La Guardia Civil invadió el Congreso. 
 Los hombres de Galaxia secuestraron al Gobierno y Congreso de Diputados     
 
 Diario 16.    24/02/1981.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

24-febrero-81/Diario 16

NACIONA1

LA GUARDIA CIVIL INVADIÓ EL CONGRESO

Los hombres de «Galaxia» secuestraron al Gobierno y Congreso de Diputados

Doscientos guardias civiles, al nando del teniente coronel Tejero, condenado por

la «operación Galaxia invadieron ayer tarde el Congreso de los Diputados en el

momento en que se procedía a la votación de la investidura de Leopoldo Calvo-

Sotelo.

Los primeros momentos fueron enormemente confusos, ya que el palacio de la

Carrera de San Jerónimo quedó conpletamente incomunicado.

Las primeras noticias se conocieron en el momento en que los invasores dejaron

salir del recinto del palacio a los periodistas. El general Aramburu, director

general de la Guardia Civil, intentó conminar a los rebeldes para que depusieran

su actitud.

A las 6,25 horas de la tarde, el teniente coronel Tejero, al frente de 20p

guardias civiles, irrumpía en la sala de sesiones del Parlamento, donde en ese

mismo momento el diputado Núñez iba a pronunciar su voto para la investidura de

Calvo-Sotelo. «Todos al suelo, no pasa nada», dijo, pistola en mano.

Apuntando con el arma al presidente del Congreso, los guardias civiles tomaron

el hemiciclo.

Mientras parlamentarios, periodistas y funcionarios echaban cuerpo a tierra, una

ráfaga, de metralleta, que pudo escucharse por las ondas de la Cadena SER,

iniciaba las horas más tensas que el Congreso haya conocido nunca, mientras en

la radio los programas habituales eran sustituidos por música clásica.

En la plaza de Neptuno, la Guardia Civil y las unidades especiales de la Policía

entraban en el

Parlamento con fusiles lanzagranadas entre los aplausos de algunos centenares de

personas.

Hacia las 7,30, la prensa era obligada a salir de las Cortes y a los diarios y

emisoras llegaban noticias en cadena: Gutiérrez Mellado había sido golpeado,

Suárez había mantenido un forcejeo con los guardias civiles, el general Topete

había instado a los ocupantes a que cejasen en su actitud y había recibido una

rotunda negativa.

Mientras tanto, sus señorías continuaban secuestrados en el salón de sesiones.

Radio Nacional, hacia las ocho, emitía marchas militares y llegaban los primeros

rumores: «Hay militares en Prado del Rey.» Nadie sabía a qué atenerse.

Madrid aparecía desierta y las centralitas de centros oficiales y medios

informativos se encontraban bloqueadas. Las actitudes recogidas eran unánimes:

Estupor, desconcierto y un comentario, «Ha sido Tejero, el de Galaxia.»

 

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