Autor: Olmo, S.. 
   Las tres horas más largas de mi vida     
 
 Diario 16.    24/02/1981.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

LA GUARDIA CIVIL INVADIÓ EL CONGRESO

EL TESTIMONIO DE SUSANA OLMO

>Las tres horas más largas de mí vida>

«He podido salir a las 9,30 de la noche. fue tanto el desconcierto dentro del

Palacio del Congreso que cuando ordenaron que saliese la prensa más de la mitad

de los periodistas no nos enteramos He pasado las tres horas más largas de mi

vida, con un corte en la frente producido por un cristal que se desprendió de

alguna parte del tacho Probablemente a causa de un disparo alto. Como todos mis

compañeros, cuando gritaron al suelo, se tiré inmediatamente; un guardia civil

gritaba a mi lado «Mandadme alguien, que estoy solo.»

«La confusión ha sido tremenda. Pude ver de reojo en aquellos primeros momentos

de terror cómo se levantaba Gutiérrez Mellado para increpar a los guardias

civiles que tenían la pistola en la mano y cómo le cogían por .el cuello y le

ordenaban tirarse al suelo como a los demás. Tras unos minutos interminables nos

dijeron que nos podíamos sentar con las manos apoyadas en el respaldo del

asiento de delante, bien a la vista.»

Ana Balletbó, la diputada

socialista catalana, que está embarazada, fue acompañada por un guardia civil al

exterior del hemiciclo. Fernando Sagaseta, el diputado de Unión del Pueblo

Canario, sangraba por una mano y se pidió la asistencia de un médico. Le atendió

el diputado socialista Donato Fuejo. También en la tribuna de invitados se pidió

un médico para atender a alguien víctima de un ataque de nervios.

«Soy el presidente»

En el hemiciclo una treintena de guardias civiles habían tomado posición ante la

tribuna y por los pasillos, controlando los menores gestos de todos. Adolfo

Suarez se levantó de su escaño y dijo algo así como «todavía soy el presidente

del Gobierno y tengo la obligación y el deber de hablar con el responsable de

esto». Le ordenaron sentarse, pero él continuó en pie diciendo que quería hablar

con el responsable. Y ante esta actitud numerosos diputados se envalentonaron y

empezaron a gritar contra los agresores. A Suárez le sacaron a empellones del

hemiciclo y ya no sé dónde está.

Más tarde vi que sacaban también a Felipe González, a Santiago Camilo, a

Rodríguez Sahagún y a Alfonso Guerra, y creo que después, cuando yo ya no estaba

allí, también sacaran a Gutiérrez Mellado. Conseguí salir de la tribuna de

prensa acompañando a una colega que tenía un ataque de nervios y no me pusieron

ningún inconveniente para moverme, ni a mí ni a mis compañeros de prensa, aunque

el descontrol era absoluto, y por eso salió tanta gente en un primer momento,

cuando autorizaron a los funcionarios del Palacio del Congreso a salir. Varios

periodistas aprovecharon la ocasión y se dirigieron a sus redacciones para poder

contar los hechos de que habían sido testigos excepcionales.

He permanecido todo este tiempo en un pasillo, y a los únicos a que se obliga a

estar en su sitio sin movilidad ninguna es a los diputados, a quienes se

autoriza sólo para ir al baño, y lo hacen en grupo y acompañados de un guardia

civil.

La Guardia Civil, por

cierto, se muestra amable en todo tiempo, y las palabras que repitieron

constantemente eran «Tranquilidad, tranquilidad».

Cuando abandono la Cámara llegan más refuerzos de la Guardia Civil, y a un

centenar de metros del Palacio del Congreso, en la plaza de Neptuno, veo docenas

de automóviles del Ejército y Policía Armada, así como mucho público, al que no

dejan acercarse a las Cortes.

Me dirijo a un domicilio particular de la zona acordonada para que me curen. Veo

más de diez coches Z de la Policía, estacionados, con sus dotaciones alerta, un

montón de furgonetas de la Policía Nacional, cuyo número me atrevo a calcular en

más de veinticinco, Land Rovers y dos ambulancias.

Saliendo de las, Cortes, frente a la puerta de Los Leones, se hallan

estacionados y vacíos seis autobuses de la Guardia Civil, que supongo puedan ser

los que trasladaron a los ocupantes de la Cámara Hay también numerosas motos de

la Policía Municipal.

 

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