».

A no ser que..., adrede, se intentase abortarla desde dentro, forzando su

activación antes de tiempo: «hay un comandante que empuja», esto se hace; «no se

puede parar ya a Tejero»

Que Cortina se cite con Tejero en una cafetería, como la del Cuzco, donde es-tan

«notoriamente conocido», me resulta demasiado indiscreta.

Y mucho más que, como dijo Tejero el otro día, «los alrededores del hotel

estuviesen prácticamente tomados por guardias civiles de paisano».., cuando de

ahí se iba a una supuesta entrevista confidencial, secreta y conspiratoria con

Armada..

Y, por último, dentro de mis extrañezas, que Cortina, para la cita con Tejero en

su casa de Biarntz —madrugada del 20 al 21— tenga una coartada tan endeble como

«después de cenar en Vips, supongo que haría lo que suelo hacer: parar un rato

en un bar cercano a mi casa.., y a las doce y media de la noche estoy en la

cama».

Pero hay otra explicación, que sólo apunto: unos «Servicios de Inteligencia» que

se precien, y que en su día estuvieron en los aledaños de «lo de Carrero», en

«lo del general Esquivias», en lo del «desmonte de la Galaxia», en lo de «los

grupos castristas», etcétera... ¿No sería «natural» que estuviesen, sin «estar»,

en «lo de Tejero»?—Pilar URBANO.

 

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