El libro de Bardavío sobre la muerte de Carrero, presentado en Madrid  :   
 Publica el texto del telegrama del general Iniesta sobre la actitud a seguir por las fuerzas de la Guardia Civil. 
    Páginas: 1. Párrafos: 13. 

EL LIBRO DE BARDAVIO SOBRE LA MUERTE DE CARRERO, PRESENTADO EN MADRID

Publica el texto del telegrama del general Iniesta sobre la actitud a seguir por las fuerzas de la

Guardia Civil

Madrid, 5. - Esta tarde ha sido presentado a los medios informativos el libro titulado «La crisis:

historia de quince días», escrito por el periodista Joaquín Bardavío en el que relata el asesinato

del almirante Carrero Blanco; el libro es de la colección «Historia Viva» que ediciones Sed May,

S. A. inicia con este volumen de 286 páginas.

En el prólogo, el señor Bardavío, que fue jefe de los servicios informativos de la Presidencia del

Gobierno dice que pretende dar versiones fidedignas y visualizadas de los hechos,

confeccionar una plantilla para el historiador con un relato hecho en conciencia.

El capítulo sobre el asesinato describe minuciosamente la escena del atentado. Relata cómo el

coche de escolta no se apercibió en un primer momento de la importancia de la explosión.

El chófer del coche de escolta, Franco, y el inspector Galán, al no ver el coche del presidente,

piensan que ha seguido su camino hacia la casa. Pero luego confirma que el presidente no ha

llegado a su casa y regresarán hacia Claudio Coello.

Al doctor Hidalgo - dice el autor - le entregaron ya en el hospital en una pequeña bolsa de papel

los objetos personales que el presidente Carrero llevaba en los bolsillos cuando fue internado

en la sala de urgencia de la Ciudad Sanitaria: un paquete de tabaco negro, canario, con pocos

cigarrillos; un encendedor dorado; un bolígrafo; una agenda de teléfonos de amistades

particulares y el carnet de identidad. No llevaba dinero, ni un céntimo.

La viuda de Carrero Blanco quiso que sus hijos vieran el cadáver en la clínica. Cuando todos

estuvieron reunidos les hizo prometer ante el cadáver de su padre que nunca pedirían

venganza por su muerte. Justicia, sí; pero jamás venganza.

Relata el señor Bardavío cómo se van enterando de la noticia los distintos ministros que

acudían a la presidencia del Gobierno para tomar parte en el consejillo. Él vicepresidente,

Fernández Miranda, convocó a los ministros a la Presidencia. De este Consejo destaca una

frase de López Rodó, dirigiéndose a Fernández Miranda: «Supongo que nada de estado de

excepción». El presidente en funciones le contestó lacónicamente: «Por supuesto que no.»

Refiere también la reunión de monseñor Tarancón con el consejo episcopal de la diócesis y

cómo López Rodó pidió al nuncio que el magnicidio fuera expresamente condenado por la

Santa Sede.

Poco después de las seis de la tarde, Rodríguez de Miguel recibe llamadas de gobernadores

civiles que le dan cuenta de un telegrama enviado a provincias por el máximo responsable de

la Guardia Civil.

El telegrama dice:

«Circular. - Director general de la Guardia Civil a jefes de zonas, tercios, comandancias

territoriales, comandancias móviles y coronel agrupación tráfico. - Texto: "De forma concreta,

rotunda, personal y asumiendo toda la responsabilidad que me corresponde, ordeno a todas las

fuerzas de mi mando, que desde este momento y mientras no reciban orden en contrario,

extremen al máximo la vigilancia en los puntos que a su criterio, sean susceptibles de conflicto,

aunque éstos se hallen situados en núcleos urbanos en los que colaborarán estrechamente con

las restantes fuerzas de orden público. Caso de existir choque o tener que realizar acción

contra cualquier elemento subversivo o alterador del orden, deberá actuar enérgicamente sin

restringir ni en lo más mínimo el empleo de sus armas." - Urgentemente y por esta vía acúseme

recibo. - El teniente general, director general, Carlos Iniesta. - Madrid, 20 de diciembre de

1973.»

El telegrama - dice el autor - debió ser consultado por el ministro de la Gobernación, quien lo

hubiera aprobado o rechazado. Pero la comunicación con el ministro de la Gobernación y el del

Ejército en funciones, señor Pita da Veiga pidieron al teniente general Iniesta que el telegrama

fuera retirado, y así lo hizo.

También relata muchos otros incidentes en torno a monseñor Tarancón, así como el teniente

general Iniesta durante la ceremonia del entierro y el funeral en San Francisco el Grande,

celebrado por el propio cardenal, a quien no quiso corresponder, cuando le dio la paz, el

ministro de Educación y Ciencia, Julio Rodríguez, a quien el presidente en funciones obligó

después a que pidiera disculpas a monseñor Tarancón. - Logos.

 

< Volver