La gesta del braslip     
 
 Diario 16.    08/06/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

«La gesta del braslip»

La revelación que hace José Oneto sobre las intenciones que albergaba el

teniente coronel Tejero de forzar a sus rehenes a salir a la calle en

calzoncillos es un nuevo dato, uno más, para analizar y comprender la desviada

personalidad del oficial golpista.

Si un artículo en «ABC» demostró hasta la saciedad que nos encontrábamos ante el

típico caso de un ignorante con iniciativa que nos endosaba un insoportable

guiso a base de patriotismo mal entendido y necedades, esta anécdota nos revela

las inclinaciones fascistas del personaje con-la «gesta del braslip».

Tejero pretendía dejar en paños menores al Gobierno y al Parlamento, ayudado por

la incontestable presencia de los fusiles.

Menuda machada. Este caso de «valentía» testicular, por el cual unos hombres

armados humillan a otros que permanecen desarmados e indefensos, tiene las

mismas resonancias que aquel siniestro graznido de «¡Muera la inteligencia!» y

ofrece reveladoras coincidencias escenográficas con aquellos deliciosos montajes

de la Gestapo y las SS en los que se desnudaba previamente a los prisioneros

judíos «para humillarlos»... y después conducirlos a las cámaras de gas.

Este país, sufrido, preocupado, responsable y admirable —el acuerdo sobre el

paro, alcanzado entre el Gobierno, los sindicatos y la patronal, es el último

ejemplo, magnífico y sin precedentes, de su sentido de la responsabilidad—

camina decidido por las sendas del orden y la libertad, mientras que la figura

esperpéntica de Tejero se desvanece como la atroz pesadilla de una noche de

febrero...

 

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