Historia de una ambición     
 
 El País.    18/02/1982.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

ALFONSO ARMADA COMYN

Historia de una ambición

Si la noticia del golpe de Estado, generosamente retransmitida por radio en la

tarde del 23 de febrero, fue como un sorprendente mazazo para la mayoría de los

españoles, el procesamiento por sus implicaciones en Ja trama golpista del

general Alfonso Armada Comyn, marqués de Santa Cruz de Rivadulla, estuvo a punto

de fundir los circuitos mentales del mismo número de españoles, y,

particularmente, de los miembros de la clase política. Armada había sido una una

persona muy ligada al rey Juan Carlos del que fue preceptor y secretario, antes

y después de que este asumiera el trono.

Su padre fue preceptor del Príncipe de Asturias, hijo de Alfonso XIII. Madrileño

con antencedenles gallegos, nacido en 1920, apadrinado en el bautizo por el Rey,

ingresa en el Ejército en 1937 como alférez provisional, participa en la guerra

civil y lucha en Rusia con la Divisón Azul.

En su familia, compuesta de diez hermanos, seis mujeres y cuatro varones, hay de

todo: desde un jesuíta, Ignacio, que trabaja en Vallecas desde hace tiempo, a un

geofísico, pasando por algún miembro del Opus Dei, organización religiosa con la

que siempre se ha identificado a Alfonso Armada, parece que con harto

fundamento.

El general es conocido por sus convicciones integristas dentro del catolicismo.

Es preciso constatar también la buena situación económica de la familia, y del

propio general Armada en particular, cuyo patrimonio personal, procedente de

herencias familiares vinculadas a títulos nobiliarios es notable.

A raíz de la segunda entrevista de Franco con don Juan de Borbón, mantenida en

1955 en una finca del conde de Ruiseñada, en la que se decide el tipo de

educación de don Juan Carlos, queda encargado el duque de la Torre, general

Martínez de Campos, de formar el equipo que, bajo su dirección, se encargaría de

cuidar de ta educación del futuro Rey. En ese grupo, integrado por el comandante

Joaquín Valenzuela, el marques de Mondéjar, Nicolás de Cotoner,el marino Alvaro

Fontanals, Emilio García Conde, hoy jefe del Estado Mayor del Aire, Ángel López

Amo, catedrático de Historia, y el dominico José Manuel Aguilar, figuraba el

entonces comandante Alfonso Armada.

Fue el primer secretario de la Casa del Principe de España, en 1965 y, en

diciembre de 1976, jefe de la secretaría del ya Rey. Poco menos de un año más

tarde, en octubre de 1977, en una decisión en la que muchos vieron la influencia

del entonces presidente Suárez, cesó en el cargo.

A su salida de La Zarzuela, pasó por la Escuela Superior del Ejército, ascendió

a general de división en 1979 y durante un año fue gobernador militar de Lérida,

hasta que a principios de 1981 pocos días antes del golpe, ep nombrado segundo

jefe de Estado Mayor del Ejército.

Cuando se conoció la noticia del procesamiento det general Alfonso firmada por

su presunta participación en el golpe de Estado del 23 de febrero, surgió

inmediatamente el recuerdo de una comida, celebrada en octubre de 1980, en casa

del alcalde de Lérida, el socialista Antonio Ciurana, en la que participaron,

con el anfitrión, el general Armada, entonces gobernador militar de la plaza, y

los diputados socialistas Enrique Múgica y Joan Raventós.

En esa comida, según afirmaciones del propio Múgica, se hizo un repaso de la

situación española y el general Armada, sugirió, como hipótesis última para

evitar la quiebra del Estado, la formación de un Gobierno formado por UCD y el

PSOE presidido por un independiente, posiblemente militar, y con apoyo

parlamentario.

¿Pacto de generales?

Es el primer antecedente objetivo de que se dispone sobre el pensamiento de

Armada respecto a la situación política española. De ahí salta la historia hasta

eí momento en que, según recoge el fiscal de la causa en su escrito definitivo

de acusaciones, el general se inserta por primera vez en la cadena del compló.

Es en Valencia, el 10 de enero de 1981, cuando Alfonso Armada, que ha viajado a

la capital del Turia en comañía de su yerno, arquitecto, para supervisar !a~

reforma de un inmueble de su propiedad, recibe del teniente general Miláns la

primera confidencia sobre las intenciones golpistas.

Desde esa reunión, según ei fiscal, Alfonso Armada "queda comprometido en la

operación y toma la dirección de ésta en Madrid". Antes de regresar a Lérida, se

tomó el acuerdo de celebrar una nueva reunión en Madrid en la que comenzarían a

estudiarse los detalles de la operación.

En dicha reunión, celebrada el 18 de enero en la capital de España, se acordó

que no se realizaría nada hasta que se produjese el previsto nombramiento del

general Armada como segundo jefe de Estado Mayor del Ejército.

En esos días siguientes, según recoge el fiscal, se producen diversos contactos

entre Miláns y Armada, a través del coronel Ibáñez, segundo jefe de EM del

capitán general de Valencia, en los que ambos intercambian información. Para

este fin, Ibáñez viaja a Lérida el 19 de enero, para dar cuenta a Armada de lo

tratado en la reunión de Madrid, el día anterior, y el 3 de febrero, para

comentar la situación política creada por la dimisión de Suárez, materializada

el 29 de enero.

Ese mismo día 3, Alfonso Armada recibe la notificación de su nombramiento como

segundo jefe de EM del Ejército, y prepara su traslado a Madrid.

El 16 de febrero, ya instalado en el cuartel general del Ejército, Armada recibe

al coronel Ibáñez Inglés.

El 21 de Febrero, el brazo ejecutor de la operación, teniente coronel Tejero,

recibe la visita del comandante José Luis Cortina, del General de división

Alfonso Armada

CESID, quien asegura ser hombre de confianza del general Armada y encarga a

aquel ponerse en contacto con su superior.

Cerca de las diez de la noche del 21 de febrero, se reunieron en el estudio

jurídico de la caite Pintor Juan Gris, del que era titular un hermano del

comandante Cortina, éste, el teniente coronel Tejero y Armada Comyn.

El general preguntó a Tejero si estaba todo dispuesto para la operación, y dio

al teniente coronel Jas últimas instrucciones: no debía haber derramamiento de

sangre, que deberían penetrar en el Congreso a los gritos de; Viva España.´ y /

Viva el Rey!, y que todo se hacía en favor de Ja Corona, de España y de la

democracia. Armada aseguró a Tejero que en el momento de producirse la ocupación

del Congreso de los

Diputados, él estaría en el palacio de La Zarzuela.

Se ultiman los detalles del asalto

El domingo 22, Armada comunica ai teniente general Milans, por teléfono, los

detalles definitivos de la operación, y le anuncia una nueva llamada

confirmatoria para esa misma tarde.

Tal llamada se produce, en efecto, y es testigo de la misma el comandante Pardo

Zancada, llamado a Valencia por el teniente general Miláns.

A las cinco y media de la tarde del lunes 23, el teniente general Gabeiras llama

a su segundo jefe de EM, general Armada, para despachar asuntos de su

competencia.

Estando ambos reunidos, conocen por un ayudante del primero lo que está

ocurriendo en e¡ Congreso. Armada permanece en el despacho del jefe de EM del

Ejército, y le ayuda en una serie de llamadas telefónicas. A las siete de la

tarde, el Rey llama a Gabeiras y le pregunta si Armada está con él. Don Juan

Carlos solicita hablar con Armada, quien le afirma que no se ha movido del

despacho y que no ha autorizado a nadie a usar su nombre. Propone Armada a Su

Majestad trasladarse a La Zarzuela para explicarle lo que estaba ocurriendo, ¡o

que no es aceptado.

Siguiendo órdenes de Gabeiras, Armada pone en marcha la Alerta 11 de la

Operación Diana.

Ante la acumulación de llamadas Armada propone a su superior trasladarse a otro

despacho, a lo que se niega el teniente general Gabeiras. A las siete y media,

Armada atiende una llamada del general Juste, jefe de la DAC, quien asegura que

en su división invocan su nombre, lo que Armada desautoriza.

Ausente Gabeiras de su despacho, Armada informa a varios generales que ha

mantenido una conversación telefónica con el teniente general Miláns, sobre la

posibilidad de resolver la situación formando un Gobierno que presidiera él

mismo.

A instancias del jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor (JUJEM), teniente

general Alfaro, Gabeiras regresa a su despacho, pues, según consta en el informe

fiscal, "habían surgido dudas sobre el comportamiento de) general Armada".

Allí, el jefe de EM del Ejército señala a Armada que su propuesta de formar un

gobierno presidido por él es inaceptable. Se quedan solos en el despacho

Gabeiras y Armada y, ante la insistencia de éste, el primero se comunica por

teléfono con La Zarzuela para informar al Rey de la actitud de Armada; éste

habla con el general Fernández Campo, y le pide que traslade al Rey su

preocupación por la gravedad de la situación.

El Rey no acepta que Armada se traslade al Congreso y, en nombre de Su Majestad,

se ofrezca para presidir un Gobierno de coalición e insiste en que cualquier

propuesta que haga deberá ser a título personal, y bajo su conciencia, y sin

invocar en ningún momento el nombre del Rey.

"Solución constitucional"

Gabeiras recibe información sobre la valoración que a otros generales ha hecho

Armada sobre el caso, en Ja que aseguró que Jas regiones II, IV, V y VII apoyan

al teniente general Miláns, que ya ha sacado los tanques a la calle en Valencia.

Insiste Armada en que la única solución es ía formación de un Gobierno presidido

por él, lo que Gabeiras rechaza nuevamente; !e propone, a cambio, que ambos se

trasladen al Congreso y hagan tal propuesta al teniente coronel Tejero solamente

para resolver la situación, a lo que Armada se niega aduciendo que "él nunca

mintió a nadie y que no ¡e iba a mentir al teniente coronel Tejero".

Armada pidió un ejemplar de la Constitución y, después de revisarla, aseguró que

lo que proponía era constitucional. Armada se trasladó al despacho de Gabeiras

para solicitar (a venia de ia JUJEM antes de trasladarse al Congreso.

Armada quedó autorizado para ofrecer un avión para que los oficiales y sus

familias pudieran salir de España y para, a título personal, proponer a los

diputados la formación de un Gobierno presidido por él en el que tomarían parte

socialistas y comunistas.

A las 23,40 horas, y acompañado solamente por su ayudante, el comandante Bonel,

se entrevista Armada en el Hotel Palace con el gobernador civif de Madrid y con

los generales Aramburu y Sáenz de Santamaría.

Tras esta conversación, se traslada al Congreso, donde entra a las 23,50 horas.

Al encontrarse con el capitán de la Guardia Civil Abad, Armada le dio la

consigna "Duque de Ahumada"; inmediatamenmte se presentó el teniente coronel

Tejero, quien le dio la novedad.

Armada ordena a Tejero que quite la fuerza del hemiciclo y que reintegre a todos

los diputados a sus puestos, ya que va a proponer la formación de un Gobierno,

que él presidirá.

A instancias del teniente coronel, Armada explica que en el nuevo gabinete

estarán personas de UCD y de otros partidos, y cita a Felipe González, Enrique

Múgica y Jordi Solé Tura. Ante esta explicación, Tejero afirma que eso no era lo

convenido y se niega a aceptar la solución. Armada es escoltado hasta la salida

por dos capitanes de la Guardia Civil, por orden de Tejero, quien prohibe el

regreso de) general sin su consentimiento.

Regresa el general al Palace y, desde allí, acompañado por Mariano Nicolás, se

traslada al despacho del director de la Seguridad del Estado.

En la conversación, según declaraciones de Francisco Laína, Armada critica el

mensaje dirigido por el Rey a la nación y señala que ha dividido al Ejército.

Ya en su despacho, y en presencia de varios ayudantes del general Gabeiras,

Armada habla telefónicamente, a las dos de la madrugada, con el director de El

Alcázar, Antonio Izquierdo, y comentan sobre la publicación de un manifiesto en

el citado diario. Armada desaconseja tal publicación.

Pasadas las once de la mañana, Armada vuelve al Congreso, ya que el teniente

coronel Tejero y el comandante Pardo han soliticado hablar con él. Ambos le

comunican que han aceptado las condiciones para la rendición. Armada firma una

nota manuscrita por el corone) Fuentes Gómez de Salazar. A las once y cuarto,

Armada llama a Gabeiras para leerle el pliego de condiciones. Diez minutos más

tarde, la JUJEM, que se ha puesto en contacto con el Rey, da su visto bueno al

plan de rendición.

Horas más tarde, Armada sería arrestado.

 

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