El futuro está en las instituciones     
 
 Informaciones.    21/12/1973.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

INFORMACIONES

EL FUTURO ESTA EN LAS INSTITUCIONES

EL país ha pagado con el alto precio de la pérdida de un español ejemplar la comprobación de su madurez

política. La calle y el Gobierno han respondido serenamente al reto del terrorismo. Las instituciones

funcionan en medio de una prueba dramática. «Nuestro dolor no turba nuestra serenidad. La serenidad en

estos momentos es la mejor expresión de nuestra fortaleza»: son palabras que, dirigidas ayer al país por el

presidente del Gobierno en funciones, infundieron tranquilidad y confianza a los españoles que se habían

preguntado no sin inquietud: ¿Y ahora qué? Ahora, las instituciones, la Ley Orgánica, el Jefe del Estado y

el Príncipe; todo cuanto, sirviendo de unión política y jurídica entre los españoles, permita el progreso

político, social y económico.

No han cambiado las metas que este país tenia antes del asesinato de don Luis Carrero Blanco. Y

permanece inalterable nuestra fe en esas metas. Fue el propio almirante Carrero quien dijo: «No hay

inmovilismo en nuestro sistema.» No ha habido, no hay vacío de poder. Tremendo error el de quienes

pensaran que un acto de terrorismo, por muy costoso que haya sido, pudiera ser causa de caos o pretexto

para acciones-reacciones violentas. Justicia - que no impunidad ni venganza - es lo que desea un pueblo

que ayer no se dejó llevar ni por el pánico ni por la ira, aunque dejó traslucir visiblemente su

consternación y su indignado dolor.

¿No ven los catastrofistas que la inmensa mayoría de este país quiere manifestar y dirimir en paz sus

discrepancias, progresar como una sociedad madura y democrática en el marco de un Estado de Derecho?

¿Quiénes han podido pensar que esto conduce a un Estado débil a merced de unos grupos de

provocadores? El Gobierno dispone de medios para hacer cumplir la ley, y en esa voluntad reside su

fuerza. Y en la confianza de todos los ciudadanos de que un vil asesinato, por monstruoso que sea, como

este ha sido, no logrará parar el proceso de modernización de nuestro Estado.

Don Luis Carrero ha dedicado su vida al servicio del país, desde que a los quince años ingresó en la

Escuela Naval hasta su muerte a los setenta años. Leal, humilde y honesto, ha vivido con la mentalidad de

quien ve en el poder un servicio y no algo de lo que se disfruta. El mayor homenaje a su memoria es

cumplir y consolidar el futuro institucional que él contribuyó a edificar de manera tan eficaz como

abnegada. Nada está amenazado por esa expresión irracional que habrá que calificar de «asesinato de

provocación». Una provocación que por su naturaleza sublima el enérgico repudio que nos merece todo

crimen físico.

En la encuesta que hoy publica INFORMACIONES entre personalidades políticas de talante diferente,

encontrará el lector una unanimidad que nos parece todo un símbolo, emotivo y reconfortante, de la

voluntad de este país de seguir por los senderos de la convivencia pacifica. Nada de vueltas al pasado.

Que no quede hueco para el derrotismo o el desánimo. No hay motivo para el desarbolamiento moral de

una estructura de Estado afortunadamente resistente y superior a la contingencia de unas manos asesinas.

Hay motivo, sí, para la reflexión.

A las instituciones fiábamos nuestra existencia ciudadana, nuestras esperanzas más caras. A ellas

seguimos fiando nuestro inmediato futuro, el que nos ha de deparar un nuevo presidente del Gobierno

designado por el Jefe del Estado entre la terna que le someta el Consejo del Reino.

 

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