El Juicio del 23-F. En la primera parte de la mañana concluyó el interrogatorio de Pardo Zancada. 
 Enérgica actitud del presidente ante la actuación de los defensores     
 
 ABC.    23/03/1982.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 39. 

MARTES 23-3-82

NACIONAL

El juicio del 23-F

En la primera parte de la mañana concluyó el interrogatorio de Pardo Zancada

Enérgica actitud de! presidente ante la actuación de los defensores

A las diez de la mañana se reanudó la vista, con la declaración del comandante

Pardo Zancada (de la División Acorazada Brúñete), que ya se inició el jueves

último.

El letrado Salvador Escandell (del teniente general Miláns del Bosch y del

coronel Ibáñez Inglés) preguntó al procesado:

Escandell —¿Sabe que el artículo 62, apartado h), de la Constitución dice que el

Rey es el jefe supremo de las Fuerzas Armadas y que en el artículo 8 se

consagran las altas misiones de los Ejércitos, y que todo lo que se hizo el 23

de febrero fue en cumplimiento de esas normas?

Pardo.—Sí, así es.

Seguidamente interrogó el letrado señor Hermosilla (defensor del general

Armada), quien preguntó, en síntesis:

Hermosilla.—¿Le dijo Mas para qué le llamaba el teniente general Miláns del

Bosch el 22 de febrero de 1981 para que fuera usted a Valencia?

Pardo.—No, no me lo explicó.

H.—¿Se le comunicó después que había una operación respaldada por el Rey y la

Reina, que culminaría con (a presencia del general Armada en la Presidencia del

Gobierno?

P—Miláns del Bosch dijo que Armada sería presidente del Gobierno y él presidente

de la Junta de Jefes de Estado Mayor.

LA LLAMADA TELEFÓNICA

Hermosilla—¿Miláns del Bosch le requirió para que garantizara sus propias

palabras en una conversación que iba a mantener con el general Armada?

Pardo —No exactamente. Miláns del Bosch me dijo que tenía interés en que yo

oyera una conversación, y yo interpreté que era para darme garantías de la

veracidad de la operación. Yo le dije a Miláns del Bosch que no era necesario

porque confiaba en sus palabras. ´

H—¿Usted tuyo la certeza de que era Armada quien habló por teléfono con Miláns

del Bosch el domingo (22 de febrero del 81) por la tarde?

P—Hasta que no tengamos en España «videoteléfonos» no puedo asegurarlo, pero

estoy casi seguro de que era Armada por el contexto de la conversación y por lo

que decía Miláns del Bosch.

H—Después de los careos celebrados en tos que participó usted, ¿tiene completa

seguridad de que era Armada quien habló por teléfono con Miláns del Bosch el día

22 de febrero por la tarde?

P—Es claro que así es.

H—¿Por qué no contrastaron la información con el general Armada, ya que le

habían dicho que él conocía la operación?

P—Miláns del Bosch no me había dicho que la contrastara.

Intervino seguidamente el defensor del coronel San Martín, José María Labernia,

quien preguntó:

Labernia.—¿Cuál fue la actitud de San Martín al tener conocimiento de la

operación?

Pardo —Hombre, de grave preocupación.

L —¿Le dúo que le parecía descabellada?

P.—Sí, sobre todo en el primer momento

L.—¿Le dijo que lo intentaría confirmar con el general Armada al día siguiente?

P.—Sí.

L.—¿Le llamó posteriormente a la División Acorazada, el 23 por la mañana, para

decirle que no podía contrastar la información con Armada?

P.—Sí Habló conmigo sobre las once y

me dijo que no podía hablar con Armada por un problema de falta de uniformes.

Tomó la palabra a continuación el defensor del teniente coronel Tejero, Ángel

López-Montero.

López-Montero.—¿Si hubiera sabido la superioridad lo que iba a pasar se hubiera

parado la operación?

Pardo—Estoy convencido de que sí.

L.-M—¿Se dio orden de que se protegiera el Palacio de la Zarzuela?

P—No. En ningún momento.

Luego tomó la palabra el abogado Zugasti Pellejero, defensor del capitán

Batista.

Zugasti.—¿Pudo pararse la operación en la División Acorazada?

Pardo —En cuanto Juste hubiera querido.

A continuación tomó la palabra el letrado Miguel Caballero Montes, defensor del

capitán Pérez de Lastra, quien preguntó a Pardo Zancada si no hubiera sido más

lógico tomar TVE antes que el Congreso, en tanto que el día 23 se hizo al revés.

Ante esa pregunta el presidente del Tribunal interrumpió al letrado y le dijo

que eso sería lo lógico en su «plan», pero lo cierto es que se tomó primero el

Congreso y después TVE.

A continuación formuló preguntas el abogado Sanz Arribas, defensor de los

capitanes Cid Portea y Bobis González, ambos procesados.

Sanz Ambas—¿Qué paso en el transcurso de la cena del 23 de febrero en la

División Acorazada?

Pardo—Cid Portea estaba sentado frente a mí y sentía la indignación y vergüenza

que sentían el resto de los asistentes. Yo le dije que si se unía a mí saldría

de la División, y él me contestó afirmativamente.

DEMOHO LA SALIDA DEL CONGRESO

Sanz Arribas—¿Acató usted la orden de salir del Congreso en el momento en que la

recibió?

Pardo—Sólo demoré la salida tres horas, precisamente hasta que las condiciones

fueran ¡guales para todos.

S. A—¿Qué ambiente existía en el cuartel cuando usted regresó a la División

Acorazada?

P—Comimos tarde. Sobre las cuatro de la tarde tomamos un café todos los jefes y

oficiales de la División Acorazada, excepto el general Juste y el jefe de la

Artillería.

Durante este café el ambiente era como un velatorio Había allí unas 50 personas

entre jefes y oficiales.

Ante las últimas palabras del procesado intervino el presidente del Tribunal

para decir al procesado que se limitara a los hechos y no diera opiniones en sus

contestaciones al letrado Sanz Arribas.

Pardo Zancada continuó su relato diciendo que cuando se marchaban de la División

él y el resto de los arrestados un grupo de jefes y oficiales les saludó

militarmente.

Acto seguido el letrado Sanz Arribas preguntó al procesado si, a su salida de la

División, los citados jefes y oficiales les hicieron un pasillo.

Nuevamente, y con evidentes signos do disconformidad, el presidente del Consejo

Supremo de Justicia Militar señaló que la pregunta era improcedente.

 

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