Terminó el juicio del 23-F. 
 Los principales procesados negaron haber pretendido implicar al Rey     
 
 ABC.    25/05/1982.  Página: 40. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

40 A BC

MARTES 25-5-82

NACIONAL

Terminó el juicio del 23-F

Los principales procesados negaron haber pretendido implicar al Rey

Una vez en el lugar donde hicieron sus alefatos los procesados, el teniente

coronel Tejero, en posición de firmes y con voz rotunda y recia, dijo: «En éstas

mis últimas palabras ante este proceso, quiero manifestar a gran parte de los

mandos militares mi desprecio por su cobardía...»

En ese momento, una veintena de personas que se encontraban en el lugar

reservado a los familiares de los procesados prorrumpieron en aplausos y gritos

como «¡Sí, señor!», «¡Bravo!» y «¡Traidores!»

El presidente del Tribunal ordenó a Tejero que se fuera de la sala y pidió a la

Policía Militar que expulsara a los alborotadores, lo que cumplimentó.

El defensor del teniente coronel Tejero, Ángel López Montero Juárez, se ausentó

de la sala inmediatamente después.

El teniente coronel Pedro Mas Oliver, que era ayudante del teniente general

Miláns del Bosch, dijo en su alegato que el 23 de febrero actuó como su

conciencia y su honor le aconsejaban. «No fui engañado por mi general; lo más

que pudo pasar es que mi general fuera engañado.

Creí que el Rey deseaba lo que iba a suceder el vintitrés de febrero, porque así

me lo había asegurado mi general, y porque un general de la III Región Militar,

tras una audiencia en la Zarzuela, trajo a Valencia el encargo deí Rey de

comunicarle al capitán general que "no pasaba nada".

Este general fue propuesto como testigo, pero el Tribunal lo rechazó.»

El comandante Pardo Zancada, que tomo luego la palabra, dijo: «No sé si se

considerará o no delito mi participación en los sucesos del veintitrés de

febrero. Lo que sí sé es que en todo momento he declarado la verdad, y no me

arrepiento de ello, como no me arrepiento de lo que hice.»

«No le guardo rencor a nadie. Ni siquiera a los que, con su conducta cambiante,

han hecho posible que estemos sentados en el banquillo.»

CORTINA VOLVIÓ A NEGAR

Al igual que en sus declaraciones sumariales y ante la vista, el comandante

Cortina, que estaba adscrito ai

CESID el 23-F, negó, durante su alegato, haber participado en los hechos que se

juzgan.

«Desconozco —>lijo— los datos para explicar el veintitrés de febrero, pues no

conocí ni participé en el proyecto, ni impulsé el asalto al Congreso, ni

intervine en reuniones.

Durante et juicio, personas honorables han insinuado acciones innobles que

manchan el nombre de un importante organismo de la de.fensa nacional. Pues

quiero decir, aunque no soy defensor, que el CESID ni era competente en ello ni

tuvo intervención en ios sucesos del veintitrés de febrero.»

Acto seguido, el presidente" del Consejo Supremo de Justicia Militar indicó a

los capitanes procesados si tenían algo que decir.

El capitán Acera Martín, de la Guardia Civil, rehusó a ejercer su derecho.

Carranco y Vecinos Núñez rehusaron hacer use de su derecho a alegar.

El teniente Vicente Carricondo Sánchez, que es -el militar mas joven de los

procesados, dijo: «Nunca he cometido ni he intentado cometer un delito de

rebelión militar. Juré en la Academia obedecer siempre a mis jefes y no

abandonarle; nunca, y ese siempre y ese nunca no tiene límites.»

El último procesado que intervino fue el único civil encausado, Juan García

Carres, quien comenzó expresando su fe absoluta en la Justicia.

Señaló luego que su estancia en la cárcel ha sido discriminatoria no sólo con

los demás implicados en la causa 2-81, sino también con los presos comunes.

«Estuve sometido a toda dase de vejaciones y padecimientos físicos y morales».

Expresó su agradecimiento al Consejo por haber accedido a la petición de los

médicos de autorizar el traslado a una Clínica privada, «corriendo los gastos de

estancia y tratamiento por mi cuenta; es decir, soy un preso que se paga su

cárcel.» «Estoy convencido que de haber tenido una prisión preventiva como han

tenido los demás procesados, mi salud no hubiese alcanzado la situación tan

delicada.

No guardo rencor a nadie, pero, con el debido respeto, señalo, que el trato

recibido ha sido injusto y anticonstitucional, toda vez que la.Constitución

garantiza que todos los españoles somos iguales ante la Ley „

«No quiero terminar —dijo— sin antes mostrar con el debido respeto mi

disconformidad por haber sido calificado como presunto partícipe en un delito de

rebelión militar.»

«Como paisano —rterminó diciendo— me siento enaltecido de haber estado sentado,

las veces que me lo han permitido, junto a estos ilustres militares, que para mí

son un ejemplo.de dignidad, honor, hombría de bien y, sobre todo, de entrega y

de amor a España.»

El presidente del Tribunal, teniente general Gómez de Salazar, a las doce y

cuarto de la tarde declaró la causa vista para sentencia.

Inmediatamente, los procesados se pusieron en pie y se dirigieron hacia la

salida que habitualmente utilizan. En ese momento, prácticamente todas las

personas que se encontraban en la zona destinada a los familiares se pusieron en

pie y prorrumpieron en una ovación dedicada a los encausados.

 

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