Autor: Monzón, Manuel. 
   Sobre un panfleto     
 
 ABC.    20/02/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Sobre un panfleto

Un grupo de nuestros jefes y compañeros está siendo juzgado por tos actos que

llevaron a cabo los días 23 y 24 de febrero del ario pasada. Todos tos militares

estamos apenados y doloridos porque no podemos ni queremos, como algunos

pretenden, odiar a nuestros hermanos de armas por mucho que disintamos .de lo

que hicieron y cómo io hicieron.

Para todos nosotros los sucesos del 23 de febrero y sus consecuencias en todos

tos ordenes constituyen un drama sentimental Ellos —tos procesados— y nosotros

sabemos que si son hallados culpables deberán ser condenados de acuerdo con el

grado de responsabilidad que pueda corresponderías. Pero sepan todos que nos

duele. Y nos duele en el alma porque su error es nuestra herida.

Nuestro corazón sangra, aunque nuestra disciplina nos hará contemplar y aceptar

con serenidad la acción de una Justicia que van a impartir unos hombres que

visten el mismo uniforme que lodos nosotros y con el ´rigor debido, que nadie lo

dude.

Muchos de nosotros —pienso que la inmensa mayoría— no nos hemos solidarizado con

los actos que se cometieron aquel nefasto día de febrero ni con tos motivos que

los inspiraron, y por eso, por nuestra disciplina, se frustraron. Pero estoy

seguro de que casi todos, por no decir todos, nos solidarizamos desde entonces

con la desgracia de los que añora van a sentarse en el banquillo. Su dolor y el

de sus familias es nuestro dolor.

Este es el verdadero sentir de la gran familia militar prácticamente sin

excepciones. Por eso nos apena aún más la demencial dedicación de Dios sabe qué

grupúsculos (entre los que estoy seguro no hay un solo militar, porque es

imposible imaginar semejante felonía en nadie que vista uniforme) a la práctica

del anónimo y e! panfleto. Conjunto de párrafos infames que pretenden dividimos

y lanzarnos unos contra otros.

S¡ el anónimo sólo merece desprecio, no ocurre to mismo con la práctica del

«anónimo listado». Me refiero a un texto vil que incluye listas de militares

honorables, adjetivándolos de «indeseables». Esta calíficacíón procede de

gnupúscotos marginados, no se sabe bien desde qué extrañas concepciones de un

honor revanchista y exterminad».

Desde su fracasa se dedican a señalar a soldados ejemplares en su trayectoria

profesional y esfuerzo, para ver de convertirlos en objetivo preferente del

espíritu de venganza que pugnan por extender entre las filas del Ejército.

Sepan que no conseguirán apartamos de nuestro deber ni hacernos parpadear por

tan torpes amenazas. El centenar de generales, jefes y oficiales incluidos en

tan triste rol arrojamos a estos anónimos lodo el desprecio de que somos

capaces.

Los que llevamos muchos años luchando por una Patria mejor, sea con el régimen o

la forma de Estado que sea, poique a ello nos obligó siempre nuestro uniforme,

nuestra disciplina y muestro deber, contemplamos una extraña coincidencia.

Muchos de los incluidos en estas listas de (os que quieren derribar el sistema

democrático por la vía del involucionismo violenta fuimos ya incorporados, hace

algunos años, a otras relaciones del mismo modo confeccionadas, aunque entonces

fueran de signo diametralmente opuesto y con aire de violencia revolucionaria de

cuanto España era. , Por aquel entonces —no tan lejano— se elaboraban listas

similares de hombres de uniforme que con e! accidentalismo de su circunstancia

personal, siempre cumplieron con su deber, todo ello con et propósito claro,

como ahora, de «señalarlos» como posibles víctimas propiciatorias. Pues bien,

muchos somos los mismos entonces y ahora. Triste coincidencia, como siempre lo

es la de los extremismos, que sólo creen en la violencia.

Flaco servicio hacen estos miserables a los generales, jefes y oficiales

procesados, pretendiendo presentarlos como líderes de sus maniobras. Bien seguro

me encuentro da que sí semejantes papeluchos llegaran a sus manos sentirían la

misma vergüenza que sentimos los «señalados» para su odio. No nos llevarán a la

división y al enfrentamiento.—Manuel MONZÓN.

 

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