Autor: Sargatal, Luis. 
   El problema de la seguridad social agraria     
 
 ABC.    25/05/1969.  Página: 37. Páginas: 1. Párrafos: 1. 

EL PROBLEMA DE LA SEGURIDAD SOCIAL AGRARIA

El campo de Gerona son las anchas espaldas de tierra que sostienen el peso de una de las más ricas

provincias de España. Puede su costa ser—y lo es— singuíar fuente de atracción turística y de riqueza,

pero, precisamente, por su singularidad, implica el peligro de lo aleatorio, lo circunstancial. Si ya, en

principio, la vida y subsistencia del pescador ha estado condicionada, mayormente que la del labrantín, a

la naturaleza, su fuerza y sus desmanes de lo cual su mayor inseguridad, el turismo costero como

industria—cuya prosperidad auguramos y deseamos para muchos años—, no ofrece, infelizmente, el

carácter estable, la dureza terrena—la tierra "permanece dura", que diría Que-vedo—del agro y su

explotación. Rica es la provincia de Gerona, sí, toda ella, igual en su franja de pinos, rocas, arenas y mar

que en su ondulado interior marjado sobre colinas de pureza toscana. Pero su riqueza capitalizada e

indívisible, sus verdaderas obligaciones amortizables son sus tierras de cultivo, ricas, feraces, diversas,

aceptan y fructifican cualquier especie que se quiera sembrar en las hendidas huellas de la esteva—macho

el arado, como creían los mesopotámicos—. Ello no es razón, sin embargo, para que esas tierras se graven

como si fuera un artículo de lujo, que es cual se las grava en más de un concepto. Gerona, o su provincia

campesina mejor, es un jardín, sí—casi como la campiña francesa, que parece cultivada por un "Le notre"

agricultor—. Pero no debe tributar como un parque de recreo o un campo de golf. Es un jardín porque

está sembrada y cuidada con amor, con entrega, con pasión, con sudor—paséese uno por la Garrotxa, el

Ripollés, la Cerdaña, la Selva, la Bisbal, el Ampurdán—, y a las verduras o los cereales se les da

tratamiento de flor: pero nada más. El campo de Gerona es rico potencialmente y por sus frutos, pero no

es dinero a la vista, luego, y esto es lo más importante, el campo de Gerona está, muy repartido, no hay en

él latifundio como en Andalucía, en Castilla o en Extremadura. "Los agricultores gerundenses, si bien

llevan la calificación de obreros por cuenta propia, son, indiscutiblemente obreros productores, en

muchos casos con mayores dificultades económicas que los propios asalariados de la provincia", se

exponen en la comunicación de los agricultores reunidos dirigida a la Cámara Oficial Sindical Agraria y

leída recientemente, en pública sesión, en la Casa Sindical gerundense. Otro juicio expresivo de la si-

tuación creada por la abusiva imposición de la cuota empresarial de la Seguridad Social Agraria es el del

señor Ribot, presidente de dicha Cámara: "... el problema es, en cierto modo, de toda España, si se

consideran los intereses de quienes pagan, al mismo tiempo que de quienes deben recibir los beneficios de

la Seguridad Social." Luego, y contrastando con otras latitudes nacionales, en Gerona no existe problema

entre asalariados y patronos. "El salario, seguridad de jornal, seguridad de trabajo y relaciones humanas",

entre unos y otros se basan en un mutuo acuerdo y sobre los principios más exigentes de las directrices

sociales cristianas. ¿Por qué, pues, esa cuota empresarial que recae sobre la totalidad de empresarios de

pequeñas tierras que muchas veces, y de hecho, no son más que productores? Con gesto de patricio cuya

elocuencia no necesita glosa, don Narciso de Carreras, procurador en Cortes de representación familiar

por Gerona y enraizado representante de la mejor Cataluña tradicional, afirmó en la aludida Asamblea,

celebrada en Gerona, que "suscribiendo lo dicho por el presidente de la Cámara Oficial Sindical Agraria y

también las aspiraciones de los agricultores", no satisfaría las rentas de la Seguridad Social "bajo la actual

forma injusta". El problema, acuciante, en verdad, no puede hallar valedor político de más temple, coraje

y eficacia para su pronta y feliz solución.—Luis SARGATAL.

 

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