El presidente Carrero, en las Cortes. 
 Síntesis del programa del Gobierno: continuar     
 
 Informaciones.    20/07/1973.  Página: 1, 3-5. Páginas: 4. Párrafos: 110. 

EL PRESIDENTE CARRERO, EN LAS CORTES:

SÍNTESIS DEL PROGRAMA DEL GOBIERNO: CONTINUAR

«El ACENTO PRINCIPAL DEL MOVIMIENTO HA DE PONERSE HOY EN LA PARTICIPACIÓN DE TODOS LOS

ESPAÑOLES»

* «BUSCAMOS UNA AMPLIA Y CRECIENTE PARTICIPACIÓN EN LA LIBERTAD»

* «EXTENDER LA ENSEÑANZA GENERAL BÁSICA Y LA FORMACIÓN PROFESIONAL A TODOS LOS

ESPAÑOLES EN ABSOLUTA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES»

* «OBJETIVO PRIORITARIO INDUSTRIAL: EL ABASTECIMIENTO ENERGÉTICO SUFICIENTE»

* «NINGÚN PROCESO DE EXPANSIÓN SERA POSIBLE SIN CONTAR CON LA LABOR CREADORA DE LA

EMPRESA PRIVADA»

* «ES NECESARIO UN ESFUERZO VIGOROSO PARA REDUCIR LOS DESEQUILIBRIOS GEOGRÁFICOS»

* «CONCORDATO: ESPERANZA DE QUE LAS NEGOCIACIONES LLEVEN A RESULTADOS SATISFACTORIOS»

* «ESPAÑA NO PUEDE ESTAR AUSENTE DEL PROCESO INTEGRADOR DE EUROPA»

MADRID, 20. (INFORMACIONES.) - A las doce del mediodía ha comenzado en el palacio de las

Cortes el Pleno de la Cámara legislativa, con gran asistencia de procuradores. Preside la sesión don

Alejandro Rodríguez de Valcárcel, titular de las Cortes. En el banco azul han tomado asiento los

miembros del Gobierno, con su presidente al frente, señor Carrero Blanco.

Después de la lectura del acta de la sesión anterior y de las excusas de asistencia de procuradores han

jurado sus cargos los nuevos miembros de la Cámara, entre los que se encuentran los nuevos ministros,

señores Barrera de Irimo, Coloma Gallegos, Cotorruelo y Pita da Veiga.

Han jurado también sus cargos, los procuradores señores Aparicio Alcalde, Cáceres Llansana, Díaz-

Ambrona Bardají, Montero de Espinosa, Nieto Gallo, Oña, Sanz Baldomero. Silva Melero, Sotelo Azorín,

Vega Rodríguez y Xuclá Bas.

La sesión de oradores ha sido abierta con un breve discurso del presidente de las Cortes, quien ha tenido

palabras de recuerdo para don Joaquín Bau Noya, conde de Bau, recientemente fallecido.

El señor Rodríguez de Valcárcel ha manifestado que el señor Bau, en sus dilatados años de actuación

pública, mantuvo «una línea de rectitud política y de fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional,

que le hacen acreedor al reconocimiento de la Patria, lo cual ha de enaltecer su nombre y honrar a los

ideales a los que él hizo dedicación de su vida».

A continuación el señor Rodríguez de Valcárcel se refirió a don Luis Carrero Blanco y dijo que su

nombramiento como presidente del Gobierno constituye «un esperanzador paso en la evolución

transformadora, allegada en el tiempo y en los frutos, que ha hecho posible llegar a esta hora de claridad y

de sazón en el camino hacia adelante que nos reclama el mañana, desde un presente resuelto con

inteligencia, precisión y oportunidad, eligiendo quien debe, como siempre, la norma a la irreflexión, el

orden a la anarquía, la ilusión y la promesa a la histeria y la utopía».

Después de subrayar que España ha recibido con íntima satisfacción la decisión histórica de Franco,

agregó que la vocación de servicio del presidente Carrero, su experiencia, capacidad de entrega, fidelidad

a los hechos, las circunstancias a las personas, su largo historial en eficacia justifica las esperanzas en esta

hora de perfección ante un horizonte que Franco, fiel a su pueblo y a su tiempo, ha ido haciendo posible.

El señor Rodríguez de Valcárcel terminó su discurso diciendo que: «En este horizonte abierto a todos los

españoles y para cuya andadura cuentan con el permiso que Franco le ha dado y con el Príncipe de la

continuidad y de la esperanza, podrá España, con realidad y libertad, ir abriendo surcos nuevos en el

camino de la historia».

Finalizadas las palabras del presidente de las Cortes, acogidas con aplausos por los procuradores, ocupó el

estrado de oradores el presidente del Gobierno, almirante don Luis Carrero Blanco.

HABLA EL PRESIDENTE

«El acento principal de la realidad del Movimiento hoy ha de ponerse en la participación de todos los

españoles, desde la unidad básica alcanzada desde la solidaridad nacional. Esto ha de realizarse con

nuevas formas, modos y presencias, dentro de los marcos institucionales que hagan posible una dinámica

y abierta participación desde la base de todos los españoles en el juego de las instituciones y en el marco

de la fidelidad a los principios.» Esto ha dicho hoy el presidente del Gobierno, almirante Carrero Blanco,

en su discurso ante el Pleno de las Cortes.

En primer lugar, el señor Carrero ha explicado a los procuradores el alcance de su designación como

presidente del Gobierno. A este propósito, ha dicho:

EL NOMBRAMIENTO DE PRESIDENTE

"Algunos comentaristas políticos han insistido en qué significa la puesta en plenitud de vigor de la ley

Orgánica del Estado. Este concepto de plenitud de vigencia de la ley Orgánica del Estado es, al menos,

equívoco, y quizá requiera ciertas precisiones.

Cuando una ley ofrece varias opciones, dicha ley está en plenitud de vigencia cualquiera que sea la

opción que se adopte. La ley Orgánica del Estado, en su disposición transitoria primera, permitía la

opción de que el Jefe del Estado conservara vincu1adas Jefatura de Estado y Presidencia de Gobierno; la

misma disposición transitoria, en relación con el artículo 14, ofrecía a la Jefatura del Estado una segunda

opción: la de suspender la vinculación de la Presidencia a la Jefatura del Estado y nombrar un presidente

de Gobierno. Esta segunda opción es la que el Caudillo, en virtud de sus atribuciones, ha puesto ahora en

práctica.

Esta decisión no significa, pues, que la ley Orgánica del Estado no estuviera hasta ahora en plenitud de

vigencia, porque lo está desde su promulgación. Lo que realmente significa es que el Caudillo, en razón

de la prudencia política y de su voluntad de ir avanzando paso a paso en el proceso institucional, ha con-

siderado ahora conveniente y oportuno, para dejarlo todo atado y bien atado, establecer ya desde ahora el

supuesto obligado tras las previsiones sucesorias: la distinción de las esferas institucionales de la Jefatura

del Estado y de la Presidencia de Gobierno.

Al poner ahora en totalidad de funcionamiento todas las instituciones que normalmente han de funcionar

al cumplirse las precisiones sucesorias, es cuando culmina la obra política del Caudillo. Este es,

ciertamente, el profundo significado político de su decisión del pasado mes de junio. "

POSICIÓN POLÍTICA DEL SESOR CARRERO

Tras poner de relieve su inquebrantable lealtad al Jefe del Estado y al Príncipe de España, el señor

Carrero ha definido así su postura política:

" Sobre la base de estas lealtades, mi significación política, señores procuradores, está bien clara: soy un

hombre del Movimiento Nacional. Y si entre los hombres del Movimiento, si entre la enorme masa de

españoles que aceptan sus Principios, que son permanentes e inalterables, y las leyes que integran nuestro

sistema institucional sin reservas mentales de ninguna especie, se admite la posib1e existencia de matices,

sectores, grupos o lo que se ha dado en llamar "familias políticas", quede bien claro igualmente, que estoy

con todos en general y con ninguno en particular. Estoy de corazón con todos, sin que ninguna

vinculación me inspire una especial predilección por ninguno. En cuanto a intereses de otro orden, quede

también muy claro que ni tengo ni he tenido nunca el más mínimo interés en entidad o empresa de ningún

tipo, ni agrícola, ni industrial, ni de servicios. Todo mi interés está concentrado en la gran empresa de

todos, que se llama España."

FUNCIONES Y RESPONSABILIDADES

"Pasemos a considerar las funciones que competen y las responsabilidades que asume el presidente del

Gobierno en nuestro sistema institucional, en consonancia con los preceptos de la ley Orgánica del

Estado.

Según establece el artículo 13, el Jefe del Estado dirige la gobernación del Reino por medio del Consejo

de ministros, constituido por el presidente del Gobierno, el vicepresidente y los ministros, y este Consejo

de ministros es el órgano que determina la política nacional, asegura la aplicación de las leyes, ejerce la

potestad reglamentaria y asiste de un modo permanente al Jefe del Estado en los asuntos políticas y

administrativos. Pero el artículo 8 establece también que la persona del Jefe del Estado es inviolable; que

todo lo que el Jefe del Estado disponga en el ejercicio de su autoridad deberá ser refrendado, según los

casos, por el presidente del Gobierno o ministro a quien corresponda, por el presidente de las Cortes o el

presidente del Consejo del Reino, careciendo de valor cualquier disposición que no se ajuste a esta

formalidad, porque de los actos del Jefe del Estado serán responsables las personas que los refrenden. Es

decir, en el orden concreto de la gobernación del Reino, el Jefe del Estado la dirige, pero por medio del

Consejo de ministros, y la responsabilidad de los actos en que esta gobernación se manifieste se transfiere

a la persona que los refrende.

Ahora bien: dentro del Gobierno, órgano colegiado en conexión y subordinación con el presidente del

Gobierno, a éste corresponde: dirigir la política general y asegurar la coordinación de todos los órganos

de gobierno y administración (artículo 14), así como la facultad de proponer la designación o el cese de

los miembros del Gobierno, cuyo nombramiento y separación está atribuida al Jefe del Estado (artículo

16). La responsabilidad solidaria del Gobierno de los acuerdos tomados en Consejo de ministros destaca

aún más la responsabilidad del presidente, ya que los demás miembros del Gobierno sólo responden

personalmente de los actos que realicen o autoricen en su Departamento (artículo 20).

META A ALCANZAR

«La meta a alcanzar y los límites dentro de los cuales puede operar la acción de Gobierno están

claramente señalados en nuestro sistema institucional. Nuestro sistema político tiene como firmes ci-

mientes los Principios del Movimiento Nacional y como cauces de desarrollo las otras seis Leyes

Fundamentales: por consiguiente, toda la vida de la nación, y toda acción de Gobierno tienen que basarse,

precisamente, sobre esos cimientos y tienen que marchar, precisamente, dentro de esos cauces.

La plena realización de todos los conceptos que integran la esencia de nuestro Movimiento Nacional,

llegando a constituir una sociedad unida, sana de cuerpo y espíritu, en orden y en paz, orgullosa de sus

tradiciones, celosa de su independencia y de su libertad, y fiel guardadora de su seguridad y de su propia

personalidad; progresiva en todo aquello que represente perfeccionamiento; que acepte de fuera todo lo

que sea verdaderamente provechoso y rechace, sin papanatismos ni necios complejos de inferioridad, todo

cuanto sea perjudicial; en la que reine la justicia en todos los órdenes; en la que todos tengan igual acceso

a la cultura; en la que se alcance el bienestar de todos con una equitativa distribución de la renta nacional;

una sociedad, en fin, en la que cada cual llegue al firme convencimiento de que el interés de la

colectividad es su verdadero interés particular, constituye la meta a alcanzar por nuestra acción política.

Este cañamazo de programa político, que no es ninguna utopía, que es una realidad a la que podemos

llegar si tenemos la voluntad de conseguirlo, tiene la suficiente garra para ilusionar a todos.

PROGRAMA: CONTINUIDAD Y DESARROLLO POLÍTICO

Si yo quisiera ahora sintetizar en una sola palabra el programa de acción que el Gobierno se propone,

diría simplemente: continuar. Porque desde hace treinta y siete años, partiendo prácticamente de la nada y

venciendo, sobre todo en los primeros tiempos, unas dificultades que ya sólo pocos pueden recordar,

hacia esta meta se dirigen todos los Gobiernos del Caudillo, siguiendo tres líneas de acción en no pocos

aspectos interdependientes: el desarrollo político y espiritual; el desarrollo económico y social: y la

consolidación de la seguridad, el orden y la paz.

En orden al desarrollo político, el Gobierno se propone, tras las tareas que tiene confiadas el Consejo

Nacional, encararse con el perfeccionamiento de nuestros modos políticos, sobre dos supuestos: el

dinamismo de nuestra acción política y la adopción de las medidas necesarias basadas en «los sólidos

cimientos» de que hablara el Caudillo, en su mensaje del pasado fin de año.

¿Qué alcance tiene este propósito? Las sugerencias en esta materia, la incitación política, para emplear las

palabras del Caudillo, corresponden al Consejo Nacional. Las necesarias medidas legislativas que se

hayan de tomar, a estas Cortes. La decisión política es competencia y responsabilidad del Gobierno.

¿QUE ES HOY EL MOVIMIENTO?

El acto de Unificación de abril de 1937 tenía la profunda significación de crear las bases políticas

necesarias para acabar, de una vez para siempre, con la trágica división de los españoles, que les hacían

vivir en permanente contienda.

Nadie puede estar fuera de la historia si quiere hacer de verdad una obra histórica. La utopía y el

romanticismo serán todo lo bellos que se quieran, pero no tienen nada que ver con la política. El Movi-

miento tomó entonces las formas, modos y organizaciones que la tremenda realidad histórica en que nació

le exigía, y estas formas, modos y organizaciones eran las propias de su origen, los exigidos por su

momento. Pero este era un tinte circunstancial que podía ocultar, pero que no deformaba la verdadera

sustancia del Movimiento Nacional en sus orígenes Y su trayectoria, a pesar de los defectos y errores que

puedan señalársele, fue una espléndida trayectoria de servicio a España.

LAS CIRCUNSTANCIAS HAN CAMBIADO

Pero hoy las circunstancias históricas no son las mismas. Los condicionamientos políticos sociales y

económicos de España son totalmente diferentes. Aquella España rota, dramáticamente desangrada, al

borde de la miseria y de la destrucción, es hoy una España floreciente en todos los aspectos. La pregunta,

pues, se impone: Qué debe ser hoy el movimiento? La contestación es clara: algo total y absolutamente

adecuado a las nuevas circunstancias históricas; pero, naturalmente, a las nuevas circunstancias históricas

de nuestro pueblo, no a los condicionamientos externos o extrínsecos, cualesquiera que éstos sean.

La pregunta sobre qué debe ser hoy el Movimiento es el interrogante de en dónde ha de ponerse el acento

principal de su realidad; y ésta es clara: ese acento ha de ponerse en la participación de todos los

españoles, desde la unidad básica alcanzada, desde la solidaridad nacional. Esto ha de lizarse con nuevas

formas, odos y presencias, dentro de los marcos institucionales que hagan posible una dinámica abierta

participación desde la base a todos los españoles el juego de las instituciones y en el marco de la fidelidad

a los Principios.

PUNTOS CONCRETOS

Esta unidad sustancial baja, esta solidaridad nacional, fin primordial del Movimiento, supone una actitud

que puede definirse del modo siguiente:

1.° Aceptación del ideario de basa al Movimiento como Comunión.

2.º Fidelidad a los principios que señalan la verdadera dinámica y finalidad de todo nuestro sistema.

3.° Aceptación de las instituciones que estab1ecen nuestras Leyes Fundamentales.

4.° Lealtad al Jefe del Estado, al Caudillo de nuestra guerra y de nuestra paz, y desde esa lealtad, lealtad

al Rey de las previsiones sucesorias, y

5.° Juego limpio en el marco de la legalidad constitucional, del Estado de derecho establecido por

nuestras Leyes Fundamentales.

BUSCAMOS UNA CRECIENTE PARTICIPACIÓN EN LA LIBERTAD

Desde esta actitud, que exigimos sin equívocos, reticencias o reservas mentales, buscamos una amplia y

creciente participación en la libertad; de esa libertad que el pueblo español se ha dado a sí mismo a través

de nuestras Leyes Fundamentales aprobadas en dos masivos y clamorosos referendums.

Pero deseo que algo quede muy claro: no aceptamos las interpretaciones subjetivas que de nuestro

régimen hacen o pueden hacer determinados grupos e individuos; sólo aceptamos la interpretación

institucional. Interpretación institucional que se manifiesta en el criterio y voluntad formulados, de

acuerdo con su naturaleza funcional, por nuestras diversas instituciones.

Desde este juego institucional de lealtades, el Gobierno busca las formas actuales de la acción política del

Movimiento, con el dinamismo y amplitud que su naturaleza exige y las circunstancias históricas

demandan como una necesidad insoslayable. Desde tales supuestos, buscamos el perfeccionamiento de

nuestra convivencia, desde la justicia, la paz y la libertad, en el marco arme de nuestras instituciones,

desde la sustancia inmutable de nuestro ideario.

Tal es el dinamismo político que el Gobierno busca desde nuestro Movimiento.

EDUCACIÓN GENERAL BÁSICA PARA TODOS

Y en este orden de ideas, el Gobierno se propone, con el mayor interés, la salvaguardia del patrimonio

moral y cultural de España, la conservación y defensa de nuestros valores espirituales, poniendo para ello

a contribución todos los recursos legales y todos los medios de información y educacionales de que

dispone. Con toda la celeridad que sea compatible con la indispensable formación del personal docente y

con las posibilidades económicas del Estado y convocando a. este esfuerzo de nuestra hora a todas las

corporaciones e instituciones del país, el Gobierno se propone extender la Educación General Básica y la

Formación Profesional a todos los españoles en absoluta igualdad de oportunidades, a la vez que no re-

gateará esfuerzos para que la Universidad esté abierta, en orden y en paz, a cuantos tengan capacidad

intelectual y voluntad para trabajar con tenacidad, cualquiera que sean sus condiciones económicas.

DESARROLLO ECONÓMICO Y SOCIAL

El desarrollo económico y social tiene un objetivo bien claro: crear la mayor riqueza posible, hacer lo

mayor posible la renta nacional y distribuirla con arreglo a los más exigentes criterios de justicia social.

Hacia este objetivo venimos marchando desde el final de nuestra guerra de Liberación, y aunque aún nos

queda mucho camino por recorrer, hemos alcanzado ya metas muy alentadoras. Si alguna característica

define con precisión la situación económica de España en 1973, es el de su acusada actividad,

manifestada por el crecimiento de la producción y de la renta nacional, la marcha apresurada de las in-

versiones y la acusada mejora del poder adquisitivo del salario.

Ahora bien: lo que importa de este crecimiento no es el crecimiento en sí y por si de nuestra economía,

sino que queremos ese crecimiento precisamente para que todos y cada uno de los españoles vivan

mejor.»

LOS PROBLEMAS LABORALES

«El bien de todos, el respeto al Estado de Derecho y los propios intereses de trabajadores y empresarios

exigen la utilización adecuada de los cauces legales de entendimiento, que muchas veces son soslayados

por quienes buscan más que la solución de un problema laboral, la creación de un falso problema político.

Una vez más, afirmamos que la solución de los reales problemas laborales ha de buscarse por la vía de la

Justicia y el Derecho. Por el camino de la coacción, el abuso o la violencia, los litigantes sólo producirán

daños a los demás y, principalmente, a sí mismos.»

VIVIENDA DIGNA PARA TODOS

«Vinculada a la política social está la política de la vivienda, que, en clara continuidad con la vigorosa

labor que nuestro Régimen ha venido desarrollando en esta materia, ha de estar presidida también por un

claro sentido social. Es preocupación del Gobierno hacer asequible a todas las familias trabajadoras el

acceso a viviendas dignas y suficientes, fundamento y cobijo del hogar al que tienen derecho indiscutible.

El control de calidad en las viviendas, constituye, por tanto, una exigencia insoslayable de nuestro tiempo

y de la Justicia social.»

«La vivienda no puede contemplarse aislada del entorno que la rodea. No puede pretenderse que sea sólo

el Estado, con sus propios medios, quien realice la política urbanística, A la altura de la época en que

vivimos, toda la sociedad ha de verse comprometida en esta tarea. La colaboración de las entidades lo-

cales, Diputaciones y Ayuntamientos, y de los particulares, es fundamento básico para llevarla a buen

término.»

PROBLEMAS DE LA INDUSTRIA

«Los problemas con que se enfrenta la industria española empiezan por ello a parecerse a los de aquellos

países que han alcanzado un mayor grado de madurez económica. En este orden de cosas destacan por su

importancia y actúa1idad los problemas energéticos, los abastecimientos de materias primas y la

contaminación del medio ambiente.

ABASTECIMIENTO ENERGÉTICO

¿La seguridad de los abastecimientos, que hasta ahora no constituía ningún problema, deberá convertirse

en un objetivo prioritario. En este sentido conviene intensificar nuestras fuerzas de prospección y

diversificar, en la medida de lo posible, nuestras fuentes de abastecimiento de hidrocarburos, con el fin de

que nos veamos lo menos afectados que sea posible por las dificultades que puedan surgir en el futuro.»

«Todo ello exige establecer programas a largo plazo, que en vista de las prioridades dadas por la demanda

futura de minerales, señalen caminos a la investigación completa de nuestros recursos mineros, a la

ordenación de explotaciones, a la adecuada preparación comercial de los minerales y a una política de

adquisiciones y participaciones en el exterior que complementen, cuantitativa y cualitativamente, nuestras

producciones.

Para asegurar el acercamiento de la industria española a la de los países más adelantados, no debemos es-

tar ausentes de aquellas actividades industriales que operan con las tecnologías más avanzadas. Aunque

no podamos aspirar a un lugar de vanguardia, España puede y debe encontrar un puesto adecuado a su

tamaño y a su grado de desarrollo en sectores de futuro como la energía nuclear, la electrónica y la

informática. Un objetivo primordial debe ser, en todo caso, la formación de las técnicas capaces de

asimilar primero y desarrollar después las nuevas tecnologías.

La definición de una estrategia para el sector energético, la programación a largo plazo del

aprovisionamiento de materias primas, el impulso al desarrollo de sectores de avanzada tecnología y el

adecuado tratamiento de las relaciones entre la industria y el medio ambiente son, así, las cuestiones hoy

mas relevantes en materia de política industrial.

AGRICUTURA

El Gobierno seguirá prestando igualmente decidida atención a la agricultura.

Con la realización de una serie de programas concretos de actuación, y con una fuerte incidencia sobre las

políticas de comercialización, de mercados en origen y agrupaciones de productores, contribuiremos a

facilitar y dar un mayor sentido al proceso de transformación de nuestras estructuras agrarias tan in-

tensamente afectadas por la política de precios.

Es cierto que el trato que se viene dando en algunos países a las exportaciones agrarias españolas

representa un elemento perturbador para la expansión de nuestras producciones. Sin embargo, las

recientes condiciones por las que atraviesa el mercado internacional de materias primas confiere un

amplio campo de posibilidades a determinadas producciones españolas y a nuevos planteamientos en la

ordenación de cultivos y aprovechamientos. Habrá, pues, seguramente, que conceder todavía una mayor

importancia a la política de regadíos ante la crisis mundial de piensos y proteínas, estableciendo una

adecuada regionalización de nuestras producciones, de acuerdo con la vocación de las tierras y las nuevas

tendencias de los mercados nacionales e internacionales; y habrá también que compaginar, en el futuro, el

desarrollo económico con otras consideraciones ambientales y de conservación de la Naturaleza,, para

evitar el riesgo de que los progresos de la tecnología lleguen a constituir una seria amenaza de nuestro

patrimonio nacional.

TRANSPORTES

En orden a la infraestructura del transporte por carretera, ferroviario, aéreo y marítimo, el Gobierno se

propone promover una ordenación del sector, que permita la máxima rentabilidad de las inversiones

públicas y privadas y la interconexión y utilización de los diversos medios de transporte, de forma que la

demanda se satisfaga con la mayor calidad y a un coste social mínimo.

Con este objeto se acelerará, en la medida de lo posible, la ejecución del plan nacional de autopistas para

dotar a la nación de una red básica de comunicaciones interurbanas rápidas, que conectará con las

respectivas redes lusitana y francesa; se planificará la infraestructura viaria a nivel territorial y se inten-

sificará la innovación tecnológica, especialmente en alta velocidad del ferrocarril.

El transporte en las grandes ciudades será objeto de tratamiento específico, con el fin de mejorar su

coordinación y de reducir su incidencia en el medio ambiente. Se fomentarán los transportes colectivos y

se defenderá el patrimonio viario mediante un riguroso control de las cargas y del uso de la

infraestructura.

MODERNIZACIÓN DE LAS FUERZAS ARMADAS

Como ya manifestó en su primera declaración, el Gobierno tiene el decidido propósito de continuar con la

celeridad posible el programa de perfeccionamiento y modernización de las fuerzas armadas.

EMPRESA PRIVADA

En un sistema de economía de mercado como el nuestro, resulta indudable que ningún proceso de

expansión será posible sin contar con la labor creadora de la empresa privada, intérprete obligado del

crecimiento económico. Por esta causa el Gobierno facilitará la realización de la iniciativa privada,

estimulará sus proyectos de transformación y ayudará a su mejora y potenciación.

Pero es preciso tener en cuenta que el dinamismo del desarrollo, al nivel en que éste se ha situado hoy en

España, no depende sólo de la eficacia creadora de la iniciativa privada, que resulta ser una condición

necesaria, pero no suficiente del progreso. Sin un sector público bien organizado, que provea de los me-

dios precisos a la empresa privada, subsane sus deficiencias productivas y abastezca a los consumidores

de los bienes públicos necesarios, no resultará posible dotar de continuidad al crecimiento económico,

fortalecer su marcha, y mejorar su calidad.

El crecimiento de la producción privada reclama la existencia de unos servicios públicos fundamentales

sobre los que deben apoyarse las tareas productivas de cualquier empresa. Esos servicios rendidos por el

capital de utilidad pública han exigido cuantiosas inversiones en la década pasada, haciendo posible el

proceso de desarrollo. Sin embargo, puede afirmarse que ese capital de utilidad pública, acrecido durante

la década del 60 no bastará para dar posibilidad y fluidez a las nuevas y muy distintas curas de producción

entre las que la economía española va acostumbrándose a vivir en este nuevo y esperanzador decenio de

los años 70. El crecimiento de la urbanización, la búsqueda de un mayor equilibrio territorial, la

movilidad de la población y la nueva e imperativa exigencia de preservar el medio ambiente, amortizando

los costes sociales en que incurre el quehacer creador de la economía privada, requieren una mayor

provisión de capital de general uso y aprovechamiento, cuyo carácter permisivo para el desarrollo de una

economía pide su puntual y previsora anticipación por la mano diligente del sector publico.

En segundo lugar, el sector público debe subsanar las deficiencias productivas del sector privado.

Reforzando el dinamismo de la empresa privada y asistiendo a sus debilidades, la empresa pública ha

desempeñado en España una importante labor creadora de renta y riqueza, ha multiplicado los puestos de

trabajo y ha asegurado suministros vitales para afirmar la continuidad de la producción. En su última

etapa la empresa pública española ha procurado consolidar su situación financiera. Logrado este objetivo,

parece claro que la empresa pública española deberá definir de cara al futuro una nueva y más activa

estrategia al servicio del desarrollo de la economía.

En tercer lugar, el sector público debe procurar la satisfacción de un grupo de necesidades crecientes con

la renta y que reclaman una producción también creciente de bienes públicos: defensa, seguridad, higiene,

educación, sanidad y asistencia social, constituyen otros tantos ejemplos de necesidades colectivas cuya

urgencia se agudiza en la medida en la cual el des-arrollo económico de un país se acentúa y alcanza

niveles elevados. No es posible conseguir un desarrollo socioeconómico equilibrado si el sector público

no provee y atiende a la satisfacción de estas necesidades colectivas. Ciertamente que estos sectores no

han sido olvidados en el pasado inmediato ni se postergan hoy en nuestros presupuestos públicos. Lo que

ha sucedido es que el propio progreso económico del pais ha tenido lugar en forma tan acelerada que se

ha producido una clara insuficiencia en el suministro de estos bienes públicos. Así ha sucedido en el caso

de la educación y en los sectores de la sanidad, el urbanismo y el bienestar comunitario. Para atender a

esas nuevas demandas sociales, el Estado ha multiplica-do sus gastos públicos en educación,

triplicándolos en los últimos cinco años y ha elevado sustancialmente los gastos destinados al manteni-

miento de la salud y la seguridad social. Pese a ello, existen hoy claras deficiencias en la oferta de los

bienes públicos que habrán de eliminarse en el futuro inmediato.

La acción creadora de la empresa privada y el desempeño de las enunciadas funciones del sector público,

requieren una movilización de recursos financieros que difícilmente pueden suministrarse por los cauces

actualmente disponibles. Por esta causa constituirá una política decidida del Gobierno la mejora de

nuestra organización financiera y 1a adecuación de los mercados de dinero y capitales a las nuevas

funciones que de ellos reclama el crecimiento de las inversiones privadas y públicas. Por otra parte, es

necesario proseguir la actualización vigorosa de nuestra Administración tributaria y de nuestro sistema

fiscal para dar al Estado capacidad, y a los funcionarios oportunidad de cumplir su misión de servicio con

su plena realización personal. Y los españoles, que necesitan cada vez más una Administración mejor,

más eficaz y rentable, deben aportar la colaboración de su iniciativa y de su esfuerzo.

Además de las funciones productivas que acaban de enunciarse, la política de desarrollo económico del

futuro deberá tratar de distribuir con equidad los frutos del progreso, integrando las distintas esferas de la

sociedad en el proceso de desarrollo y evitando las diferencias interpersonales e interprovinciales de renta

y de riqueza.

DESEQUILIBRIOS GEOGRÁFICOS

Es asimismo necesario reconocer la necesidad de un esfuerzo vigoroso para reducir los desequilibrios

geográficos en la distribución de la renta nacional. Una nación próspera, un Estado fuerte y unas

corporaciones locales con personalidad propia, no serán nunca posibles si persisten las bolsas de

subdesarrollo, las zonas en desertización creciente y situaciones de atraso social ante las que no cabe la

pasividad. La capacidad de crecimiento y los re-cursos humanos, técnicos y financieros con que hoy con-

tamos deben ponerse sistemáticamente al servicio de este inexcusable compromiso de solidaridad. No

hacerlo por inhibición y egoísmo sería renunciar a la responsabilidad del sector público y a la con-

vocatoria que hace treinta y siete años proclamó el Caudillo a la unidad real entre los hombres y las tierras

de España..

CONCORDATO

En cuanto a las relaciones con el exterior, tras reiterar los seis puntos de la declaración programática del

Gobierno, ha dicho:

«Aparte de estas orientaciones generales, existe un tema que, por tener una repercusión de primera

magnitud en el sentimiento religioso de nuestro pueblo, debe ser objeto de especial atención. Me refiero a

la situación concordataria con la Santa Sede.

El Estado español, deseoso de que sus relaciones con la Iglesia católica tengan un marco ajustado a las

exigencias de la era presente, ha renovado en fecha reciente el ofrecimiento hecho en 1968 por Su

Excelencia el Jefe del Estado a Su Santidad el Papa para una revisión y puesta al día del vigente

Concordato, con el fin de perfeccionar, después del Concilio Vaticano II y en el marco de nuestras Leyes

Fundamentales, las relaciones entre la Iglesia y el Estado español. Dada la buena disposición del

Gobierno y la que en Justa reciprocidad ha de presumirse por parte de la Santa Sede, abrigo la esperanza

de que a tal fin puedan llevarse a cabo las oportunas negociaciones con resultadas satisfactorios.

ESPAÑA-EUROPA

En lo que a Europa en general se refiere, considero que, por imperativos de nuestra situación geográfica y

por nuestra participación en la historia de Europa, España no puede estar ausente del proceso de

perfeccionamiento de las instituciones integradoras entre los pueblos de nuestro continente. Porque somos

realistas, sabemos los obstáculos que hemos de encontrar en este camino. No ignoramos la constante cam-

paña que llevan a cabo en contra de España determinados sectores del mundo europeo, movidos por

pasiones y prejuicios, cuando no por intereses inconfesables. Pero también sabemos que todo intento serio

de constituir una Europa unida y fuerte exige nuestra presencia y nuestro concurso. Tarea del Gobierno

será la de procurar eliminar, con paciente firmeza, incomprensiones y recelos, hasta llevar al ánimo de

todos los hombres de buena voluntad de Europa la razón y las razones de nuestra Patria

La primera etapa de este proceso se ha desarrollado en el campo económico, empezando

fundamentalmente por los aspectos comerciales y complementarios. España ha manifestado claramente su

voluntad y deseo de participar en dicho proceso. Pero no caben aquí precipitaciones.

En las discusiones que se iniciaron les días 16 y 17 del presente mes. España ha planteado su propia

postura, cuya síntesis puede resumirse en los siguientes puntos:

- Mejoramiento de las concesiones agrícolas comunitarias para corregir los desequilibrios creados,

como consecuencia del acuerdo de 1970, por la ampliación de la Comunidad Económica Europea.

- Concesiones de plazos adecuados de reducciones arancelarias para nuestra industria.

- Equilibrio en las concesiones mutuas, contemplándose al respecto tanto las concesiones agrícolas

como industriales españolas y comunitarias.

Estamos convencidos de que el peso de nuestras razones y la fuerza de nuestra posición negociadora,

permitirá llegar a resultados satisfactorios.

GIBRALTAR

Esta última cuestión es un contencioso, que necesariamente hemos de suscitar en todos los foros, qué

impide que nuestras relaciones con la Gran Bretaña lleguen a alcanzar la plenitud que sería deseable para

ambos pueblos. El Gobierno británico sabe bien de nuestro sincero deseo de iniciar, de acuerdo con las

resoluciones de las Naciones Unidas, negociaciones para poner fin a una situación colonial más que pe-

riclitada, que devuelvan a Gibraltar a la soberanía española. Tras el pasado período de clarificaciones

mutuas entiendo que corresponde ahora a la parte británica reflexionar sobre la tesis y sugerencias que le

han sido expuestas e introducir algún nuevo elemento en la consideración del problema que permita la

negociación. Mientras tanto, nos reservamos por nuestra parte plena libertad de acción en el tratamiento

político de esta cuestión que desde hace doscientos sesenta y nueve años es una herida en permanente

estado de irritación en el sentimiento de todos los españoles.

«Siempre tendremos presente como norma - ha concluido - que una medida de Gobierno es buena si

beneficia al bien común, aunque una minoría se sienta defraudada en sus aspiraciones y proteste, y que

una medida de Gobierno es mala si perjudica al bien común, aunque una minoría se considere beneficiada

y aplauda.»

INFORMACIONES

20 de julio de 1973

 

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