Las fugas de Barajas     
 
   26/01/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LAS FUGAS DE BARAJAS

LA acepción "madurez del pueblo español" se ha utilizado frecuentemente en las últimas semanas. Con

tanta frecuencia como justicia. Pero para que ese reconocimiento al pueblo español sea aún más explícito,

habría que contrastarlo con las muestras de egoísmo dadas por una mínima parcela de ciudadanos.

En las horas inmediatamente posteriores al asesinato del presidente Carrero, cuando el país mantenía la

serenidad y daba ejemplo vivo de su civismo, sólo pudo advertirse una nota discordante: el movimiento

"físico" de dinero hacia las fronteras, puertos y aeropuertos. Evasión frustrada en gran proporción por las

lógicas medidas que entonces se habían tomado cara a la persecución de los magnicidas de la calle

Claudio Coello.

Ahora asistimos al mismo fenómeno de "dinero viajero" a cuenta de la flotación de la peseta. La política

financiera nos había provisto de un colchón de divisas y una moneda fuerte, instrumentos con los que

hemos podido campear los vaivenes más bruscos de la crisis monetaria. La repentina flotación del franco

francés obligaba a no seguir excesivamente al dólar y acercarse más a las paridades monetarias europeas.

Todo ello es bien sabido: flotación, ventajas e inconvenientes a repartir entre todos. Y como desagradable

guinda, el intento unas veces abortado, otras quizá logrado, de evadir capitales para especular con ellos en

los mercados internacionales.

En pocos días, sólo en el aeropuerto de Barajas se han detectado alrededor de doce intentos de evasión de

capital. Un par de maletines con destino a Ginebra contenían, respectivamente, seis y ocho millones y

medio de pesetas. Sus portadores, o no han sido identificados públicamente o lo han sido tan sólo por sus

iniciales. Quienes estuvieran detrás de ellos guardan aparente impunidad. Creemos un error no proceder a

la identificación ante la opinión pública de quienes así atenían contra un patrimonio de todo el país. En

este sentido, las "fugas de Barajas", por un daño intrínseco y su efecto psicológico, son un delito menos

aparatoso, pero no menos pernicioso para la comunidad. Precisamente en un momento en que el Fisco

aspira a que definitivamente y sin trampas cada cual aporte a la sociedad su tanto por ciento de ganancias

reales y cuando se pretende re-vitalizar la dormida conciencia económica y fiscal.

 

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