Autor: Arauz de Robles, Carlos. 
   Compilación del derecho catalán     
 
 ABC.    22/07/1960.  Página: 32. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

A B C. VIE R N E S 22 DE 3 U LI Ó DE 1960. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 32

COMPILACIÓN DEL DERECHO CATALÁN

La compilación del Derecho catalán.exige la manipulación de los más delicados ingredientes de ´´la

personalidad penin-sular

El Derecho catalán ´es una rama de ese frondoso árbol del Derecho pirenaico cuyos frutos vamos a

intentar enumerar someramente. Queremos prevenir can esta invocación que el Derecho catalán ha sido

una obra sabia, con la experiencia que le proporciona la colaboración del ´´con-sensu populi": lenta, como

todas las obras sociales de madurez; compatíble con la libertad -humana, como firme valladar y seguro

refugio contra la arbitrariedad y el despotismo; y personal, como todo aquello que sin querer ser •

exclusivo goza de uña autenticidad´ manifiesta.

Al proceso de elaboración del Derecho catalán pueden contraponerse las formas legislativas del Derecho

de la época ulterior a la Revolución francesa, encomen-dadas a la prepotencia de unas Cámaras

legislativas que, ´al participar con los demás poderes del Estado de la supremacía social han acentuado las

más recusables características de las Monarquías absolutas derrocadas en 1789, y han preparado los

ensayos del arbitrismo jurídico sin evitar, a la postre, el integrismo de los partidos totalitarios marxistas o

afines, adueñados del Poder.

Hemos aludido a la ubicación del Derecho catalán dentro del ámbito del pirenaico. Prescindiendo de las

manifestaciones, de éste en elMidi francés, no por deleznables, sino por no atenientes, es obvio que las

creaciones forales de las comarcas tendidas al Mediodía de las crestas´ del Pirineo constituyen la mas

original y valiosa de las aportaciones nacionales a la sustentación de aquellas instituciones sustantivas en

que descansa la convivencia humana, concebida en cualquiera de sus órbitas naturales.

El Derecho pirenaico tiene su núcleo o protoplasma indiscutible en él Derecho aragonés. En otra ocasión

desarrolle un paralelo sobre el antiformalismo esencial de los Derechos aragonés y británico que ha

respondido a la diferenciación histórica de los pueblos romanos y romanizados, de un lado, y a las

corrientes autóctonas de Inglaterra y España, de otro, diferenciación, hoy subsistente y que ofrece

fecundas perspectivas.

El centro de gravedad de todas las manifestaciones del Derecho aragonés se encuentra en el principio de

la libertad: libertad que alcanza la la organización familiar, en la que es desconocida la patria potestad

"romana y que no está entorpecida por restricciones impuestas a la de disponer desigualmente del

patrimonio familiar entre los hijos; que se reproduce en la contractual no frenadas ni por fórmulas

solemnes, ni por rigurosas exigencias para la validez de los testimonios, ni por apreciaciones ulteriores de

la equidad en la fijación de las contraprestaciones: y en la testamentaria, donde se manifiesta en la

originalidad de modalidades sugeridas por circunstancias excepcionales que. aconsejan ceremonias de

adveración, decaídas pero llenas de belleza; libertad cifrada, en fin, en la. facultad del otorgamiento

ultrama-trimonal ,de capítulos y asegurada con bases económicas mediante 4a obligatoriedad de la

.viudedad aragonesa.

Pero esta libertad que engendró, según hemos indicado, una independencia rayana en la oposición, se

suaviza dentro del área del Derecho pirenaico, al trasplantarse a las diversas zonas de la región catalana,

cada una de las cuales añade una pieza articulada al admirable cuerpo del Derecho foral pirenaico hasta

alcanzar en Bar-celona y en las comarcas de su creciente influencia una lograda conexión con la del

Derecho romano.

Nada más persuasivo que la gradación de matices, a través de la cual se consigue esa conjunción genial dé

dos distintas ´fórmulas de la cultura jurídica. Porque, si bien se observa, el Derecho romano-bizantino,

como la legislación parlamentaria decimonónica, tan sometida por la mentalidad de los revolucionarios"

franceses al imperativo del precedente romano, son eclosiones de una concepción ´obje-´ tiva del Derecho

que lo independiza de la voluntad humana, considerada como fuente inmanente de la norma jurídica,

hasta cuando se enfrenta con el caso particular, ya que los jurisconsultos de la Ciudad Eterna fallan en

cada caso la justicia aplicable con una objetividad asombrosa.

Pero en el Derecho aragonés y eii el británico la voluntad individual está actuando siempre en la creación

jurídica, a través .de la equidad, de la costumbre y del "consensu populi", y esa soberanía inalienable

impide la creación rígida del Derecho objetivo, superior a la voluntad. Ihering y la doctrina alemana

trabaron de sintetizar esa posición antagónica mediante la doctrina—bástante acertada, pero necesitada de

mayores desenvolvimientos, sobre todo en esta > fase crítica y revisionista del pensamiento europeo—,

del Derecho subjetivo. La síntesis la ha realizado con mayor alcance el genio jurídico catalán. En su

esfera, por. ejemplo, la separación económico-conyugal está aconsejada, más que por la simple asunción

del Derecho romano escrito; impuesto por la fuerza de la conquista, el" dictado de la cultura o el comercio

de los intereses y las ideas mediterráneos, por ei espíritu de iniciativa y ahorro de la mujer catalana, que

ha reforzado´ en Cataluña las virtudes de la -matrona romana, ´dándoles una versión original favorecida

por la similitud de caracteres somáticos. Pero frente a las modalidades de acusada influencia latina, y

otorgando al precedente del derecho del pueblo rey la consideración; de argumento para desenvolver una

técnica jurídico-familiar acorde con los principios, básicos del pirenaico, están las mil manifestaciones

morfológicas del Valle de Arán, del campo de Tarragona* de la región tortosina y las nacidas de las

estipulaciones de los heredamientos —código del hogar, traducido en Navarra si ámbito de las donaciones

"propter nupcias", con juegos y matices que reclaman el principio de la libertad y lo enaltecen con ese

matiz patriarcal que presta a las instituciones del Derecho catalán familiar más que la pervivencia del

"hereu" y :la "pubilla"—sustentadores de tradiciones ancestrales en las que la propiedad, más que un arma

de combate en la lucha por la existencia era un sacerdocio^-, la dignidad con que los padres de familia

disponen del fruto de un trabajo honrado entre sus hijos, con la convicción dé que queman en el altar- de

..sus tradiciones venerandas los legítimos afanes de uña vida consagrada a´la perduración de sus

costumbres, dé sus creencias y de «u tierra.

La compilación del Derecho catalán, inspirada por un eximio jurisconsulto y ministro que ama por

convicción los principios de la Tradición española, debe ser un paso de avance hacia una´ ordenación del

Derecho pirenaico que destaque la importancia de nuestro Derecho autóctono, se refleje. en las provincias

no aforadas, expliqué la coordinación histórica de los Derechos nacionales con los extranjeros y sirva

para estructurar un Derecho Institucional que mantenga frente al Constitucional decimonónico la

sustantividad de nuestro Derecho privado histórico.—Carlos ARAUZ DE ROBLES.

 

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