El juicio del 23-F. Afirma que no asistió a ninguna entrevista. 
 Cortina rechaza que mantuviera entrevistas con Tejero y Armada     
 
 ABC.    23/03/1982.  Página: 8-9. Páginas: 2. Párrafos: 91. 

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MARTES 23-3-82

NACIONAL

El juicio del 23-F

Afirma que no asistió a ninguna entrevista

Cortina rechaza que mantuviera entrevistas con Tejero y Armada

MADRID.

En la segunda parte de la sesión de la mañana, y en vista de que los miembros

del Tribunal no quisieron hacer preguntas a Pardo Zancada, se inició el

Interrogatorio del comandante Cortina, a la una y media de la tarde.

El comandante Cortina, para quien el fiscal solicita doce años de cárcel y

separación del servicio, está acusado de reunirse en la madrugada del 21 de

febrero con el teniente coronel Tejero y el capitán Gómez Iglesias, a quienes

informó que la operación tenía un mando bicéfalo.

El comandante fue —según la acusación del fiscal— quien dio la orden de que el

asalto al Congreso fuera el 23 de febrero. Está acusado, asimismo, de concertar

la entrevista Armada-Tejero, el 21 de febrero por la noche, en la calle Pintor

Juan Gris, número 5, de Madrid, que Tejero confirmó y Armada negó que se

celebrara.

Fiscal.—¿Qué destino tenía usted el 23 de febrero de 1981?

Cortina.—Estaba destinado en la Subsecretaría de Defensa, en el Centro Superior

de Información de la

Defensa (CESID).

F.—¿Es normal que se utilicen matrículas falsas en los servicios que efectúa el

CESID, y eso se hace con autorización?

C.—Se utilizan a veces matrículas trucadas, con mayor o menor autorización, no

puedo precisarlo bien. Posteriormente estas matrículas se destruyen.

F.—¿Conocía usted a Armada? ´ C.—Sí. Alguna vez lo he visitado con compañeros de

mi promoción, cuando le pusieron el fajín de general, por ejemplo, y también

cuando era secretario del Príncipe Juan Carlos, pero no cuando el Príncipe fue

nombrado Rey de España.

F.—¿Ha tenido alguna relación más individualizada con el general Armada?

C.—Le saludé un día, en la calle Alberto Aguilera, según creo, durante dos

minutos, a pesar de que Armada ha dicho que fue en la calle Princesa, pero yo no

creo que fue allí, sino en Alberto Aguilera.

F.—¿Conocía al sargento Juan Rando Parra?

C —Sí, coincidió en el servicio conmigo.

F.—¿Conocía al cabo primero Rafael Monje Segura?

C.—Sí, es un brillantísimo miembro del CESID y ha realizado servicios muy

brillantes

F.—¿Monje sirvió de guía y coordinación de las fuerzas de la Guardia Civil desde

el paseo de las Delicias hasta el Congreso el veintitrés de febrero?

C.—Mi afirmación es rotundamente no, ya que como jefe suyo tuve que realizar una

investigación tras los hechos y llegué a la conclusión de que este cabo primero

no había participado en esa acción.

F.—Bueno, pero Rando Parra dice en su declaración que el cabo primero Monje dijo

a gritos, en las instalaciones del CESID, que había llevado al capitán Muñecas y

a los miembros de la Guardia Civil al Congreso... ¿Fue, efectivamente, el cabo

primero al Congreso en el coche del CESID?

C.—Mi letrado ya ha solicitado un testimonio de particular, porque considero

difamatorias las declaraciones de ese suboficial y va a presentar a un testigo,

compañero suyo, a quion le había dicho que me difamara.

LA MISIÓN DEL CABO MONJE

F.—¿El cabo Monje estaba con su vehículo aparcado on la plaza de la Beata María

Ana de Jesús, y desde allí los trasladó hasta el Congreco?

C.—No. No cataba con su vehículo aparcado. Estaba en una misión siguiendo a un

taxi.

Al entorarso por una emisora comercial de lo que había ocurrido en el Congreso,

abandonó su misión y so dirigió al Palacio de las Cortes.

F—¿La orden de servicio la había recibido ya en la tarde del viernes o el

sábado?

C—No. El cometido que realizaba Monje se le comunicó en la mañana del lunes.

F.—En la declaración del sargento Rando Parra se dice que el cabo primero Monje

había recibido esas órdenes la semana anterior...

C.—La declaración del sargento Rando Parra, además de que está plagada de

errores, es inexacta.

F.—¿Citó usted al sargento Rando Parra a las nueve de la mañana del día

veintitrés de febrero, en el hotel Cuzco?

C.—Sí. Lo recuerdo.

F.—La cafetería del hotel Cuzco, ¿no es la misma donde usted citó a Tejero?

C.—No. Precisamente porque era un lugar donde yo soy conocido, al estar cerca de

mi oficina. –

A las dos menos diez la sesión fue suspendida por el presidente hasta las cuatro

de la tarde.

Cuando se reanudó la sesión, siguió el interrogatorio, por parte del fiscal

togado, del comandante Cortina, quien se dirigió al lugar donde se sitúan los

declarantes con una carpeta de color azul marino debajo del brazo.

El interrogatorio, en síntesis, fue el siquiente:

Fiscal.—¿Sabía usted si su hermano Antonio, tenía un cargo en Aseprosa? (en una

de las oficinas de esta empresa fue donde se celebró la supuesta reunión Armada-

Tejero de la calle Pintor Juan Gris el 21 de febrero de 1981).

Cortina.—Sí, era consejero delegado o algo así de esa empresa.

F.—¿Había colaborado usted alguna vez con esa empresa?

C—La primera noticia que Aseprosa tuvo de los sucesos del veintitrés de febrero

fue a través de las conclusiones del fiscal.

De todas formas, el CESID suele mantener colaboraciones honorables con empresas.

Estas colaboraciones suelen realizarse dentro de una gran discreción.

F.—¿Estas colaboraciones son en beneficio de las empresas o en beneficio del

servicio del CESID?

C.—No, rotundamente, en beneficio del servicio del CESID?

F.—¿Cómo es posible, entonces, que el sargento Rando (perteneciente al CESID el

23-F, y que declaró en la causa) declarara que cobró cuarenta mil pesetas por su

intervención en uno de esos servicios de colaboración´´

C.—Es algo que está regulado en una normativa legal.

F.—¿Alguna empresa regaló al CESID unas estatuillas?

C.—Sí, es lo normal. Eso de los obsequios está también regulado.

El fiscal solicitó a continuación que fuera leída por el relator parte de la

declaración prestada por el sargento Rando, quien testimonió que el comandante

Cortina, tras pedirle, después del asalto al Congreso de los Diputados, que le

contara cuanto supiera de la presunta participación del CESID en los sucesos del

23 de febrero, le preguntó si tenía alguna frustración profesional, y que él le

podía ayudar a promocionarle.

Rando aseguró en esta declaración que, tras los sucesos del 23 de febrero,

recibió

vanas amenazas por parte de miembros del CESID.

Fiscal —¿Es cierto esto?

Cortina.—No. En su referencia a las amenazas me parece lamentable.

En cuanto a que yo me ofreciera a promocionarle, él sabía el bajo concepto que

yo tenía de su persona.

Cortina indicó luego que él no había facilitado medios de transmisión,

pertenecientes al CESID, al teniente coronel Tejero, y que ignoraba si alguien

del servicio los había facilitado.

Agregó que, tras el asalto al Congreso, no le dieron nmquna novedad al respecto.

Fiscal.—¿Estuvo usted el veinte de febrero de mil novecientos ochenta y uno en

Madrid´

Cortina.—Sí.

F.-Usted, tras la reunión de mandos del CESID, ¿fue al «Vips» de la calle de

Velázquez?

C.—Sí. Me reuní con un amigo, Fernando

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NACIONAL

El juicio del 23-F

Niego que un cobo del CESID guiara al Congreso a las fuerzas asaltantes

Cadalso Preciado, para cenar y hablar de un negocio de cría de caballos que él

quería montar.

F.—¿Dónde fue usted después de la cena7

C.—A tomar una copa en un bar cercano a mi casa, y a coger la Prensa de la tarde

Después me marché a

mi domicilio a dormir.

F.—¿No es más cierto que esa noche se reunió usted con el teniente coronel

Tejero y con el capitán Gómez Iglesias (procesado en la causa y perteneciente al

CESID el veintitrés de febrero) en la casa que usted tiene en la calle Biarritz,

de Madrid?

C.—No. Rotundamente no.

El procesado explicó a continuación la disposición de los muebles de su

domicilio de la calle Biarritz, contraponiendo su descripción a la hecha en el

sumario, y en su interrogatorio en la vista por el teniente coronel Tejero.

Negó Cortina que Tejero hubiera estado alguna vez en su casa, y que le dijera al

referido teniente coronel que iba a reunirse con el general Armada el día 21 de

febrero de 1981.

Cortina realizó luego un alegato," en el que señaló que todos los testimonios

contra él partían de una declaración del teniente coronel Tejero.

El fiscal le dijo con dureza al comandante Cortina que había varios testimonios

en su contra, además de los que pudieran partir de la declaración de Tejero,

como el de García Carres, que aseguró que dejó al teniente coronel de la Guardia

Civil en Cuzco, el día 21, para reunirse con el interrogado, y como el de Miláns

del Bosch, que sostiene que Armada le manifestó, el 23 de febrero, en

conversación telefónica, que Cortina era de confianza.

F.—¿Qué hizo usted el día veintiuno de febrero de mil novecientos ochenta y uno?

C.—Por la mañana estuve arreglando cuestiones personales y acudí a mi destino.

Solía volver a casa hacia las cuatro de la tarde, pero ese día regresé antes,

porque iba a reunirme con mi amigo el señor Cadalso, que quería montar un

negocio de caballos.

F.—¿Sabe usted algo de caballos?

C.—No.

F.—¿No le parecen muchas reuniones

para hablar de un tema del que usted ´no sabe?

C.—Se trataba de un amigo.

F.—¿Dónde estuvo usted el día veintiuno de febrero con su amigo Cadalso?

C—Primero, a media tarde, estuve en Monte-Escorial, con mi padres. A las diez de

la noche me reuní a cenar con Cadalso, en el restaurante La Jenara.

F.—¿Le hubiera dado tiempo desde las ocho de la noche, hora en la que tiene

declarado que dejó a sus padres, hasta las diez, en que dice que cenó con el

señor Cadalso, a trasladarse a Madrid?

C.—Sí.

F.—¿Le hubiera dado tiempo a participar en la reunión celebrada ese día, en la

calle Pintor Juan Gris, entre Armada y Tejero, al que usted habría llevado allí?

C.—Pero es que mi cena con el señor Cadalso comenzó a las nueve y media y, por

lo tanto, no podía darme tiempo

F.—¿Cuántas personas por orden suya entraron el veintitrés de febrero en el

Congreso de los Diputados?

C.—Sobre las diez de la noche entró el cabo primero Monje con un agente a sus

órdenes.

Sobre las dos y media de la madrugada del día veinticuatro entraron et capitán

Camacho y el capitán Armada Sarria.

Todos con el objetivo de informarse de lo que sucedía dentro.

F.—¿Estuvo el cabo Monje en el Congreso de los Diputados?

C.—Sí. Como le he dicho, entró a las nueve de la noche Permaneció dentro un rato

y, tras salir, no se le permitió volver a entrar.

El era un elemento destacado del CESID, y tenía varios hombres a sus órdenes.

F.—¿Este cabo es e! mismo que, según tiene declarado un testigo, dijo a voces

que había trasladado al capitán Muñecas desde el paseo de las Delicias al

Congreso de los Diputados el veintitrés de febrero?

C.—Sí, pero se trataba de la declaración de un testigo.

A las cinco menos cinco de la tarde, el fiscal togado indicó que no tenía que

hacer ninguna pregunta más de momento al procesado, y el presidente del Consejo

Supremo de Justicia Militar, el teniente general Alvarez Rodríguez, cedió la

palabra al defensor del procesado, señor García Villalonga.

García Villalonga.—¿Qué piensa usted de la forma de Gobierno?

Cortina—No soy monárquico por naturaleza, sino en la medida ´que lo impone la

normativa vigente, que en este caso es la Constitución.

NO PARTICIPO EN EL 23-F

García Villalonga.—¿Conoció o participó por su destino en los sucesos del 23 de

febrero de 1981?

Cortina.—No. Sólo cuando se tuvo conocimiento de que se había producido el

asalto ai Congreso de los Diputados se revisaron las actuaciones derivadas de

ello.

G. V.—¿Usted podría, gracias a su destino, haber proporcionado a cualquier

persona planos del edificio del Congreso, de sus sistemas de segundad o de sus

transmisiones7

C.—Cualquier Servicio de Inteligencia que se precie debe tener información de

tos edificios más importantes o que sean de más interés.

G. V.—¿Se responsabiliza de la actividad Informativa desarrollada por sus

subordinados el 23 de febrero de 1981?

C —De aquellos a los que yo mandé, y en las misiones que les encomendé, sí.

Más adelante, el comandante Cortina declaró que al único civil procesado por

esta causa, Juan García Carres, lo conoció en el juicio, el primer día que llegó

al Servicio Geográfico para asistir a la vista.

Asimismo afirmó que no vio a ninguno de los hoy procesados los días 20, 21, 22 ó

23 de febrero, ni siquiera al capitán Gómez Iglesias, que pertenecía al mismo

organismo que é!. Posteriormente interrogó al procesado el defensor del teniente

general Miláns del Bosch.

Cortina le dijo a Escande» que no tenía confianza con Armada antes del 23-F,

pero que mantuvo algún contacto con este general en actos celebrados en la

Zarzuela y en otras conmemoraciones.

Agregó el procesado que, tras estos´ actos, solía cambiar impresiones con

Armada, y que el día en que vio a Armada en las inmediaciones del domicilio de

éste no quiso abordarle, sino simplemente explicar con exactitud cuál era el

cometido del CESID

El abogado Ramón Hermosilla, defensor del general Armada, hizo una sola pregunta

al procesado:

¿En los días 19, 20, 21 ó 22 de febrero de 1981 se reunió usted para cualquier

cosa con el general Armada7

El comandante Cortina respondió negativamente.

Tomó la palabra a continuación el abogado Pedro Quintana Aparicio, defensor del

general Torres Rojas, quien estableció con el procesado, en síntesis, el

siguiente diálogo:

Q—¿Las empresas con las que a veces colaboraba el CESID eran de seguridad?

C.—Se dedicaban a muchas cosas, entre ellas a la seguridad

Q.—¿Podría haber ordenado el mando del CESID que se mantuviera el secreto sobre

hechos relacionados con el 23-F?

C —Creo que no De cualquier forma, desde el momento en que una persona dejara el

destino y fuera procesado, se le relevaría de este secreto. A mí no se me ha

pedido que mantenga ninguna reserva

 

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