La defensa pide que se investigue el testimonio del director general de la Guardia Cívil. 
 El general Prieto asegura que no oyó a Tejero amenazar a Aramburu     
 
 ABC.    14/04/1982.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 24. 

MIÉRCOLES 14-4-82

NACIONAL

El juicio del 23-F

La defensa pide que se investigue

el testimonio del director general de la Guardia Civil

El general Prieto asegura que no oyó a Tejero amenazar a Aramnuru

El general Prieto negó ayer, ante la Sala que juzga los hechos del 23-F, que

oyera al teniente coronel Tejero decir al teniente general Aramburu que estaba

dispuesto a pegarle un tiro y después quitarse la vida.

Prieto negó asimismo que haya rectificado sus declaraciones sumariales en este

sentido contrariamente a lo declarado por Aramburu.

Ello dio lugar a que el letrado López-Montero, defensor de Tejero, pidiera que

el fiscal dedujera testimonio por si la declaración de Aramburu pudiera ser

constitutiva de delito.

El interrogatorio del general Prieto se desarrolló a última hora de !a mañana.

Inició Prieto su declaración con la afirmación be que no sentía enemistad por

ninguno de los procesados y sí gran amistad por algunos de ellos y admiración

por todos. Preguntó en primer lugar el letrado López-Montero:

—López-Montero.—¿Cómo se enteró usted que Armada era la autoridad militar

esperada?

—Prieto.—Yo intenté saber quién era el jefe de Tejero, y éste me dijo que su

único interlocutor .válido era Armada. Yo salí y se lo dije a Aramburu, quien

intentó localizar a Armada.

—L M.—¿Tuvo usted la impresión de que tos asaltantes al Congreso se rebelaban?

—P.—No, porque dijeron que actuaban a las órdenes del Rey.

—L. M.—¿Llevaba Armada aquella noche camisa blanca y corbata negra?

—P.—Sí. Desde luego.

EL INCIDENTE TEJERO-ARAMBURU

—L. M.—¿Llevaba Tejero la pistola en la mano cuando recibió a Aramburu?

—P.—Sí.

—L/M.—Si llevaba la pistola, ¿con qué mano le saludó?

—P,—No podría decirle con qué mano te saludó.

—L. M.—¿Apuntó al general Aramburu?

—P.—Yo no lo vi.

—L. M.—¿A qué distancia estaba usted de Aramburu y Tejero?

—P.—A unos dos metros.

—L. M.—¿Le dijo Tejero a Aramburu: Primero le doy un tiro y luego me suicido?

—P,—Yo no lo oí, pero me extraña que lo dijera, porque a mí no se me habría

escapado.

—L. M.—Aramburu dice que tiene un documento de usted, en el que rectifica las

declaraciones sumariales, ¿es eso cierto?

—P.—¿Cuándo oí esa afirmación de Aramburu, me he-dedicado a buscar la copia def

escrito a) que se puede referir Aramburu

—L. M.—Perdone, mi general, pero lo que le pregunto es si usted rectificó sus

declaraciones sumariales.

—P.—Yo entregué ese escrito el cuatro de marzo de 1981, cuando me lo pidió

Aramburu con urgencia para llevárselo a! ministro y en él debía relatar cuanto

yo recordaba de aquel día.

Después no he vuelto a entregar documento alguno a Aramburu, y la declaración

sumarial que yo presté fue el treinta y uno de marzo, por lo que mal pude

rectificarlo con un escrito del cuatro de marzo.

PIDE QUE SE INVESTIGUE

—L. M.—¿En ningún momento ha rectificado usted su declaración sumaria),

entonces..?

—P.—No.

—L M.—Así, pues, ¿no ha existido esa rectificación?

—P.—No. No ha existido.

En ese momento, López-Montero solicitó que el fiscal dedujera testimonio, por si

la declaración de Aramburu, respecto de la rectificación de declaraciones

sumariales de Prieto, pudiera ser constitutiva de delito.

A esta solicitud se adhirieron los letrados Segura Ferns, Muñoz Perea, Liñán

Lechuga, Ortiz Ortiz, De Miguel, Salva Paradela, Quintana Aparicio y Gómez

García.

Preguntó luego el letrado Ramón Hermosilla:

—Hermosilla.—¿ Usted se da cuenta que todas las personas próximas a la entrada

de Aramburu y de usted en el Congreso sacan conclusiones distintas a las suyas,

y en ningún momento mencionan al general Armada? ¿Habló con usted el comandante

Bagueñas Salvador, que era su ayudante?

—Prieto.—Desconozco la declaración de Bagueñas, que sí que era mi ayudante.

H.—Bagueñas dice en su declaración, incluso, que usted se permitió aconsejar al

director general de la Guardia Civil para que no dejaran entrar a Armada al

Congreso, porque no iba a conseguir nada, ya que Tejero sólo obedecía a Miláns

del Bosch.

—P.—Sí, pero eso es sólo al final, cuando Tejero sólo obedecía a Miláns del

Bosch.

 

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