Esta mañana. 
 El Príncipe de España preside la misa de corpore insepulto  :   
 El Jefe de Estado recibió en El Pardo al vicepresidente de los Estados Unidos. 
 Informaciones.    21/12/1973.  Página: 1, 32. Páginas: 2. Párrafos: 12. 

EL PRINCIPE DE ESPARA PRESIDE LA MISA DE "CORPORE INSEPULTO"

El Jefe del Estado recibió en El Pardo al vicepresidente de los Estados Unidos

Misa de «corpore insepulto»

MADRID, 21. (INFORMACIONES.)

El Príncipe de España, don Juan Carlos de Borbón, acompañado de su esposa, la Princesa doña Sofía, ha

presidida poco después de las diez de esta mañana los funerales de «corpore insepulto» por el almirante

Carrero. Ofició la ceremonia, en la sede de la Presidencia del Gobierno, el cardenal-arzobispo de Madrid,

monseñor Vicente Enrique y Tarancón. Asistieron el Gobierno en pleno, presidido por don Torcuato

Fernández-Miranda; miembros del Consejo del Reino y de la Mesa de las Cortes, encabezados por el

titular de las Cortes, don Alejandro Rodríguez de Valcárcel; Cuerpo Diplomático, dirigentes de altos

organismos y otras altas jerarquías civiles y militares.

El Jefe del Estado ha permanecido en el palacio de El Pardo, aquejado de una ligera afección gripal. No

obstante, a las once de la mañana ha recibido al vicepresidente de los Estados Unidos, y esta mañana

también presidió una reunión del Consejo de ministros.

Desde poco antes de las nueve de la mañana fue constante la afluencia de vehículos oficiales. El tramo del

paseo de la Castellana donde esta ubicado el edificio de la Presidencia del Gobierno aparecía cubierto en

la totalidad de su trayecto por fuerzas de la Policía Armada, con números situados de cinco en cinco

metros. Gran cantidad de público se había estacionado en las inmediaciones del edificio.

A las nueve de la mañana llegó a la sede de la Presidencia el titular en funciones, don Torcuato

Fernández-Miranda, acompañado de su esposa. Minutos más tarde lo hicieron el presidente de las Cortes

y señora. En el vestíbulo inmediato a la capilla ardiente lucían su fúnebre ornato numerosas coronas de

flores enviadas por altos organismos, instituciones y particulares. En el centro del salón, una de las

coronas ostentaba, con letras de oro sobre crespón negro, la siguiente frase: «Al héroe».

La llegada del cardenal-arzobispo de Madrid, monseñor Enrique y Tarancón, se produjo a las 9.30. A las

diez menos cinco hizo su aparición el vehículo que trasladaba al vicepresidente de los Estados Unidos.

Mr. Gerald Ford.

Desde primeras horas de la mañana se había congregado numeroso público en las inmediaciones de la

Presidencia del Gobierno. También durante la noche pasada miles de madrileños han desfilado ante la

capilla ardiente para testimoniar su dolor.

HOMILÍA DEL CARDENAL TARASCÓN

En el curso de la ceremonia, el cardenal-arzobispo de Madrid dijo una homilía en la que se hizo eco del

sentido cristiano del dolor por la pérdida de la vida del extinto presidente del Gobierno.

Es natural, dijo, que estemos «doloridos e indignados por este hecho que toda mente honrada ha de

repudiar con energía». Debemos dar a este acto, prosiguió el prelado, la confianza y la serenidad que la fe

nos proporciona. Tan sólo la oración y el sufragio pueden acompañarnos en este acto.

El cardenal Tarancón subrayó luego la «honradez, dedicación abnegada y fiel a la patria», su «hombría de

bien» y sus «virtudes humanas y cristianas», todo lo cual - dijo - «alienta nuestra esperanza de que el

Padre le haya acogido en el Reino de los Cielos. Su vida y su obra serán fecundas para nuestra patria. Su

sacrificio nos abre un horizonte de esperanza junto al dolor de tan sensible pérdida».

"Pidamos - añadió - que su sacrificio no sea baldío, sino que abra vías de paz, esperanza, seguridad y

prosperidad para nuestra Patria. Que sepamos afrontar este momento con serenidad, con el corazón

abierto de amor generoso a Dios, a la Patria y a todos los hermanos." Y terminó con estas palabras: "Dale,

Señor, el descanso eterno, y que brille para él la luz perpetua. Descanse en paz."

Concluida la santa misa, los Príncipes, los ministros y las restantes autoridades presentes testimoniaron su

pésame a la viuda del difunto presidente, doña Carmen Pichot de Carrero, y a sus hijos. Posteriormente,

Sus Altezas se despidieron del Gobierno y regresaron a su residencia del palacio de la Zarzuela.

 

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