Autor: Lafora, Victoria. 
   La carga de la caballería ligera     
 
 Diario 16.    13/05/1982.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

INTERIORES INTERIORES-INTERIORES

«La carga de la caballería ligera»

Victoria Lafora

Jornada de frases curiosas la de ayer, logró incrementar nuestro anecdotario

sobre determinados conceptos. No cabe duda de que siempre es posible una nueva

interpretación.

Por ejemplo, aprendimos, e incluso tomamos nota sin hacer un gesto de asombro y

sin ´que se notara demasiado nuestra ignorancia, que existe una forma de

protesta, hasta ahora desconocida, y muy fácil: tomar el Congreso.

Este y no otro fue el motivo que, según su defensor, impulsó al capitán de la

BÁC Pascual Galvez a cometer su acción. «Fue allí a protestar por las ofensas a

la Patria, no quería más paro ni más pobreza y hace una pacífica y serena

protesta, no por el cauce reglamentario, pero sí por idealismo.» Es de agradecer

que por (o menos reconociera que ése no era el cauce reglamentario.

También nos hemos enterado en esta vista que no puede haber rebelión militar con

abrazo, pero ayer tuvimos un dato más: la necesidad de que se produzca frente a

la acción armada el tremolar de banderas, el redoblar de tambores y algo de

megafonía. ¿No les recuerda vagamente a «la carga de la caballería ligera?»

Los defensores de los capitanes, que fueron quienes intervinieron ayer, tenían

difícil su papel.

Todo, prácticamente todo, salvo los nuevos conocimientos ya citados y algunos

más, se ha dicho en las sesiones precedentes. De ahí que tengan que agudizar la

inventiva y llegar a decir, como Muñoz Perea, que la situación previa al 23-F

estaba marcada por los asesinatos, robos, mendicidad callejera (loable

preocupación) y que Sólo faltaba para completar el panorama la quema de los

conventos.

El capitán de la Acorazada Alvarez-Arenas compareció en la sala para oír a su

defensor —al parecer tiene problemas de salud — , y, pese a manifestar su deseo

de asistir a la vista, los médicos continúan haciéndole pruebas para descubrir

el origen de la fiebre que padece de forma continua.

La sesión de ayer le divirtió, sobre todo cuando su defensor dijo que si

hubieran entrado los geos habrían consentido que los sacaran a rastras, pero que

nunca hubieran utilizado las armas.

En ese momento, el capitán cruzó una mirada con el comandante Pardo Zancada y

ambos sonrieron.

A! último codefensor militar que actuara en la vista no le dejaron repetir el

tantas veces aireado «estado de necesidad». «Es reiterativo y el tribunal ya

tiene conocimiento desello», le dijo el presidente, y a partir de ese momento

perdió el hilo y le costó un ímprobo esfuerzo seguir con su lectura.

No obstante, le estamos agradecidos, ya que a su lista de muertos por la

situación (a la que sumó las víctimas del hotel Corona de Aragón y el incendio

forestal de Lloret de Mar) no añadió los muelos del camping de Los Alfaques, ni

el choque de dos Jumbos sobre el aeropuerto de Tenerife.

Pese a todo, se nota un cierto acercamiento a la prensa por parte de

determinadas´ familias y abogados, un gesto casi imperceptible de intentar

esbozar una sonrisa o cruzar frases en el bar

Es mucho más inteligente.

 

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