El asesinato del Presidente. 
 Los españoles condenan el atentado     
 
 Informaciones.    21/12/1973.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 56. 

EL ASESINATO DEL PRESIDENTE

LOS ESPAÑOLES CONDENA EL ATENTADO

MADRID, 21. (INFORMACIONES.)

Una vez conocida la trágica noticia del criminal atentado contra el almirante don Luis Carrero Blanco, INFORMACIONES realizó

una encuesta de urgencia entre diversas personalidades de la vida política española. Todos los encuestados han manifestado su

profundo dolor por la desaparición del almirante Carrero Blanco, hombre íntegro y patriota, y han expresado su más enérgica

repulsa ante tan incalificable acto de violencia.

DON JOSÉ SOLIS RUIZ: «SU MUERTE, UN ACTO DE SERVICIO»

«A mi juicio, la violencia llevada a tan bárbaro extremo nada resuelve, ni es humana, ni es cristiana. España entera, sin distingos ni

colores, rechaza acción tan criminal. Fue un acierto de Francisco Franco tener prevista la continuidad y el vicepresidente se hace

cargo de la Presidencia, y en este caso se trata de un hombre compenetrado con el almirante Carrero Blanco y de persona

competente, leal y enérgica. El presidente Carrero murió como vivió, sirviendo a Franco, al régimen y a España. Su vida es un

ejemplo y su muerte un acto de servicio que no olvidaremos los españoles. Carrero, allá arriba, estará satisfecho del servicio

prestado a la patria.»

DON JUAN MANUEL FANJUL SEDEÑO: «MANTENER EL ESTADO DE DERECHO»

«Aún tengo grabado de forma indeleble en el fondo infantil de mi memoria el asesinato de don Eduardo Dato. Han pasada cincuenta

y tres años y vuelve ahora el trallazo del magnicidio con esa característica inseparable del anonadamiento que apareja tan inútil e

indignante crueldad.

«El almirante Carrero era un hombre de bien, austero. serio, leal, honesto: un patriota ejemplar. Le trataba desde 1939; fuimos

vecinos de casa hasta hoy. Conocía la sencillez de su vida, su integro servicio al deber.

Es una pérdida durísima, que pone a prueba el juego de las instituciones y la serenidad del sistema. Si esas son las dos cosas que los

asesinos han querido quebrar o tantear, deben ser las dos ideas que más hay que cuidar en este Instante.

Frente al vacío de un hombre impar, la exacta mecánica institucional, por encima de nombres propios; frente a la inhumana

violencia, el mantenimiento firme, enérgico, sereno, del estado de derecho.»

DON NEMESIO FERNANDEZ-CUESTA: «MATAR A LOS MEJORES FUE CONSIGNA DE LENIN»

«Carrero para mi era don Luis, pero al que han asesinado es al presidente del Gobierno. El hombre que era la soldadura entre el

presente y el futuro. Han elegido bien matar a los mejores del enemigo fue consigna de Lenin. Nos han demostrado que la consigna

sigue vigente.

Vengo de ver al pueblo de Madrid desfilar por la capilla ardiente, entristecido, sobrecogido por la tragedia, pero junto al pésame que

unos a otros nos dábamos sin palabras se advertía una decisión firme. No quiero recordar mi orfandad del 36. Nunca más aquello.

Esta ha de ser nuestra gran decisión, y con más serenidad y más energía que nunca reconstruir el esquema roto con nuestro recuerdo

imperecedero para el que lo dio todo por la patria.»

DON PEDRO NIETO ANTUNEZ: «CASTIGAR EJEMPLARMENTE»

«El vil asesinato de que ha sido victima el almirante Carrero ha llenado de dolor e indignación no sólo a los amigos y compañeros,

sino a la totalidad de los españoles dignos de este nombre, que tienen fe ciega en que el Gobierno no cejará en el empeño de buscar

y castigar ejemplarmente no sólo a los ejecutares materiales, sino y, muy principalmente, a los inductores. El almirante Carrero fue

caballero ejemplar, de gran inteligencia y amor al trabajo, cualidades que puso de manifiesto desde muy joven ya en la Escuela

Naval, donde salió con el número uno de su promoción. Como oficial de Marina destacó en todas las actividades, tanto en el mando

a flote como de profesor en la Escuela de Guerra Naval, donde enseñó con sus grandes conocimientos de táctica a gran número de

jefes de nuestra Armada.

Como político fue, sin duda, el más fiel intérprete del Caudillo Franco. Su lealtad y honestidad es n modelo digno de imitar. En

estos momentos de dolor, todos los españoles, estrechamente unidos alrededor del Caudillo y del Príncipe de España, ofrecemos al

almirante Carrero la certeza de que. por grandes que sean los obstáculos y los sacrificios, hemos de seguir adelante para dejar bien

alto la bandera de la unidad de la justicia, del orden, de la paz y del desarrollo, hasta alcanzar la España Una. Grande y Libre por la

que cayeron nuestros mejores, y entre ellos el almirante Carrero.»

DON RAIMUNDO FERNANDEZ-CUESTA: «PENA E INDIGNACIÓN»

«Estoy abrumado de pena y de indignación por el vil asesinato del almirante Carrero, con el que se ha privado a España de un gran

estadista, de un gran político, de un hombre integro que no había hecho otra cosa en su vida que servir a España con lealtad. Los

inductores, con su crimen habrán podido quitar la vida del almirante, pero con ello, además de ganarse la repulsa de toda España, no

han hecho más que fomentar la unión entre los españoles, que se ven ahora más fortalecidos para lograr y mantener la España Gran-

de, Unida y Fuerte.»

DON ANTONIO PEDROL RIUS: «RETO A LA CAPACIDAD DE REACCIÓN DEL SISTEMA»

«Un magnicidio es siempre un reto a la capacidad de reacción del sistema dónde la victima estaba insertada, Y reacción, en este

caso, significa movilizar su mecanismo institucional. Si éste viene montado - como es deseable - más sobre los órganos que sobre

las personas, el estrago resulta siempre más limitado y puede ocurrir que constituya una llamada de atención de alerta, para afinar el

cuadro de previsiones y someter a las instituciones a un saludable trabajo de entrena-miento.»

DON FLORENTINO PÉREZ EMBID: «HA MUERTO COMO VIVIÓ»

«El almirante Carrero ha muerto como vivió siempre: en acto de servicio. Pasa a la Historia como un símbolo. Sus virtudes morales,

entre las que han descollado una lealtad y una fidelidad verdaderamente heroicas, han recibido, con su sacrificio, el respaldo que

sólo pocos seres humanos consiguen dar a sus convicciones personales.

Personalmente tuve el honor de tratarle desde hace muchos años y estoy seguro de que su sacrificio tensará la voluntad fría de todos

los españoles que tienen en él un nuevo ejemplo de virtudes patrias.»

DON RICARDO DE LA CIERVA: «INEVITABLE ESTUPOR»

«Siento en estos momentos un total e inevitable estupor.. Intento convencerme a mi mismo de la evidencia de los hechos y creo que

mi obligación es tomar conciencia de ello. He estado junto a Carrero Blanco especialmente en dos ocasiones: en mi nombramiento

como director de la Editora Nacional y la segunda hace tan sólo unos días, en una conversación mantenida con el único objeto, con

el trascendental objeto de llenar algunas lagunas de su personalidad como testigo histórico. Recibí con este motivo un testimonio

impresionante que rememoro ahora en mi interior.

Aunque choque lo que voy a decir, en mi opinión. Carrero Blanco era, paradójicamente un gran desconocido en su faceta humana.

Tenía en realidad una delicadeza interior, una sensibilidad espiritual, que apenas escondía bajo una aparente capa de tosquedad y de

dureza... Yo tuve ocasión de comprobar la autenticidad de sus valores, su modestia. La clave de su personalidad era,

fundamentalmente, una total falta de apetencia de poder. Quien piense lo contrario está totalmente equivocado.

Pienso que ha muerto en el timón de su barco, en acto de servicio. Y de la manera más maravillosa que podría morir para sus

personales convicciones: después de comulgar. Una muerte en acto de servicio que resumen el sentido de toda una vida. Una muerte

ejemplar... Quizá esa fachada dura y áspera que le revestía que ocultaba la realidad de un espíritu amplio, puede motivar que haya

gentes que quieran monopolizar la significación política de su persona y de su muerte, traicionando así el sentido que él quiso dar

siempre a su postura frente a las diversas «familias» políticas del Régimen. . Politizar su muerte sería minimizar su figura política,

que nos pertenece a todos. »

DON JOAQUIN RUIZ-GIMENEZ «DEBEMOS SUPERAR LAS CONSECUENCIAS»

«Estoy profundamente conmovido ante este acontecimiento. Como cristiano, porque rechazo la violencia que hace sufrir a los seres

humanos; como jurista que ama el Derecho y cree en los caminos pacíficos y no en la violencia; como hombre, porque Carrero

Blanco me distinguió un día con su amistad y, por encima de cualesquiera divergencias sobre los problemas de la vida nacional,

mereció siempre mi profundo respeto por su rectitud y lealtad al servicio, a la misión que le estaba encomendada. Este dolor que yo

manifiesto estoy seguro que es común a todos los españoles al margen de cualquier ideología. Todos hemos de hacer un gran esfuer-

zo por superar las graves consecuencias de este hecho, por encontrar vías de convivencia pacifica.»

DON JOSÉ MARÍA GIL-ROBLES: «MI PROFUNDA REPULSA»

«No deseo expresar más que mi más absoluta y pro-funda repulsa, mi condena inexcusable de este bárbaro hecho, que producirá

funestas consecuencias para el país.»

DON GABRIEL CISNEROS: «CONTRA EL CRIMEN, LA ACCIÓN DE LA LEY Y LA JUSTICIA»

«Es muy difícil ordenar y resumir los sentimientos de dolor, estupor, indignación y aturdimiento que se superponen en el animo al

afrontar tan abrumadora noticia. No es extraño que las primeras reacciones hayan sido de incredulidad. Aunque la violencia forma

parte habitual del escenario de nuestro mundo, nos habíamos acostumbrado a considerarla como algo exótico remoto.

Dentro del dolor por la pérdida de esa lealtad encarnada que se llamaba Luis Carrero, y de la indignación por el crimen, nos queda la

esperanza de saber que si el atentado se ha cobrado tan alta víctima nada podrá, en cambio, contra el sosegado y normal

funcionamiento del orden constitucional.

Al servicio de esta certidumbre se impone el deber de la unidad y el deber de la serenidad. Contra el crimen, la acción de la Ley y la

Justicia. Y España y su Régimen hacia adelante, hacia su futuro institucional, desde la seguridad de que la violencia de quienes a

nadie representan no podrá ser como ellos pretenden, un obstáculo al caminar de un país, dispuesto a todo menos a volver

trágicamente a las andadas.»

DON CARLOS PINILLA: «ATAQUE ALENOSO A LA PAZ»

«Una ola de terrorismo ha hecho presa en nuestra patria y en una persona de tanto relieve y servicios como el presidente del

Gobierno, almirante Carrero Blanco. La paz y el orden, patrimonio común de todos los españoles, han sufrido un ataque alevoso. El

pueblo español espera confiado que el Gobierno, con firmeza y serenidad, devuelva a los españoles la tranquilidad y pacífica con-

vivencia.»

DON MANUEL CANTARERO DEL CASTILLO: «NO DEBE REPERCUTIR SOBRE EL PORVENIR»

«Me parece un hecho muy doloroso, condenable por el crimen que es en sí mismo y por ser un acto que atenta contra las libertades

cívicas del pueblo español.

Hoy, más que nunca, hago manifiesta mi repulsa más enérgica a la violencia y a los métodos terroristas.

Entiendo que el hecho podrá, tal vez, dificultar el pro-ceso de apertura y de desarrollo político. No obstante, creo que el condenable

acto de una minoría extremista no puede ni debe repercutir, en manera alguna, sobre el porvenir inmediato de los españoles, que,

cualquiera que sea su actitud política, respeten las normas de la convivencia civilizada.

Pienso que en manera alguna puede tolerarse que la barbarie se imponga de nuevo en el país como lenguaje político»

DON MARCELINO OREJA: «CONFIANZA EN EL PUEBLO Y EN LAS INSTITUCIONES»

«Profundamente conmovido por este acto salvaje de violencia, apenas acierto a expresar otra cosa que la repulsa más airada y

dolorida por un crimen que cobra además para mí especial significación al traerme inevitablemente el recuerdo del asesinato per-

petrado hace treinta y nueve años en mi propia sangre.

Siento ahora, junto a la tristeza de la desaparición del almirante Carrero Blanco, con quien tuve el honor de compartir tantas

jornadas dominicales en los últimos años y apreciar muy de cerca su alto sentido de la dignidad y su muy noble espíritu de lealtad, el

dolor como español por esta afrenta miserable a la conciencia de todos los ciudadanos que rechazan con la mayor energía toda

posible violencia.

Solo me cabe en estos momentos de desolación expresar con mi pobre oración la confianza en nuestro pueblo, en nuestras

instituciones y en nuestros gobernantes que permitan que nuestro país siga un camino de ordenada convivencia fiel a una memoria v

confiado en la esperanza de un futuro de paz.

Que la vida de este hombre bueno, de tarea callada y constante cuya existencia silenciosa fue de permanente servicio y entrega a

España, nos sirva de ejemplo de dignidad, sacrificio, tenacidad y dedicación para que entre todos sepamos construir una sociedad sin

odios ni rencores.»

DON JOSÉ MIGUEL ORTI-BORDAS: «UN PUEBLO MADURO»

«Ante todo debo manifestar mi enorme consternación, mi profunda pesadumbre y mi sincero dolor por la muerte de un patriota tan

ejemplar como el almirante Carrero Blanco, que supo consagrará su vida entera al servicio de la patria. Y mí más indignada y

radical repulsa por el criminal y cobarde atentado de que ha sido víctima y que es un atentado también contra la paz de todos los

españoles.

Creo que en estos momentos más que nunca se impone la serenidad y la fortaleza. Los españoles, de toda clase y condición estámos

moralmente obligados a formar una piña con el Caudillo y con el Príncipe de España y con todas y cada una de las instituciones del

régimen, en la se-puridad más absoluta de que nada ni nadie podrá jamás poner en verdadero peligro nuestra convivencia, la obra de

Franco, los fundamentos de nuestro sistema o el futuro del país.

España es un pueblo maduro y responsable, que no va e dejarse intimidar por la acción terrorista de unos asesinos profesionales del

crimen, España es una nación que cifra su seguridad en la personalidad irrepetible del Jefe del Estado y en la granada esperanza de

su sucesor. España, sabe, en fin, que únicamente las leyes Fundamentales deben y pueden constituir su camino.

Como muy bien ha dicho el presidente del Gobierno en funciones, no es esta hora de palabras, sino de sensatez y de firmeza. Por lo

demás, todas las previsiones están adoptadas en nuestra Constitución, que somos muchos los que la hemos jurado defender. Que

cada cual cumpla con sus obligaciones.»

DON JOSÉ MARÍA DE AREILZA: «CRIMEN ODIOSO»

«El asesinato político del jefe de Gobierno es un acto de barbarie que repugna a toda persona civilizada. La violencia utilizada como

instrumento de cualquier ideología es un sistema moralmente repudiable. El almirante Carrero Blanco era un patriota fervoroso,

honesto y ejemplar en su conducta. Aun sus adversarios políticos, que no compartían muchas de sus opiniones, le respetaban por la

indiscutible buena fe y propósito de servicio a España que las originaban.

Este crimen odioso no debe, en modo alguno servir de pretexto para interrumpir o retrasar el proceso de nuestra convivencia política

dentro de la legalidad. Esta es la hora de afirmar la solidaridad social de los españoles en un clima de orden, justicia y libertades

debidamente reguladas.

Es la hora de la responsabilidad de todos, en beneficio del bien común de la patria»

DON LUIS SANCHEZ AGESTA: «DELICADAS CONSECUENCIAS»

«Es un hecho profundamente doloroso que puede tener delicadas consecuencias. La muerte del almirante Carrero Blanco es un

crimen horrendo que puede abrir una crisis en lo que debía ser un proceso natural de evolución »

INFORMACIONES

21 de diciembre de 1973

 

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