El juicio del 23-F. 
 Una expulsión     
 
 Diario 16.    24/02/1982.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

Diario 16/24-febrero-82

EL JUICIO DEL 23-F

UNA EXPULSIÓN

«Con la venia, excelentísimo señor presidente, en nombre de mis compañeros y

como defensor del capitán Carlos Alvarez Arenas, hago constar mi protesta más

enérgica por la publicación aparecida en el DIARIO 16, que constituye una grave

intromisión e interferencia en la actuación judicial y una gravísima provocación

a este consejo, al ministerio público, a la defensa, a los procesados y, en

definitiva, a cualquier persona que tenga el mínimo sentido de la honestidad;

así como un agravio a la institución militar y al honor de sus miembros.

Por lo que se refiere al capitán Alvarez-Arenas, la publicación constituye una

intolerable e ignominiosa calumnia, inventada con el único propósito y objetivo

de provocar, por lo que esta defensa se reserva el ejercicio de las acciones

penales pertinentes. Nada más.»

El fiscal

La intervención en sí no me ha sorprendido, pero sí su maximalismo y su dureza.

Seguidamente toma la palabra el fiscal togado y afirma: «El fiscal togado ha

oído con toda atención las alegaciones del letrado defensor y manifiesta que

lamenta profundamente el contenido de la publicación de que se trata y la

inoportunidad de la fecha en que se hace.

Manifiesta el ministerio fiscal que pudiendo ser los hechos relatados en el

artículo del periódico que cita el letrado defensor del procesado en esta causa,

capitán Alvarez-Arenas, considerarse presuntamente constitutivos de delito

perseguible de oficio, el fiscal togado en el ejercicio de las facultades que le

corresponden, conforme punto séptimo del Artículo 127, en relación con el 148,

ambos del Código de Justicia Militar, cursarán inmediatamente la oportuna

instrucción al fiscal de la Primera Región Militar, para que ejercite la acción

penal que corresponde, conforme al Artículo 61 del mismo Código, para el debido

esclarecimiento y averiguaciones de los hechos y determinaciones de la

responsabilidad a que hubiere lugar.»

Una arenga

Y a continuación de manera significativa, añade: «Sobre esta base el ministerio

fiscal estima que, quedando así debidamente enjuiciada la cuestión, nada impide

la continuación de la vista, porque en definitiva no es un incidente de la

misma, porque no fue aquí donde se dice que se recoge esa información, y, por

tanto, debe ser enjuiciada aparte en procedimiento que a tal efecto se

instruya.»

Sin embargo, la cuestión no queda zanjada, pues pide la palabra el coronel

Escandell, defensor de Milans. En un tono de encendida arenga afirma:

En nombre del excelentísimo señor teniente general Fernando de Santiago y Díaz

de Mendívil, e interpretando el sentido de todos los defensores militares, en mi

propia presentación de letrado y sobre todo de militar, al Consejo Constituido

en Sala de Justicia, manifestamos nuestra adhesión a lo expuesto por el defensor

del capitán Alvarez Arenas, precisando que lo que se dice en el artículo de

DIARIO 16 es una injuria gravísima, no sólo al procesado, sino a la totalidad

plena de la institución militar.»

Esacandell ha ido elevando la voz y ha finalizado en el más alto de sus

registros. Inmediatamente a mis espaldas se escuchan gritos de «Muy bien». «!Muy

bien!». Proceden del área reservada a los familiares y a los miembros de las

comisiones militares que asisten al juicio.

Inmediatamente esos gritos se traducen en un rotundo y prolongado aplauso. Giro

levemente la cabeza y observo de refilón cómo la mayoría de las personas

situadas en esa zona se han levantado de sus asientos y prosiguen la ovación

puestos en pie.

La expulsión

El presidente del tribunal solicita orden en la sala e inmediatamente pronuncia

unas palabras que me dejan atónito. Oídas las manifestaciones del abogado

defensor del capitán Alvarez Arenas, del señor fiscal togado y a! amparo de las

facultades que a esta presidencia otorga el artículo 770 apartado

4.° Se suspende la acreditación de la representación de DIARIO 16, hasta que se

provea sobre el incidente por el artículo "Así asaltamos el Parlamento"»

Y el presidente, teniente general Alvarez Rodríguez añade:

- Por los servicios de orden, compruébese el cumplimiento de esta orden...

Mientras varios miembros de la Policía Militar cambian de posición en la sala,

tras de mí vuelven a oírse gritos de aprobación a la decisión del tribunal y

varias personas me señalan con el dedo.

Cierro mi cuaderno, lo guardo en mi portafolios, ajusto sus cierres metálicos y

me levanto de la silla. Giro hacia la izquierda y recorro todo el ancho de la

sala, seguido de dos policías militares y del director general de Relaciones

Informativas, Carlos Abella.

En el otro extremo me aguarda la mano amiga de Miguel Ángel Aguilar, que también

abandona la sala en señal de solidaridad.

Le siguen la mayoría de los compañeros y buena parte de los observadores que

representan al Colegio de Abogados.

En la calle

Al cabo de unos minutos estoy en la calle y media hora después, reunido con los

directivos del Grupo 16. Ya en mi despacho llega a mis manos la nota oficial del

centro coordinador establecido en el Servicio Geográfico del Ejército por el

Ministerio de Defensa y la Secretaría de Estado para la Información.

En ella se explica con claridad meridiana la sustancia del asunto:

«La continuación de la vista señalada para las diez horas de! día de hoy, no ha

tenido lugar hasta el momento de emitirse la presente nota (trece horas), por

negarse los procesados a comparecer ante la sala, mientras no se adopten las

medidas adecuadas como consecuencia de la información publicada por DIARIO 16 en

su edición de hoy, referente al capitán Alvarez Arenas y firmado por el

periodista Adolfo Salvador.»

En medio de mi rabia y mi impotencia, en medio de mi ansia por recuperar la

credencial y seguir sirviendo a los lectores; en medio del alud de muestras de

solidaridad y afecto que recibimos; en medio, sobre todo, de nuestra

preocupación por lo que todo esto pueda tener de síntoma, se abre camino, sin

embargo, el mensaje que el inefable ministro de Jusiticia, Pío Cabanillas, nos

hace llegar a través de las agencias:

— No hay que darle a lo ocurrido más importancia de la que tiene.

 

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