Abrazos para Milans y frialdad para Graino en los pasillos del Consejo de Guerra. 
 Milans profirió graves insultos contra el rey Don Juan Carlos     
 
 Diario 16.    29/10/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 25. 

Milans profirió graves insultos contra el Rey Don Juan Carlos

Madrid —

El incidente protagonizado por el capitán Juan Milans del Bosch, hijo del ex

capitán general de Valencia, ha supuesto una sanción para el acusado de un mes y

un día por el delito de injurias leves al Jefe del Estado. El reo había llamado

«cerdo e inútil» al Rey Don Juan Carlos en una conversación con sus familiares

en el Club de Campo de Madrid.

El tribunal se había reunido para deliberar sobre la causa seguida contra el

coronel Gramo, y en los pasillos el ambiente parecía de fiesta a favor del joven

capitán de Caballería, Juan Milans del Bosch y Portóles, quien recibía abrazos y

peticiones de autógrafos.

Entre el nutrido grupo de jefes y oficiales que asistían destacaban algunos

representantes de ideologías ultraconservadora, como el abogado Ángel López

Montero Juárez y el líder franquista Mariano Sánchez Covisa, además de

familiares del acusado. El defensor, Rivas Guadilla, ex procurador en Cortes,

paseaba su toga por los pasillos.

Durante la vista del consejo de guerra — que comenzó a las doce y veinte— el

fiscal, el mismo que acusó a Graiño, echó manos de tesis utilizadas por el

defensor de éste a la hora de calificar de injurias leves los hechos

protagonizados por Milans del Bosch y el capitán Aymerich.

«Cerdo e inútil»

Tanto en el apuntamiento como en la lectura de los folios y en las declaraciones

de testigo y acusado quedó claro que Milans del Bosch había llamado al Rey Don

Juan Carlos «cerdo», pero hasta terminado el juicio oral no se supo bien si el

segundo epíteto fue el de «inútil», «traidor» o «imbécil». Al final parece ser

que fue el primero.

Y todo ello acompañado de la frase «para quien lo quiera oír». Los hechos

tuvieron lugar, como adelantó en su día DIARIO 16, en el Club de Campo de

Madrid, cuando el capitán Milans se

encontraba en compañía de su tío, coronel de Caballería José Joaquín Milans del

Bosch, y sus respectivas esposas.

Aymerich escuchó unas alusiones al Rey y miró al grupo y fue en ese momento

cuando Juan Milans dijo las frases, molesto por la «fiscalización» de que era

objeto, según su defensor.

La dama que acompañaba a Salvador Aymerich se había ido al servicio y cuando

volvió se encontró con los protagonistas enzarzados en una pelea. Ella asegura

que Aymerich sabía que eran militares.

El capitán dice que no. La dama en cuestión llamó a su padre, el general Alonso,

y no quiso que Aymerich la acompañase a casa, después de que éste llamase a la

Policía.

Comisaría

En la Comisaría de la Latina prestaron su primera declaración; más tarde lo

hicieron ante el juez de guardia y luego se cursaron los partes por escrito.

Aymerich aseguró que Milans le había dado todo tipo de satisfacciones

personales, y que renunciaba a seguir adelante pero, según el fiscal, los

insultos, leves, quedaban ahí, habían trascendido por lo que pedía seis meses de

arresto por injurias leves al Jefe del Estado.

El defensor, naturalmente, la absolución.

A lo largo de la vista, de los interrogatorios y de los testimonios, Salvador

Aymerich, quien por su destino en los servicios de información militar — extremo

que se omitió en el juicio— debe informar de lo que considere oportuno, parecía

que su actuación fue la de provocar un incidente y meterse donde no le llamaban.

Eso al menos se dio a entender y entre el público incluso se llegó a afirmar que

se presentaba con el pelo sin cortar.

Sin embargo el tribunal debió de considerar que algo punible había en la actitud

del capitán Milans del Bosch y decidió sancionarle, después de la deliberación

secreta, con un mes y un día de arresto mayor.

 

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