Autor: Salvador, Adolfo. 
 Acompañó a un redactor de Diario 6 desde El Pardo a la Gran Vía. 
 Así se logró la entrevista con el policía militar     
 
 Diario 16.    24/02/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Acompañó a un redactor de DIARIO 16 desde El Pardo a la Gran Vía

Tras una corta espera a las puertas del Cuartel General de la División Acorazada

Brúñete núm. 1, en El Pardo, un redactor de DIARIO 16 contactó con uno de los

policías militares que a las órdenes de sus jefes entraron en el Congreso la

madrugada del 24 de febrero de 1981.

Esta es la historia.pormenorizada de cómo se desarrolló la entrevista con

«Miguel García», nombre supuesto tras el que se encuentra el soldado de la

Policía Militar.

Así se logré la entrevista con el policía militar

Adolfo SALVADOR

Madrid –

A las cuatro de la tarde de un caluroso mes del verano madrileño nadie paseaba

por la población de El Pardo. Por ello me resultó difícil encontrar alguien que

me indicara dónde se encontraba el cuartel de la Policía Militar.

Por fortuna, unos soldados pertenecientes al cuartel de Transmisiones, que se

encontraban efectuando unas reparaciones en la parte exterior, me dijeron que

tenia que subir la primera cuesta a la derecha y que a! final de ella, lo podría

encontrar.

Subí sin mucha confianza en localizar a uno de los soldados que estuvieron con

Pardo Zancada, de los que se había comentado que serian procesados y un juez

especial instruiría las diligencias.

Me interesaba conocer la reacción de unas personas que fueron obligadas, por las

circunstancias, a realizar unas acciones con las que muchos de ellos no estarían

de acuerdo.

Llegué a la hora del paseo, las cinco de la tarde, y en la misma puerta del

acuartelamiento´ pregunté a dos soldados que me dijeron que se habían

incorporado a esa unidad Hacía muy poco tiempo y que no habían estado en el

Congreso.

Tres policías

Esperé unos minutos hasta que apareció «Miguel García», acompañado de unos

amigos.

Tras identificarme, como periodista de DIARIO 16, tes pregunté si´ estarían

dispuestos a hablar. «Miguel García» me contestó que sí, con una condición

expresa: que el reportaje no se publicara hasta, al menos, mes y medio después

de su licénciamiento y, en todo caso, bajo nombre supuesto. Con esta

condición~le pedí su identificación militar para comprobar que, efectivamente,

«Miguel García» estaba destinado en la Compañía de la Policía Militar cuando se

produjeron los sucesos del 23-F.

Cumplido el plazo acordado, DIARIO 16 decidió publicar el reportaje ayer,

haciéndolo coincidir con el aniversario de los hechos.

Con este acuerdo firme nos trasladamos en mi propio coche a Madrid, hasta un

mesón situado detrás de la plaza de España. Posteriormente nos fuimos hasta la

cafetería Pick de la Gran Vía, donde estuvimos sentados en una pequeña mesa al

lado de la barandilla de bajada a los lavabos. A nuestro lado, tres chicas

hablaban de sus novios.

La entrevista

«Miguel García» se explayó ampliamente sobre los sucesos de aquella noche, de

los cuales sólo se ha publicado una mínima parte. Por su formación

universitaria, que acababa de terminar en una Facultad de una provincia

española, era el interlocutor ideal para conocer detalles ´psicológicos de las

personas que llevaron el protagonismo de los hechos.

A veces me resultaba difícil conseguir poner un poco de hilación a su relato,

porque los recuerdos se le acumulaban y quería contarlo todo. En otras ocasiones

no conseguía expresarse correctamente en castellano, pues no era su idioma

natal.

Tras largas horas de conversación me ofrecí a reintegrarle a su acuartelamiento,

donde debía estar para el pase de retreta a las 10,15 de la noche. Anochecía

sobre E! Pardo" y al poco empezaba a llover, pero tras de mí dejaba a un hombre

que se vio abocado a protagonizar unos hechos con los que estaba en completo

desacuerdo y que, al poder contarlos, se sintió mucho mejor.

 

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