Autor: Cabellos, Carmelo . 
   La ignorada nota de Defensa     
 
 Diario 16.    24/02/1982.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

La ignorada nota de Defensa

Carmelo Cabellos

Alberto Oliart, ministro de Defensa, desconocía a media tarde de ayer la «nota

informativa extraordinaria número unos, hecha pública por la oficina de prensa

de su propio Ministerio al filo de las dos menos cuarto. Alberto Oliart,

ministro de Defensa, desconocía no sólo la existencia de tal nota, sino también

su contenido. Y desconocia, por supuesto, que en ella se reconocía la «presión»

de los procesados contra DIARIO 16.

El desconocimiento de Oliart no iba en solitario. Lo compartían otros miembros

del Gobierno, entre los que se encontraba e! ministro de Justicia, Pío

Cabanillas, quien hizo alarde de otros desconocimientos anejos solicitando

información a los periodistas en los pasillos del Congreso. Cabanillas se

escudaba en su viaje realizado por la mañana a Soria junto al presidente del

Gobierno.

Nadie del Gabinete era capaz de aclarar el porqué de la precipitación de la

«dichosa nota» de Defensa — con datos anteriores a la reanudación de la vista y

el porqué del reconocimiento de que «por negarse los procesados a comparecer

ante la sala mientras no se adopten fas medidas adecuadas como consecuencia de

la información publicada por DIARIO 16».

La insólita nota reconocía la presión hecha por los procesados ante el tribunal,

a la vez que la daba a luz pública como justificación del retraso de tres horas

y media en el comienzo de la vista en su sesión matinal de ayer.

Hablé con varios juristas. Los expertos reconocen que no existe precedente en la

jurisprudencia comparada de un tipo de presión similar en la celebración de una

vista, aunque las competencias atribuidas al presidente del tribunal incluyan la

posibilidad de expulsión de la sala.

Lo que resulta más insólito es que se expulse a un medio periodístico y no a una

persona asistente que haya podido acreditar un comportamiento inadecuado. Y

máxime cuando la presunta materia delictiva -el reportaje publicado ayer en este

periódico- podría sustanciarse con una querella presentada en el Juzgado de

Guardia y no en el consejo de guerra, como acertadamente expuso en la vista el

fiscal togado.

Un miembro del Gobierno me decía que ayer corrió un calambre por la espina

dorsal de algunas instituciones y círculos políticos.

Las temidas cartas marcadas y los recursos que pueden guardar los defensores de

los golpistas para los próximos días tuvieron ayer un anticipo. Eso era, al

menos, la opinión más generalizada en círculos políticos. Y este periódico les

sirvió de «cabeza de turco».

 

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