Autor: Cuadra Fernández, Bonifacio de la. 
 Felipe González denuncia un acoso a las instituciones democráticas. 
 Irritación en la oposición parlamentaria por la concesión de la recompensa     
 
 El País.    04/11/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Irritación en la oposición parlamentaria por la concesión de la recompensa

Felipe González denuncia un acoso a las instituciones democráticas

BONIFACIO DE LA CUADRA

La concesión de una medalla de sufrimientos por la patria al teniente general

Jaime Milans del Bosch, para quien el fiscal militar pide treinta años de

reclusión por su participación en el golpe de Fstado del 23-F, desencadenó ayer

fuerte irritación en el Parlamento, sólo calmada cuando se conoció que el

Ministerio de Defensa había iniciado los trámites para la anulación de la orden

y llegó la noticia de que había sido cesado el general Fernando Ortiz Call, jefe

de ascensos, situaciones y recompensas del Cuartel General del Ejército.

Representantes de los grupos parlamentarios se reunieron en el Congreso de los

Diputados y volverán a entrevistarse hoy para analizar la situación y decidir

una acción parlamentaria coordinada.

El momento especialmente delicado en que se producía la condecoración al

teniente general golpista en plena crisis del partido gubernamental, hizo

exclamar en los pasillos de la Cámara al jefe de la oposición, Felipe González:

«Quiero llamar la atención porque se siente un cierto acoso a las instituciones

democráticas. Lo malo es que algunos ponen el capote para facilitarlo».

La indignación inicial guardaba relación, sobre todo, con la falta de reacción

del Gobierno ante un hecho que demostraba, por otra parte. que el ministro de

Defensa, Alberto Oliart, «no cuenta con nadie de confianza en la línea de

mando», según señaló un diputado socialista.

La ausencia en el Parlamento, tanto de Oliart como del resto del Gabinete —sólo

estuvieron presentes, a ratos, el ministro de Justicia, Pió Cabanillas, y muy

esporádicamente Jesús Sancho Rof. José Pedro Pérez-Llorca y Jaime Lamo de

Espinosa—, suscitó comentarios hostiles hacia si Gobierno Calvo Sotelo.

En principio, los socialistas proyectaron plantear una pregunta al Gobierno en

el Pleno iniciado ayer.

A media tarde, representantes de los principales grupos de oposición se

reunieron para estudiar la situación creada por lo que se interpretaba como una

provocación y decidieron que, antes que nada, era preciso conocer la reacción

gubernamental.

Por los socialistas asistió a la reunión Alfonso Guerra; por los comunistas.

Santiago Carrillo y Jordi Solé Tura; por Coalición Democrática, Antonio Carro, y

por las minorías nacionalistas, el vasco Andoni Monforte y el catalán Josep M

aria Trias de Bes.

La reunión fue interrumpida hacia las ocho de la tarde, mientras que el portavoz

centrista, Miguel Herrero, habló telefónicamente con el Ministerio de Defensa.

Los diputados asistentes a la reunión guardaron un escrupuloso silencio, a la

espera de la actitud del Gobierno.

Llega la noticia

Poco después, el presidente de la Comisión de Defensa y diputado centrista,

Guillermo Medina, manifestó a EL PAÍS que se había adulado la orden. El texto,

que a primera hora de la noche saltó a los

teletipos, fue conocido en seguida por los diputados.

El líder comunista. Santiago Carrillo, lo leyó personalmente y conversó después

brevemente con Miguel Herrero. Preguntado por EL PAÍS sobre si su grupo se

consideraba satisfecho. Carrillo contestó: «En cuanto al significado de esta

reacción del Gobierno, aunque un poco tardía, hay que reconocer que es

positiva».

Tanto en la reunión de anoche como en la que continuará hoy —y en la que no

estará ausente el análisis sobre la grave situación del partido gubernamental—,

los grupos parlamentarios estudiarán una acción conjunta. Al parecer, tras la

iniciación de los trámites para la anulación de la condecoración, el Grupo

parlamentario Socialista está dispuesto a reducir su acción a una pregunta al

Gobierno, que podría ser contestada en la Comisión de Defensa.

En cuanto al hecho en si de que el ministro de Defensa pudiera desconocer una

orden del Estado Mayor General del Ejército de este carácter, algunos diputados

aseguraban que jurídicamente puede´ producirse una situación así, aunque, dadas

las connotaciones políticas del asunto, es irregular que no se pusiera el texto

de la orden y los trámites previos seguidos en conocimiento del titular de

Defensa.

 

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