Autor: Reinlein García-Miranda, Fernando. 
   La hipótesis más peligrosa     
 
 Diario 16.    20/02/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

La hipótesis más peligrosa

Femando Reinlein

Las impresionantes medidas de seguridad que rodean la celebración del juicio a

los golpistas del 23-F responden a algo más que a la posibilidad de que se

produzca la «hipótesis más peligrosa», como dijo el responsable de la

vigilancia, general Martín Ambrosio, a los periodistas.

En efecto, en la milicia -y es práctica normal en estos casos- se estudian las

hipótesis más probables, más favorables y más peligrosas. Y, naturalmente, se

trabaja en base a esta última. Traducido al lenguaje vulgar serta un «más va/e

prevenir que curar».

Pero en este caso, además de hipótesis, los responsables de la seguridad cuentan

con datos. No en balde los servicios de información militares y de la Policía -

y, por supuesto, el CESID- han trabajado rnuy duro en este aspecto con mayor o

menor coordinación en los últimos meses.

Ahí está la detención del ultra Assiego pocos días antes del juicio. Este

curioso personáis de la ultra-derecha española podía preparar alguna acción para

estas fechas y de ahí su detención con numeroso

armamento.

Assiego presumió de contar con 10.000 hombres dispuestos a lanzarse a la calle,

lo que le costó que su amigo Girón le retirase su apoyo económico. Pero si no

son 10.000 sí pueden ser 50 tos que en estos días estén preparando

alguna.sorpresa de cara a la expectación que en su inicio ha despertado el

juicio.

Y la seguridad se orienta en «todos los azimuts». Así las personalidades gozan

de una protección especia! y también las sedes de los partidos. Y, por supuesto,

el lugar y el entorno donde se celebra !a vista.

Los tiros, según medios próximos a la Policía, pueden venir de tres sitios.

La siempre preocupante ETA, que en Madrid es difícil que cuente con estructura

suficiente para un atentado espectacular. El renacido- sustituto del GRAPO (ya

es extraño que un nuevo «grupo» venga a resurgir ahora para sustituir al no

menos extraño «Grapo») y las bandas ultraderechistas.

En el entorno a la sala las medidas también son de primera magnitud, que se

llevan a rajatabla. Y si no ahí está el ejemplo de más de un general que ha

tenido que pasar los controles sin los zapatos y sin el cinturón. Porque, como

decía uno de los responsables, estas jcosas son incómodas, pero no se hacen así

o no se hacen».

 

< Volver