Multitudinaria y emocionada manifestación de duelo en el entierro de Carrero Blanco  :   
 El Príncipe de España ostentó la representación del Jefe del Estado. 
 Ya.    22/12/1973.  Página: 3-4. Páginas: 2. Párrafos: 31. 

ENTIERRO DE CARRERO BLANCO

MULTITUDINARIA Y EMOCIONADA MANIFESTACIÓN DE DUELO EN EL ENTIERRO DE CARRERO BLANCO

El Príncipe de España ostentó la representación del Jefe del Estado

En el duelo oficial, con el presidente del Gobierno y ministros españoles, figuraban el vicepresidente de

Estados Unidos y el presidente del Consejo de ministros de Portugal, entre otras misiones extraordinarias

extranjeras

A las doce de hoy se celebrará un funeral en el templo de San Francisco el Grande

Una incalculable multitud rindió emocionado homenaje de despedida a los restos mortales del presidente

del Gobierno, capitán general de la Armada don Luis Carrero Blanco, duque de Carrero Blanco. En

nombre del Jefe del Estado presidió el entierro Su Alteza Real el Príncipe de España, que vestía uniforme

de contraalmirante de la Armada.

Desde una hora antes del entierro, los alrededores del edificio de la Presidencia del Gobierno, en el paseo

de la Castellana, número 3, se fueron llenando de gentes de todas las condiciones sociales, que

abarrotaron la plaza de Colón, calles adyacentes a la Presidencia del Gobierno y hasta el final del paseo

de la Castellana. Cubrían la carrera fuerzas de la guarnición. Esta multitud emocionada, mientras

aguardaba que el cadáver fuese sacado del edificio, para trasladarlo al cementerio de El Pardo, entonó el

"Cara al sol" y gritaba pidiendo justicia por el vil asesinato del presidente del Gobierno, invocando el

grito de "¡Franco, Franco, Franco!", "¡España, por encima de todo!", "¡Almirante Carrero Blanco,

presente!" Había numerosas pancartas condenando el bárbaro crimen.

LLEGADA DE PERSONALIDADES

Alrededor de las tres y media de la tarde se interrumpió el acceso del público a la capilla ardiente, y

comenzaron a llegar las personalidades nacionales y extranjeras que iban a asistir al entierro: el

vicepresidente de los Estados Unidos, señor Gerald Ford; el presidente del Consejo da ministros de

Portugal, doctor Marcelo Caetano, y los representantes especiales extranjeros.

Minutos antes de las cuatro de la tarde llegó Su Alteza Real el Príncipe de España, que fue recibido con

muestras de entusiasmo, mientras las bandas de música militares Interpretaban el himno nacional. Pasó

directamente a la capilla ardiente, donde oró unos instantes ante el cadáver del almirante Carrero Blanco y

reiteró su pésame a las familias.

EL FÉRETRO ES SACADO DE LA PRESIDENCIA DEL GOBIERNO

A las cuatro menos tres minutos sonó un prolongado toque de clarín y se hizo el silencio. Tras los toques

de ordenanza, las tropas presentaron armas. En ese momento apareció el féretro en la puerta principal del

palacio de la Presidencia del Gobierno. Sonó el himno nacional. Desde los Jardines del Ministerio del

Ejército, una batería de artillería disparó las veintiuna salvas de ordenanza, mientras doblaban las

campanas de los templos cercanos. Fue un momento de tensa emoción. El féretro era llevado a hombros

por los miembros del Gobierno, que se fueron relevando hasta depositarlo sobre un armón de artillería,

tirado por ocho caballos negros. Sobre el féretro, la bandera nacional y la gorra y sable del almirante

Carrero Blanco.

En medio de una alta tensión emocional, se gritó: "¡Luis Carrero Blanco, caído por Dios y por España!

¡Presente!", seguido del canto del "Cara al sol".

SE PONE EN MARCHA EL CORTEJO FÚNEBRE

A duras penas se pudo poner en marcha el cortejo fúnebre. Lo abría una sección de motoristas de la

Policía Municipal; seguía la cruz alzada, el cardenal arzobispo de Madrid, doctor Tarancón, reveatido de

pontificial; el vicario general castrense y arzobispo de Grado, fray José López Ortiz; el cardenal arzobispo

de Toledo, doctor don Marcelo González Martín; el secretario de la Conferencia Episcopal Española,

monseñor Yáñez, obispo auxiliar de Oviedo; los obispos de Cuenca, monseñor Guerra Campos, y

auxíliales de Madrid, monseñores Echarren, Estepa y Oliver, así como canónigos del cabildo y

sacerdotes.

Seguía un compacto bloque de soldados de los tres Ejércitos, que portaban sesenta coronas de flores. A

continuación, el armón de artillería con el féretro, del que colgaban cintas con los colores de la bandera

nacional, que portaban los ministros de Asuntos Exteriores, de Justicia, del Ejército, de Marina, del Aire,

subsecretario de la Presidencia, el jefe del Alto Estado Mayor, teniente general Díez-Alegría, y capitán

general de Madrid, teniente general Campano. Daban guardia de honor soldados con las armas a la

funerala y ujieres de las Cortes Españolas con cirios encendidos. Detrás del armón, dos oficiales, uno del

Ejército del Aire y otro del Ejército del Tierra, llevaban sobre sendos cojines, la espada y el bastón de

mando del capitán general de la Armada Carrero Blanco y las condecoraciones del mismo.

EL PRÍNCIPE DE ESPAÑA

A continuación, solo, destacó Su Alteza Real el Príncipe de España, que ostentaba la representación del

Jefe del Estado.

DUELO OFICIAL

El duelo oficial lo integraban el presidente del Gobierno, señor Fernández Miranda; los jefes de las

misiones extraordinarias extranjeras, entre los que figuraban el vicepresidente de los Estados Unidos de

América, señor Gerard Ford; el presidente del Consejo de ministros de Portugal, doctor Marcelo Caetano;

una delegación de Francia presidida por el ministro de Salud Pública y Seguridad Social, señor Michel

Poniatowski; el duque de Lancáster, en representación de la Gran Bretaña; una delegación del Reino de

Marruecos presidida por el ministro de Asuntos Exteriores, señor Benhima. Los miembros del Gobierno

español.

Seguía el duelo familiar, integrado por los hijos del finado.

REPRESENTACIONES

El Cuerpo Diplomático acreditado en España en pleno, presidido por su decano, el nuncio de Su Santidad,

monseñor Dadaglio. Consejo del Reino, presidido por el señor Rodríguez de Valcárcel; mesas de las

Cortes Españolas y del Consejo Nacional del Movimiento. Tribunal Supremo de Justicia, Consejo

Supremo de Justicia Militar, Alto Estado Mayor. Comisiones de la Presidencia del Gobierno y de todos

los Ministerios. Instituto de España y sus Reales Academias. Audiencia Territorial, Ayuntamiento de

Madrid, Diputación Provincial de Madrid, Claustro Universitario, Gobernadores civil y militar,

Agregados militares de las Embajadas extranjeras.

Se encontraban numerosos ex ministros, capitales generales de las regiones militares y de los

departamentos Marítimos y del Aire, tenientes generales de todas las armas y cuerpos de los Ejércitos de

Tierra y Aire, almirantes de la Armada, comisiones de los tres Ejércitos, de la Guardia Civil y de la

Policía Armada, Procuradores en Cortes, consejeros nacionales del Movimiento, personalidades de la

política, las artes, las letras, la sociedad, y sencillas gentes del pueblo que quisieron sumarse para rendir

un último homenaje al que fue presidente del Gobierno, y que constituían una gran muchedumbre.

Cerraban este numeroso cortejo una guardia de honor formada por compañías del Ejército de Tierra, de la

Marina y del Aire, con escuadras, bandera, banda y música.

Un numeroso e incalculable público, que abarrotaba el itinerario oficial, presenció conmovido el paso del

entierro. Los asistentes fueron durante el recorrido cantando canciones de la guerra de España, dando

vítores a Franco, pidiendo justicia, gritando contra los asesinos y vitoreando al Ejército. En esta

manifestación patriótica figuraban también numerosos ex combatientes de las Hermandades de Alféreces

Provisionales y de la División Azul y del Frente de Juventudes.

ENTIERRO EN EL CEMENTERIO DE EL PARDO

Al llegar el cortejo a la plaza de Gregorio Marañón, el féretro fue sacado del armón de artillería e

introducido en un coche fúnebre. El Gobierno y familiares del almirante Carrero Blanco recibieron el

pésame de las personalidades asistentes. A continuación, desfilaron ante el féretro las tropas que

formaban la guardia de honor.

Seguidamente la comitiva se dirigió al cementerio de El Pardo. Al llegar al camposanto una batería de

artillería disparó las veintiuna salvas de ordenanza mientras se introducía el féretro en el panteón familiar.

Estaban presentes, con los hijos del finado, el Príncipe de España, el presidente del Gobierno, ministros y

otras altas autoridades de la nación y representaciones extranjeras.

MANIFESTACIÓN CÍVICA

Pequeños grupos de manifestantes se dirigieron paseo de la Castellana abajo entonando canciones

patrióticas y pronunciando gritos similares a los lanzados durante la ceremonia del entierro.

El entierro del capitán general de la Armada y presidente del Gobierno, duque de Carrero Blanco,

constituyó una manifestación cívica, que hizo pública repulsa del cobarde y bárbaro asesinato.

 

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