Autor: Dolç, Miguel. 
   Balcones sobre nuestra compleja cultura     
 
   25/06/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

BALCONES SOBRE NUESTRA

Resumiendo en pocas y certeras palabras un estado de opinión, dejó escrito Julián Marías en su discutida

"Consideración de Cataluña": "Hay muchos españoles para quienes la supervivencia y vitalidad de la

lengua catalana es... un contratiempo." La expresión, de tono amable, encubre sin duda un prolongado y

enconado espíritu de animadversión. Nos llevaría muy lejos el intento de analizar sus causas: ha sido

abordado, por otra parte, en incontables ocasiones. ¿Con qué tipo de "contratiempo" nos enfrentamos?

En última instancia, con una doble vertiente de incomprensión: "algunos creen que es un contratiempo

para la nación española, porque introduce un elemento de diversidad, heterogeneidad, fricción o escisión:

otros creen que es un contratiempo para Cataluña, porque es un factor de aislamiento, de descontento,

acaso de obturación del horizonte histórico".

Formas de vida

Bajo esta doble—y primaria— noción de contratiempo caen más o menos todas las formas de vida

catalanas: entre ellas, quizá en primera línea, la lingüística y la literaria, las únicas que tomaremos ahora

en consideración. Radica aquí, para la mayoría, la razón de aquel "contratiempo". Y nos hallamos con

ello, sin duda, en el punto más maligno, y casi grotesco, de la incomprensión. ¿Cuántos pensarán lo

contrario? Me contaron, valga como ejemplo, que pocos años atrás "salió." en una capital castéllana lo

mismo ocurriría a todo lo ancho del país—, como ejercicio dé comentario de textos, en una prueba dé

gradó de bachillerato un texto de Maragall. El asombro fue, prácticamente unánime; y hasta el ademán de

desabrimiento, que alcanzaba incluso a algún miembro del tribunal. ¿No era esto traspasar, pensarían, las

honestas lindes de la asignatura? ¿Qué les importaba a ellos la producción hó escrita en castellano

(aunque traducida para el caso)¿ de uno de los mejores líricos españoles contemporáneos? El episodio es

sintomático. Fran-cisco Brines, el gran poeta en lengua castellana oriundo de una ciudad lingüístieáíaeñte

diferenciada, dio en el clavó de la cuestión al declarar, hace un par de años, que "las literaturas catalar na

y gallega son tan desconocidas a la mayoría de los españoles coma las literaturas holandesa o sueca".

Reconozcamos que el comentarlo, por mucho que nos duela confesarlo, resulta, para la generalidad de las

mentes que nos rodean, literalmente indiscutible; No es necesario siquiera poner cara de vinagre.

Paciencia. Destino de las cabezas lúcidas, y, a veces, de los mártires, será predicar en el desierto. Quizá

pertenezca a esta egregia categoría el mismo Julián Marías cuando aclara: "Los catalanes necesitan

sentirse pieriamente instalados en el catalán para no tener una impresión de exilio; su lengua es lo

bástante fuerte, y vivaz para haber llegado lleria de energía y posibilidades a la segunda mitad del siglo

XX. Y esas posibilidades no son "sólo" catalanas: son españolas. Importa a España tener con un máximo

de perfección y vigor sus lenguas regionales, que son otras tantas fuerzas espirituales que aumentan su ri-

queza". La cosa, en buena lógica, está clara. Pero ¿desde cuándo la lógica preside las relaciones humanas?

Nuevos vientos

No merece la pena dramatizar, de acuerdo. Soplan, por otra parte, nuevos vientos que barrerán prejuicios.

Preciso es reconocer, de unos años a esta parte, un cambio de frente en esta necesidad de una

comprensión mutua, sinceramente ref1exiva, beneficiosa para todos. Si antes la literatura catalana parecía

instalada, con pocas excepciones, en un recinto o una divisoria "a se", casi impermeable, de uso y

consumo doméstico, hoy se la siente irrumpir por innumerables puertas y brechas con esa intrépida

alegría de quien se lanza a una aventura largo tiempo Soñada. Tales aberturas consistirán, para quienes no

consigan o no puedan enfrentarse con los .textos originales en el procedi-miento de las traducciones. Se

multiplican hoy las empresas editoriales que ofrecen irrepro-chables versiones de obras catalanas o que

publican incluso, casi simultáneamente, en colec-ciones distintas, el mismo libro en catalán y en

castellano. Preciso es subrayar aquí algunos ejemplos recientes, tomados del campo de la novelística:

ejemplos, digo aducidos algo al azar, no con intención de inventario, qué, sobre prolijo, sería inoportuno.

Importantes novelas de Lorenzo Villalonga, S e b a stián Juan Arbó y Xavier Benguerel, son hoy

accesibles al lector español que puede apropiarse de este modo ricas parcelas de un patrimonio cuya

pertenencia le compete: "La muerte de una dama", de Villalonga (Barcelona, Dima Ediciones), piedra de

toque de la narrativa, luego tan floreciente, en Mallorca; "La espera", de Arbó (Barcelona, Plaza y Janes),

culminación, como símbolo de la esperanza humana, del cantor.de "Tierras del Ebro"; "Gorra de plato"

(Madrid, Alfaguara), y "Suburbio" (Barcelona, Nauta), de Xavier Benguerel, uno de, los novelistas más

densos, exigentes e identificados con los problemas de nuestra sociedad.

No pocos escritores de Cataluña, novelistas y poetas, nutren, ante todo, la ilusión de versé traducidos a la

lengua de Cervantes. Me consta. A veces son ellos mismos los qué emprenden la traducción de su obra;

pero, con mayor frecuencia, se confía, la tarea, como en el caso, de Benguerel, cuyas dos novelas han sido

vertidas, por Luis Carándell y J. Barnat Altés. Gracias a tal operación, se consigue, la verdad, el propósito

de. no sentirse ajenos a un público necesario, quizá vago y borroso, cuyos representantes literarios gozan,

por su parte, de generosa aceptación entre los lectores, y a menudo de honda amistad entre los escritores,

de Cataluña. Trátase, en última instancia, de un afán de reciprocidad. Y ello parece rigurosamente justo.

Sólo así todo es de todos.

Ediciones bilingües

Para muchos lectores, sin embargo, esta solución, aunque satisfactoria, no parece suficiente. Se lo he oído

manifestar en distintas ocasiones. Son los lectores más refinados, encariñados no sólo con el contenido de

una obra, sino con la belleza de su lenguaje, quizá poco capacitados para hacer frente a un texto original,

pero dispuestos, a gozar de sus íntimos secretos mediante una traducción puesta al lado, que, además,

cotejada con el original, permite familiarizarse con una lengua que, por muchos conceptos, merece ser

conocida por todos aquellos a quienes interesa la realidad hispánica. Son, en suma, los entusiastas de las

ediciones bilingües. También ellos se verán desde ahora complacidos. Una reciente colección, "La Senda"

(de Ediciones Polígrafa,

dé Barcelona), se ha propuesto este objetivo, mediante la serie bilingüe de publicaciones, realmente

ejemplar por la seriedad de las versiones y la presentación, tipográficamente irreprensible, de los

volúmenes. El hecho, por descontado, no es una novedad. Pero los precedentes, por lo que alcanzan mis

conocimientos, no pasaron de casos, aunque es- timables, siempre esporádicos.

"La Senda", en cambio, quiere brindar sistemáticamente al público español, con su repertorio de cuento,

nóvela, ensayo y poesía, un panorama completo de la literatura catalana moderna. Sus comienzos no pue-

den ser más halagüeños. Han sido varados a un tiempo tres grandes hombres: una novelista, Mercé

Rodoreda, y dbS poetas, Tomás Garcés y Salvador Es-priu. De la extraordinaria novela "La plaga del

diamant", de Ródoreda, existía ya traducción castellana; ahora, José Batlló, nos da la versión de "Mi

Cristina y otros cuentos", üh modelo no sólo del difícil género litera-" rio, sino de prosa d e sgarrada,

capaz de crear la alianza nías ardiente entre la imaginación y la tragedia de la Vida. Garcés re^ salta como

el maestro indiscutible en la refinadísima teoría de la canción: nos llega aquí su famoso libro "La noche

de San Juan", bellamente traducido por Juan Ortega Gala. Sálvador Es-priu goza de cierta popularidad

incluso entre el público de lengua castellana. J. Corredor Ma-theos nos ofrece en esta colección bilingüe

una primorosa tra-ducción del "Cementerio de Si-néra", el libró que debía despertar, con los que le

siguieron, la más fuerte adhesión de las úl- timas promociones. El diálogo se lia. iniciado así, con "La

Senda", bajo los mejo^ res auspicios. Siguiendo el consejo de Marágall, debemos de una vez pensar- en la

vida que tenemos a nuestro alrededor. En la vida de ayer y de mañana. No sólo en la que nos es "propia".

Cuando esto suceda, "todo" el hecho hispánico llegará a ser, diría Julián Marías, corno "el aire que se

respira".

MIGUEL DOLÇ

COMPLEJA CULTURA

 

< Volver