Autor: Soriano, Manuel. 
 En su patria chica. 
 Fraga se hizo oír por la fuerza     
 
 Diario 16.    09/05/1977.  Página: 16-. Páginas: 2. Párrafos: 14. 

16/REPORTAJES

SIETE LIDERES EN

Durante las próximas semanas, y hasta las elecciones, D16 se propone seguir la gira electoral de

fin de semana de un determinado líder político. Los lunes, tratamos así de ofrecer a los lectores

una perspectiva, desde fuera de Madrid, de algunos aspectos del ambiente electoral, "en campaña",

cómo se desenvuelven y cómo son acogidos los más representativos líderes políticos de las distintas

tendencias políticas. El pasado día 2 se publicó uno de los viajes de Enrique Tierno Galván,

presidente del Partido Socialista Popular (PSP). Las próximas semanas estarán dedicadas a Felipe

González, primer secretario del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Santiago Carrillo,

secretario general del Partido Comunista de España (PCE).

Provocadores a mí, dijo Fraga en Lugo, tras haber

En su "patria chica"

Fraga se hizo oír por la fuerza

Manuel Soriano

LA CORUÑA, 9 (Enviado especial D16). — Su propio empuje autoritario y la violenta acción del

servicio de orden de Alianza Popular fueron los recursos que permitieron a Manuel Fraga Iribarne

hacerse oír en distintos mítines que el pasado fin de semana celebró en sus tierras gallegas.

"Procuraré hacer mi campaña quitándome la chaqueta lo menos posible", dijo, sonriendo, a los

periodistas Manuel Praga. Y es que el viernes, en Lugo, se puso en mangas de camisa para

enfrentarse físicamente a centenares de adversarios, que le abucheaban, poniéndoles en fuga.

En el Pabellón de Deportes de La Coruña, al día siguiente, intentó repetir "el número", pero se

lo impidieron sus incondicionales, ante la contundencia del servicio de orden de AP para reprimir

a los reventadores del mitin.

Factor psicológico

El inusitado suceso de Lugo merece cierta atención, para tratar de entender la incidencia de la

personalidad de Fraga en las masas. ¿Cómo puede explicarse que unas ochocientas personas, que se

habían mostrado muy agresivas, corrieran despavoridas ante la actitud desafiante de un solo hombre

con algunos seguidores?

La gente, en su mayoría muy jóvenes, pertenecientes a organizaciones de extrema izquierda, según

algunas interpretaciones, se vieron venir al que consideran el político más duro y autoritario del

país. Para ellos es uno de los responsables de los trágicos sucesos de Vitoria y Montejurra.

Llegaron a ver visiones. Comentaron que Fraga iba acompañado de numerosos seguidores con cadenas y

porras, cuando esto no era cierto. Hubo algunas patadas y ligeras agresiones.

Otra táctica

Pero en el Pabellón de Deportes de La Coruña no jugó el factor psicológico. Allí se impuso la razón

de la violencia. Fraga estaba dispuesto a hacerse oír al precio que fuera. Más tarde comentaría: "En

mi pueblo me pueden matar, pero no me impedirán hablar."

A la vista de lo sucedido en Lugo, el secretario general de Alianza recurrió a métodos más

contundentes y seguros para disolver a los reventadores del mitin. El mismo lo advirtió: "Deseo

dejar patente que éste es un acto cívico y democrático. Se aceptan las muestras de descontento al

final, pero, si alguien intenta torpedearlo, que se atenga a las consecuencias."

Ante los continuos gritos de "asesino" y "vosotros, fascistas, sois los terroristas", coreados por

centenares de personas, el grupo de alborotadores más compacto (unos cincuenta jóvenes) conocieron

las consecuencias de las que advirtió el líder derechista.

Garrote y tentetieso

Alrededor de un centenar de jóvenes gallegos, que componían el servicio de orden de AP, apoyados

por la escolta personal de Fraga, llegados de Madrid, atacaron a los alborotadores con cadenas,

porras, cinturones con un candado en la punta y guantes especiales. Se produjo un breve

enfrentamiento, quedando despejada una gran zona del graderío.

La calma duró escasos minutos. Las agresiones verbales a los dirigentes de AP no cesaron. Ante los

nuevos movimientos del servicio de orden de AP, los militantes de izquierda, que difícilmente podían

abandonar el graderío, rompieron sillas de madera, armándose con los palos y esperaron la nueva

ofensiva.

El público estaba más pendiente de los incidentes que de los oradores. El nuevo enfrentamiento fue

bastante duro, en lucha cuerpo a cuerpo, produciéndose algunos heridos sin gravedad. Retirada de

los aliancistas y lanzamiento de un petardo contra los reventadores. Estos lograron salir, en su

mayoría, del recinto.

"Nos defenderemos"

Esgrimiendo las barras de hierro, porras y cadenas, los jóvenes del servicio de orden, tras

"ocupar la posición", gritaron "Fraga, Fraga" y "España, España".

Pero ahí no terminó su trabajo. Durante las dos horas y pico que duró el mitin, estuvieron recorriendo

el pabellón a toques de silbato de un jefe, para acallar los residuos de disidentes, como los

calificó en cierta ocasión Fraga. Se empleó, incluso, un enorme extintor contra ellos. En un mitin

de AP celebrado ayer en Santiago de Compostela, al que se asistió por rigurosa invitación, el

presidente del comité local manifestó: "En el Pabellón de Deportes de La Coruña tres muchachos del

servicio de orden vertieron ayer su sangre, aunque poca; a uno hubo que darle algunos puntos en la

cabeza. No les vamos a dejar ir al matadero, pero si el Gobierno no cumple con sus obligaciones, nos

tendremos que defender."

Medidas del Gobierno

La valoración que sobre estos acontecimientos hizo Fraga al redactor de D16 la centró en que los

alborotadores eran una pequeña minoría. "La desbandada que se produjo en Lugo ante mi reacción

demuestra que son gente pagada y ruin. Yo observaba el acto con flema británica y obré en consecuencia.

Usted habrá visto que a mí no me han interrumpido, los actos empezaron realmente con mis

intervenciones."

Confesó que le preocupaba el recrudecimiento que ha observado en los últimos tres días en sus

mítines. "El Gobierno debería tomar medidas. No doy consejos al ministro de la Gobernación. Yo lo

he sido y se que se pueden tomar."

La Policía Armada, Guardia Civil y funcionarios del Cuerpo General de Policía, que siguieron los

movimientos de Fraga, no intervinieron en las alteraciones. Únicamente en El Ferrol los Antidisturbios

realizaron una pequeña carga contra manifestantes de izquierda que increparon al líder derechista a

la salida de un mitin en el teatro Jofre, aunque los partidarios de Fraga también insultaron al

grupo adversario sin recibir ningún golpe. 

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