Prado del Rey, rodeado por los blindados. 
 Militares ocuparon Radio Nacional y Televisión     
 
 Diario 16.    24/02/1981.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

24-febrero-81/DIARIO 16

NACIONAL

LA GUARDIA CIVIL INVADIÓ EL CONGRESO

Prado del Rey, rodeado por los blindados

Militares ocuparon Radio Nacional y Televisión

A pesar de la ocupación militar durante una hora de Radio Nacional y Televisión,

las emisoras de radio alcanzaron un protagonismo total en las tensas horas de

ayer, a partir

de que el tableteo de una ametralladora interrumpiese la votación en el Congreso

de los Diputados. Radio

Nacional se vio obligada a emitir música militar.

El tableteo de una ametralladora rompió el monótono recuento de votos en el

Congreso de los Diputados a las seis y veinticuatro minutos de la tarde de ayer.

A través de la Cadena SER, que retransmitía en directo el pleno del Congreso,

todos los. oyentes pudieron oír alarmados las escasas palabras que pronunció el

redactor Rafael Luis Díaz.

El periodista sólo pudo balbucear algo, suficiente como para saber la gravedad

del hecho y la presencia de personas uniformadas y armadas en el hemiciclo El

hecho conmocionó inmediatamente al país. Comenzaron a bloquearse las centralitas

de los periódicos y la radio en demanda de información.

Hasta pasados varios tensos minutos no pudo conocerse nada. La agencia Efe pasó

un teletipo sin fecha y sin hora que confirma el hecho: «Atención, tiros en el

Congreso. Seguimos informando. La Guardia Civil en el interior del Congreso.»

La maquinaria informativa y policial se pone en marcha y comienzan a llegar

noticias sueltas con los más mínimos detalles. La radio cobra el papel

protagonista. Radio Nacional corta su programación y emite música clásica. La

Cadena Ser hace lo mismo.

A las siete menos cuarto se confirma sin lugar a dudas que el Congreso había

sido tomado por un grupo de guardias civiles al mando de un teniente coronel. Se

conocen algunos detalles del interior del palacio del Congreso que hablan de

algunas personas heridas.

El Congreso, incomunicado

Las comunicaciones con el exterior de la Cámara Baja se cortan y queda

incomunicado. Las agencias vomitan rápidamente sus teletipos, que son repetidos

por la Cadena SER. Nacen las primeras sospechas de que el teniente coronel que

ha dirigido el asalto es Tejero. Se sabe que éste ha anunciado que un alto mando

militar hablará ante la Cámara.

Tras unos minutos de tensa expectación, llega la noticia de que el capitán

general de Valencia, Milans del Bosch, ha decretado la militarización de los

servicios civiles esenciales.

Minutos antes de las siete, Comisiones Obreras toma la iniciativa y propone a

UGT convocar una huelga general. Milans del Bosch vuelve a ser noticia

inquietante al decretar el estado de sitio en Valencia.

Se hace público, desde Castellón de la Plana, el articulado de la orden. Aumenta

la intranquilidad.

El director general de la Guardia Civil, general Aramburu Topete se dirige al

Congreso; se cree que para «sacar» a Tejero.

Los asaltantes del Congreso dejan abandonar el edificio a los periodistas que lo

deseen. Rafael Luis Díaz es el que primero facilita información a través de la

SER.

Desde las siete y cuarto hasta las ocho menos cuarto se recupera una cierta

calma al conocerse que las guarniciones militares han sido acuarteladas en toda

España, pero no se ha producido ningún movimiento extraño.

Los coches patrulla de la Policía Nacional reciben orden de dirigirse

inmediatamente a sus Comisarías.

La zona circundante del Congreso de los Diputados queda acordonada y cortado el

tráfico de la Carrera de San Jerónimo por la Policía Nacional.

Mazazo

La gente comienza a preguntar si se conoce el alcance exacto del hecho. Como la

radio continúa transmitiendo con normalidad, se estima que un pronunciamiento de

gran alcance no es posible, ya que en cualquier manual golpista figura como

acción inmediata el control de los medios de alcance.

Poco después se despeja algo la duda y un mazazo cae sobre los esperanzados:

«Hacia las ocho de la noche, una patrulla de soldados penetró en la Casa de la

Radio, en Prado del Rey.

Según noticias obtenidas desde la redacción de Radio Nacional, los soldados en

número de ocho o nueve, al mando de un oficial, entraron en el despacho del

director general de Radio Nacional de España, Eduardo Sotillos, y el director

del primer programa de Radio Nacional ordenaron que se emitiera música militar,

que después sería sustituida por música de orquesta. La programación fue

enteramente suspendida.

A pesar de la confusa redacción del telegrama, el hecho es suficientemente

claro. A las ocho y cuarto

Radio Nacional deja de transmitir marchas militares y las sustituye por música

ligera. La red no facilita información alguna. TVE, ocupada

Pocos minutos después, Colpisa facilita un nuevo teletipo que hace aumentar la

inquietud: «Un alto cargo de RTVE, al que sólo preguntamos por qué se

transmitían marchas militares, nos respondió: Están aquí». Ese alto cargo se

encontraba en el despacho del director general, Fernando Castedo. Insistimos en

preguntarle quiénes eran los que estaban allí y volvió a decir: «No os

preocupéis, están aquí»... y colgó el teléfono.

Televisión estaba también ocupada. Nuestra corresponsal en Estados Unidos logra

hablar con un periodista de televisión y nos dice: «Ah, no se si sabes que me

acaba de llamar Juan desde TV y me ha dicho que Televisión tiene grabada la

transmisión de una hora de todo lo que pasaba en las Cortes hasta que golpistas

se dieron cuenta de que estaban los cámaras funcionando. Lo han grabado, no lo

van a poner, pero lo tienen.»

A las 20,38 la agencia Ei´e facilita la información de que patrullas militares

montan guardia en las instalaciones de Radio Nacional y Televisión. Un minuto

después, Europa Press añade que unidades acorazadas y soldados han ocupado

Televisión.

De acuerdo con esta agencia, dos carros de combate se encontraban situados en el

control de acceso a

la emisora de televis ion y otros efectivos rodeaban las zona a las ocho y

media. Mientras tanto, los telespectadores contemplaban entrevistas con

personalidades de las letras, entre ellas Buero Vallejo y Castillo Puche.

Periodismo vigilado

Tres jeeps militares se estacionan en los accesos a TVE. Los efectivos

pertenecen a la División Acorazada Brúnete, que tiene su acuartelamiento en

Madrid, sobre todo en la zona de El Goloso y Campamento.

Efe comunica que un capitán del Ejército se ha instalado en el despacho del

director general del ente público RTVE. El director genera] del ente se

encuentra recibiendo órdenes del capitán del Ejército, quien ordenó que RTVE no

diera ninguna noticia y se limitara a transmitir música ligera.

Eran las 20,48 horas. " En Valencia se producen hechos similares y se conoce

cómo diversos medios de comunicación de aquella provincia se encuentran

vigilados por unidades del Ejército de Tierra.

A las nueve y media de la noche, Radio Nacional de España interrumpió el

programa deportivo que estaba emitiendo para anunciar un importante mensaje de

su director, Eduardo Sotillos. Textualmente, Eduardo Sotillos dijo: «A las ocho

menos cuarto de la tarde, un grupo de soldados del Ejército de Tierra, con

carros blindados y a las órdenes de un capitán, entró en el despacho del

director de TVE y le conminó para que se emitiese la programación normalmente.

Luego se dirigió a Radio Nacional con la orden de que se emitiese estrictamente

música militar igual que a través de Radio Cadena Española. El capitán se

dirigió a continuación al despacho del director general de RTVE. Entre nueve y

nueve y cuarto recibieron órdenes por las que se les indicaba que abandonasen el

recinto y daban libertad a RTVE para que continuase su emisión normal. Los

trabajadores de RTVE se mantuvieron en sus puestos de trabajo, en perfecta calma

y sin que se produjese el más mínimo incidente.»

El Gobierno de la nación, compuesto por los secretarios de Estado y

subsecretarios de los diferentes departamentos, en sustitución del Ejecutivo

retenido bajo las armas de los golpistas.

El teniente coronel Tejero, pistola en mano, tras dar las instrucciones a los

diputados: a la derecha, el general Gutiérrez Mellado, duramente zarandeado.

 

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