Mañana finalizan los tres días de luto oficial en homenaje a don Luis Carrero Blanco     
 
 Informaciones.    22/12/1973.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

NACIONAL

MAÑANA finalizan los tres días de luío oficial decretados en homenaje al recuerdo de don Luis Carrero

Blanco, presidente del Gobierno español, salvajemente asesinado en las primeras horas de la mañana del

pasado jueves. A título póstumo ha sido ascendido a capitán general de la Armada (primer marino español

que alcanza este rango en el régimen) y se le ha conferido el titulo de duque de Carrero Blanco. Se sigue

así la tradición de otorgar el ducado de su apellido a los presidentes de Gobierno muertos en acto de

servicio, asesinados en el ejercicio de su cargo. Desde 1870: Prim, Cánovas, Canalejas y Dato.

En el Consejo de ministros reunido ayer, una silla vacía recordaba la figura del almirante. El señor

Fernández-Miranda, quien en calidad de vicepresidente ha ocupado automáticamente la presidencia

interina del Gobierno, se dirigió al Jefe del Estado en términos que se resumen en sus palabras finales y

que explican la actitud del Gabinete: «A sus órdenes, mi general.» El Gobierno ha acordado «las medidas

necesarias para el normal funcionamiento» y ha hecho hincapié en el hecho de un absoluto mantenimiento

del orden público en todo el país.

Un trance tan doloroso como el del crimen perpetrado en la persona del presidente del Gobierno - del

primer presidente del Gobierno de la ley Orgánica - no ha dejado de dar su fruto a la comunidad. El

último servicio a España de don Luis Carrero, con su muerte, ha sido el de demostrar, por encima de los

indudables propósitos catastrofistas de sus asesinos, la invulnerabilidad del Régimen ante los avatares

personales. No se matan las instituciones junto con un hombre, por altas que sean las responsabilidades de

éste. Con arreglo a la ley, el vicepresidente del Gobierno asumió las funciones de la Presidencia, y en el

plazo de diez días el Consejo del Reino habrá de proponer una terna de nombres al Jefe del Estado para

tan alta magistratura política. Ello sin olvidar que en el pasado mes de junio - cuando el almirante Carrero

formó Gobierno - quedó sólo temporalmente suspendida la vinculación en la figura del Caudillo de las

Jefaturas del Estado y del Gobierno. Franco, por tanto, haciendo uso de sus prerrogativas, podría

retrotraerse de aquella desvinculación y volver a asumir, si así lo estimara conveniente la Presidencia del

Gobierno.

De otro modo, el Consejo del Reino, como queda apuntado, es el llamado a ofrecer, antes de diez días,

una terna de alternativas al Jefe del Estado para suplir al desaparecido señor Carrero Blanco. Sólo horas

antes del magnicidio, este Consejo había procedido a una renovación parcial por elección de sus

componentes representativos. Don Alejandro Fernández Sordo, don Ángel González Álvarez y don

Miguel Ángel García-Lomas (grupos de Sindicatos, Rectores y Administración Local) han ocupado las

vacantes dejadas en el Consejo por los señores Martín Villa, Muñoz Alonso y Arias Navarro.

En la noche del día del atentado, el presidente en funciones del Gobierno, señor Fernández-Miranda, se

dirigió por radio y televisión al país, en un breve mensaje, recibido con unánime alivio. «Nuestro dolor -

dijo - no turba nuestra serenidad. La serenidad en estos momentos es la mejor expresión de nuestra

fortaleza. La responsabilidad en el ejercicio de la autoridad no admite que la emoción turbe el espíritu

ciudadano de nuestro pueblo. (...) El ejemplo vivo del almirante Carrero Blanco, la firme serenidad del

Caudillo y la nobleza de nuestro pueblo encuentra en el Gobierno el profundo eco y la segura actitud que

el momento exige.» Tras unas horas de lógica incertidumbre, estas eran las palabras que el país deseaba

escuchar.

La condolencia y el repudio ante el criminal atentado en la madrileña calle de Maldonado se han

manifestado por múltiples conductos. El más explícito de los cuales lo constituyó el entierro de ayer del

almirante en el cementerio de El Pardo y las honras fúnebres de capitán general con mando en plaza que

se le rindieron en la capital. Aquejado el Jefe del Estado de una afección gripal, el Príncipe de España

presidió el duelo. El vicepresidente de los Estados Unidos - Gerald Ford -, el primer ministro portugués -

Marcelo Caetano -, los ministros de Francia y Gran Bretaña - Poniatowski y duque de Láncaster - y los

enviados de otras naciones, unidas al pesar del pueblo es-pañol, representaron en las exequias a sus

respectivos países. Alrededor de cien mil personas se congregaron en las calles de Madrid para sumarse al

cortejo fúnebre del presidente Carrero.

Las condolencias expresadas por los más altos dignatarios de todo Occidente han afluido a Madrid en las

últimas veinticuatro horas. En el interior, personalidades de muy varia significación y representación

política han formulado idéntica repulsa por tan bárbaro atentado, así como su confianza - corroborada por

los acontecimientos - en la solidez de unas instituciones cuya existencia no se cifra en la peripecia

humana de quienes las encarnan o representan. Y a esa solidez institucional es de justicia sumar el alto

nivel de civismo manifestado por la población en tan graves horas. El orden publico, tal como ha dicho el

Gobierno. ha sido total. La población se recogió pronto en sus casas para seguir los comunicados de la

radiotelevisión, que emitía en cadena nacional. Los espectáculos públicos, en la misma noche del jueves,

aun antes de conocerse el luto de tres días, cerraron espontáneamente sus puertas en señal de, duelo.

Cientos de personas, en la madrugada del 20 al 21, se congregaban en Madrid, a las puertas de la

Presidencia del Gobierno y dé la Dirección General de Seguridad, donde, se velaban los restos del

presidente y del policía de su escolta personal.

La Prensa de todo el mundo coincide en la justa apreciación de que en la persona del almirante no se ha

dado muerte a un político más, sino al mejor intérprete de las directrices del Caudillo y al hombre que

desde. los inicios de la guerra civil le había asistido con quizá irrepetibles dotes de discreción, diligencia y

lealtad. No es este momento de insistir en la conocida biografía de servicios del extinto presidente, pero si

de expresar una vez más nuestro pesar por tan dolorosa pérdida, tanto por su entidad como por las trágicas

circunstancias en que ha acaecido. Contrapesado este dolor por la tantas veces justificada confianza que

merecen unas instituciones a cuyo timón permanece el Jefe del Estado, asistido por la garantía de futuro

que encarna el Príncipe de España.

KISSINGER. - El secretario de Estado de los Estados Unidos de América se entrevistó en Madrid con el

Jefe del Estado, el Príncipe de España, el extinto presidente del Gobierno y su colega español, señor

López Rodó. En las reuniones de trabajo mantenidas con las autoridades españolas se abordaron los temas

de las relaciones atlánticas, conflicto del Cercano Oriente, situación mediterránea y convenios hispano-

estadounidenses. El comunicado conjunto hecho público al término de esta visita oficial, hace referencia a

«un acuerdo de principio para formular una declaración conjunta (...) de principios Ambas partes están de

acuerdo en que España es esencial para la seguridad de Occidente y para el mantenimiento cíe la paz.

Están de acuerdo, asimismo, en que España debe participar en pie de igualdad con los demás países del

área atlántica en el establecimiento cíe un orden internacional justo y estable»

 

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