Autor: Urbano, Pilar. 
 Sentencia del juicio del 23-F. 
 Las sentencias     
 
 ABC.    04/06/1982.  Página: 27. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

VIERNES 4-6-82 NACIONAL

Sentencia del juicio del 23-F Hilo directo

Las sentencias

Sin necesidad de adjetivos, las cifras son harto elocuentes. Los guarismos son

impertérritamente tercos: dicen lo que hay. ¿Qué pedía el fiscal?: doscientos

ochenta y siete años y medio en total para los 33 procesados. ¿Qué han impuesto

los jueces militares?; ciento veintidós años y medio.

La rebaja de penas ha sido sensible: ciento sesenta y cinco años de clemencia En

la balanza justiciera, pues, más misericordia que rigor. De 33 acusados por el

fiscal, 11 han resultado absueltos; uno en automática libertad y siete más

gozaran el aire libre de la calle en muy poces meses. Ocho tenientes, dos

capitanes, un comandante y un capitán de navio desde hoy mismo volverán a sus

puestos y a sus mandos, j Enhorabuena I De los 26 militares que, por petición

fiscal, perdían la carrera, sólo la pierden 10.

Este es el relato más aséptico que puedo hacer del contenido de ese sobre

lacrado.

Con una prohibición expresa de «emitir juicios de valor» en el recinto militar

donde se nos comunicaron tas sentencias, se puso punto final a la fase «militar»

de tos juicios. «Fuera de aquí tienen ustedes entera libertad para opinar lo que

les dicte su conciencia.» (Gracias! «¡Nos queda la palabra!»

Y CalvoSotelo, en nombre del Gobierno, ya la ha tomado: «"Yo mismo emprendo

ahora ahora mismo... el "examen profundo de esas sentencias para interponer

recurso" ante el Tribunal Supremo, Sala 2.

Porque "me resurta .difícil contemplar la absolución de oficiales que mandaban

fuerzas que nos mantuvieron secuestrados durante diecisiete horas".» Sí, don

Leopoldo, «dixit»... «secuestrados».

A las tres de la madrugada del 23 - 24-F salió de su escaño azul. Se acercó al

teniente que le encañonaba —y que ni siquiera ha estado entre los procesados...

«¿Se dan cuenta ustedes de la gravedad de lo que hacen secundando este

intento...? ¿De las responsabilidades en que incurren... y de los riesgos que

ustedes y nosotros corremos aquí?»

E inmediatamente se ofreció como «rehén» (sí, así lo dijo ya en aquella

histórica ocasiónr «rehén»), «a cambio de la libertad de todos».

Después de un año de proceso indagatorio y tres meses de vista oral, la causa

2/81 no sólo no ha mostrado «lo que había detrás» de la rebelión militar y su/s

conspiración/es, sino que ha aguachinado, hasta el visto y no visto, «lo que

había delante». ¿Botones de muestra? |Los que se quieran! ¿Empezamos por...

Valencia? Con cifras también. Ayer mismo me las daba un general de Estado Mayor,

medalla militar: «En Valencia "salieron" unos tres mil doscientos hombres

armados.

En Madrid, entre Guardia Civil y División Acorazada, se "movieron" unos

ochocientos.» Pues bien: de Valencia sólo fueron procesados tres. No tres mil,

no: tres.

El ayudante de campo de Miláns del Bosch, teniente coronel Mas Oliver, que, por

citar un ejemplo, mantuvo «reuniones para la conspiración»´ con Tejero, García

Garres, Torres Rojas, Ibáñez inglés, Miláns del Bosch...; que fue anfitrión de

la «cumbre» conspiratoria en General Cabrera, 15..., que animó telefónicamente a

Tejero en el asalto..., conserva sus estrellas. ¿Mandos de la División

Maestrazgo de Valencia, la que en «operación Tuna» movilizó hombres, vehículos

rodados y carros de combate?... ¡Ni un solo procesado!, ¡ni un solo acusado!

Entiendo que el capitán Batista, de la DAC Brúñete, que «ocupó» la emisora La

Voz de Madrid, se le absuelva..., para poder entender que al coronel Valencia

Remón, que ocupó RTVE con tres escuadrones, mandados por sendos capitanes..., se

le ascendiera a general, a su debido tiempo.

Entiendo que al capitán Gómez Iglesias, de la Guardia Civil y del CESID, que

«ayudó a situar los autobuses del Parque de´Automovilismo», donde Tejero reclutó

los tricornios para su golpe, se le impongan tres años.

Pero... ¿cómo entender, entonces, la absolución de los tenientes de la Guardia

Civil que entraron, metralleta en mano, en el Congreso; o que, a punta de

pistola, amenazaron al director general de la Benemérita y le desalojaron los

autobuses que había conseguido Henar de guardias para reintegrarlos a sus

unidades; o que zarandearon al teniente general Gutiérrez Mellado? (Confróntese

«video» y fotos del instante.)

Ayer también, repasando fotografías de la «asonada», me fijé en una muy curiosa

e inédita tomada al mediodía del 24-F, cuando Tejero entraba en el Seat ,1500

negro, matrícula PGC, para «entregarse».

En solidaridad con él, van los capitanes Abad y Acera, de uniforme y con armas

largas. A su lado, de paisano, con cazadora, porque, «había tenido dudas..., se

marchó a su casa, donde vio amanecer..., decidió volver, cuando oyó por la radio

que "se estaba negociando la salida", ...desayunó en el Palace y se unió a su

"jefe" en aquel "servicio", Tejero»..., el capitán Pérez de la Lastra. Sí, tras

la madrugada hamtetiana, quiso, «correr la suerte de los de dentro», de los

asaltantes.

Dos años. Como lleva ya casi uno y medio en prisión, por la lentitud del

proceso..., dentro de unos meses volverá a vestir el uniforme verde y a mandar

tropa. Et teniente Alonso Hernaiz, otro ejemplo.

Ya por, la mañana del 23-F —no a las cinco y media de la tarde, como dijo el

capitán Muñecas-p, repasando los archivos de fichas de guardias y suboficiales

de Valdemoro, hizo la selección de tos que debían ir al Congreso y convocó, de

parte de) capitán Muñecas, una «revista de armas».

Fue al Congreso. Allí, entre otras «misiones», cumplió, y a rajatabla, la de

vigilar a tos «secuestrados de oro»: Gutiérrez Mellado, Rodríguez Sahagún,

Felipe González, Alfonso Guerra y Santiago Carrillo: quince horas les tuvo cara

a la pared y en silencio, en la Sala de Relojes. Absuelto... ¿Botones de

muestra? ¡Sobran! Comandante Cortina... ¿Biarritz. 3? ¿Cuzco? ¿Pintor Juan Gris?

¿Radioteléfonos? ¿Operación Mister? ¿Un «comandante que empuja»..., «el águila

es bicéfala»..., «la autoridad miliitar llegará a las H+2 con relevo de

fuerzas»...?

El experto en no dejar rastros «como no los deja el águila en su vuelo», ha

debido ser una «fantasía» de Tejero en sus insomnios. No hay huellas, no hay

pruebas..., no hay condena. Absuelto.

Al general Torres Rojas, sus cafés en Azuqueca, en General Cabrera, 15, y en la

DAC... le han costado seis años. A Armada, otros seis años decir en el despacho

de Laína que «e) Rey se ha equivocado». Porque otro delito no se le probó. ¿Que

sirve contra él la cinta de una conversación Tejero García Carres? Bien. ¿Y por

qué no sirve, por lo mismo, contra Carres? La democracia vigilante, desde hoy,

está «profundamente preocupada». Y yo también.—Pilar URBANO.

 

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