Entre los tenientes de la Benemérita y los de la DAC. 
 La defensa se basa en que existe discriminación contra la Guardia Civil     
 
 ABC.    18/05/1982.  Página: 37. Páginas: 1. Párrafos: 19. 

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MARTES 18-5-82

NACIONAL

El juicio del 23-F

Entre los tenientes de la Benemérita y los de la DAC

La defensa se basa en que existe discriminación contra la Guardia Civil

MADRID.

A las diez de la mañana se reanudó el juicio por rebelión militar que se sigue a

treinta y tres procesados por los sucesos que se produjeron los días 23 y 24 de

1981, con el asalto al Congreso de los Diputados.

Al Iniciarse de nuevo la sesión, tras una larga pausa de cuatro días, comenzaron

su informe los abogados defensores de los tenientes de la Guardia Civil

procesados y juzgados.

No comparecieron los procesados teniente coronel Tejero, capitanes Cid Fortea,

Dusmet y Alvarez Arenas, y el único civil que está siendo juzgado, Juan García

Carres.

E! primer letrado que intervino fue Julio Ortiz Ortiz, defensor del teniente

Pedro Izquierdo, de la Guardia Civil, para quien el fiscal solicita tres años y

un día de prisión y separación del Cuerpo. El defensor manifestó que sentía que

en los tres meses de vista no ha conseguido que el fiscal modifique sus

conclusiones en cuanto al relato de hechos, aunque agradeció que haya rebajado

la petición de pena en 364 días, ya que antes se pedía para su defendido cuatro

años.

Dijo el letrado en su informe que al teniente Pedro Izquierdo le ordenaron, el

23 de febrero, un servicio que le dijeron era querido por el Rey, y le

ordenaron, dentro de ese servicio, entrar en el Congreso.

Su mjsión era estar allí, y en eso consistió su servicio, hasta que el día 24 al

mediodía, su capitán, el capitán Abad, le ordenó abandonar el Congreso.

Señaló que el teniente Izquierdo actuó bajo obediencia debida a su superior, y

debe ser exento de responsabilidad porque actuó en cumplimiento de un deber. En

la Guardia Civil —dijo— «existe una ciega obediencia y una fuerte disciplina,

más fuerte aun que en otros Cuerpos militares, y en base a estos principios

actuó el teniente Izquierdo».

INTERRUPCIÓN DEL PRESIDENTE

El letrado consideró que los guardias civiles no tenían ninguna duda sobre el

cumplimiento de la orden recibida. «El teniente Izquierdo cumplió, y bien, la

orden´.» «No quiero ni pensar que hubiera pasado si mi defendido hubiera ido al

despacho del director general para conformar una orden que le habían dado.

Sigo sin entender el procesamiento de los tenientes de la Guardia Civil, y no

tardará mucho en cambiarse el artículo de la Constitución sobre la igualdad ante

la Ley, que quedara así: todos los españoles son iguales ante le Ley, excepto

los miembros de la Guardia Civil.»

En este momento, el presidente del Tribunal llamó la atención al abogado

diciendo: «Señor letrado, es impertinente lo que ha dicho.» El defensor, Julio

Ortiz, respondió: «Conforme, señor presidente.»

En su argumentación consideró que su defendido habría sido procesado en

cualquier caso. «Tras recibir la orden que se le dio el 23 de febrero, el

teniente Izquierdo, hubiera hecho lo que hubiera hecho, estaría procesado. Si

ahora lo está por rebelión militar, en el caso de no hacer caso a las órdenes de

sus superiores, lo estaría por desobediencia, y la petición de pena hubiera sido

de seis meses a seis años.»

El defensor se refirió por último al llamado «pacto del capó» (fue e) que se

firmó para que salieran las Fuerzas de la Guardia Civil del Congreso, y en el

que se eximía de responsabilidad de tenientes para abajo). Lo calificó de «timo

del capó», y se preguntó que beneficio sacaba el general Armada con decir que

los tenientes quedaban exentos de responsabilidad. «Si hay que atenerse a la

literalidad del documento —añadió— que se cumpla en todos sus extremos, y

concretamente en lo que se dice que Tejero es el único responsable.»

Por último, el defensor relacionó la falta de honor con la no aplicación de, ese

pacto, y señaló: «Si un profesor de la Academia tuviera que dar ahora una

lección sobre el" honor militar, difícilmente podría hacerlo sin sonrojarse.»

El presidente del Tribunal interrumpió nuevamente al letrado y le dijo que si

persistía en su actitud le retiraría el uso de la palabra.

El letrado dio por concluida su intervención.

INFORME DEL ABOGADO SALVA PARADELA

A las once y veinte de la mañana inició su intervención el letrado Guillermo

Salva Paradela, defensor del teniente de la Guardia Civil César, Afvarez

Fernández, oficial para quien el fiscal solicita una pena de cuatro años de

prisión. El letrado pidió fuera aplicada la eximente de obediencia debida, que

debiera ser considerada como tal, y no como atenuante, como dice el ministerio

fiscal.

que acudir al Congreso para que no se repitiera lo de Guernica.?

Añadió que los guardias civiles que acudieron al Congreso no formaban unidad

orgánica completa y su actuación no constituye delito de ningún tipo.

A las doce del mediodía, el presidente concedió un descanso, tras el cual

continuó, el informe del letrado Salva Paradela. Entre otras cosas, y en

síntesis, el letrado manifestó lo siguiente: «Para que haya .rebelión militar

debe existir carácter doloroso y voluntad consciente de alzarse en armas, lo que

no se dio en la conducta de mi defendido, por lo que hay una ausencia de dolor.

Además, y de acuerdo con e) binomio obediencia-subordinación, el superior es

responsable siempre de los actos de su inferior, que actúa por obediencia

debida, lo cual debe ser tomado en este caso como eximente.»

También el letrado Salva Paradela aludió a los tenientes de la DAC no

profesados. «De acuerdo con el principio de igualdad ante la ley, mi defendido,

procesado, no actuó de distinta manera á los tenientes de la División Acorazada,

no procesados, ya que el teniente Alvarez obedeció en todo momento al capitán

Muñecas, que era quien le daba las órdenes, al igual que los tenientes de la

División Acorazada que fueron al Congreso obedecían a sus capitanes naturales.

Concluyó señalando que el mensaje del Rey llegó a los ocupantes del Congreso de

forma difusa, y no podía pedírseles otro comportamiento distinto del que

observaron durante su estancia en el Palacio de las Cortes.

Hubo también en su alegato final una frase que quiso ser contundente: «Contra

los caballeros de tricornio se ha levantado una campaña de calumnias que no

tienen precedentes desde que el duque de Ahumada fundara el benemérito

Instituto, que goza de un gran espíritu de unidad y que nadie podrá disolver.»

Letrado Ortiz: «... la Constitución quedará así: Todos los españoles son ¡guales

ante la Ley, excepto los miembros de la Guardia Civil...»

Presidente: «Señor letrado, es impertinente lo que ha dicho.»

«Los motivos patrióticos de mi defendido no los alego como atenuante, sino como

la última razón de todo militar que se precie. La obediencia debida y el

cumplimiento del deber llevas Implícitos esos motivos patrióticos.»

La versión sobre la actuación de su defendido se basa en un servicio de

protección al Rey. "«La orden que se dio a los tenientes que participaron en los

sucesos del 2á de febrero era de prestar un servicio de protección al Rey,

porque les habían dicho que tenían

E! último informe de la defensa correspondió al teniente de Aviación Hernández

Graíño, defensor del .también teniente, aunque éste de la Guardia Civil, Vicente

Ramos Rueda.

Adujo el defensor las mismas razones que sus predecesores en el uso de la

palabra, la obediencia debida a los mandos, filosofía que ampara, según su

versión, a la conducta de su patrocinado. «Mi patrocinado acepta y ha aceptado —

dijo— en todo momento la responsabilidad de los sucesos ocurridos los días

veintitrés y veinticutro de febrero de mil novecientos ochenta y uno.

El sentido de la disciplina que tiene el teniente Ramos Rueda le llevaría a

aceptar una orden igual a la que le dieron ese día.» Sus argumentaciones

tuvieron también otras connotaciones.

Así, consideró que muchas Constituciones de nuestra historia han sido meros

libros, y para él más importante que los libros es la Patria. Corrigiendo una

declaración del presidente del Congreso, Landelino Lavilla, manifestó: «Si

alguien dijo que detrás de la democracia sólo hay barbarie, yo diría que detrás

de la Patria no hay nada.» Y la otra alusión inevitable, por Jo que parece, que

cortó el presidente.

Cuando ocurrieron los hechos —llegó a decir el abogado— «... la Patria se estaba

desmoronando, el terrorismo era gravísimo, las autonomías estaban destrozando la

Patria...»

El presidente le interrumpió en ese momento: «No procede esa explicación.»

«¿Cómo que no procede?», gritó una persona entre el público, pero el defensor

aceptó la decisión, pidió disculpas y siguió con su informe.

 

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