Autor: Manent, Albert. 
 Las lecciones de Cambó /1. 
 Cataluña y España     
 
 Madrid.    16/10/1969.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Cataluña y España

En eí Congreso eíe IS1Í don Francisco Cambó hizo una afirmación que parece increíble: "Desde que es

Rey constitucional Don Alfonso XIII, han prestado juramento ciento ochenta ministros; ni uno solo

catalán," Esta situación aberrante determinó la orientación definitiva de su carrera política;

intercomunicar Cataluña y el resta de España, sin servilismos por ninguna de las dos partes. Y con él fue

posible servir a dos politicas; "per Catalunya i Espanya gran". Ambas políticas no serian ya—excepto

para grupos estremos~ incompatibles, sino armónicas y complemetários. Con sus "modales expeditivos y

secos", con aquel tan característico "siguen breu" (sea astea breve), se le tuvo por un brujo, parque

convenció al vieja republicano Salmerón para que en trara en la «Solidartat Catalana" y sugestionó a

Maura y a. Canalejas con ánimo de resolver el problema de Cataluña y dar responsabilidad a las catalanes

en él gobierno de España,, Pabón, en su monumental biografía, obseva; "Será preciso que demuestre a ios

catalanes que se puede gobernar en España, y a los no catalanes que el catalán sabe gobernar para

España." Pragmático, gran forjador de entusiasmos realiza-bles, fue, como escribiera Pujols, "el hombre

de tes solidaridades". Sit en un país insolidario, indimdualísta, desconfiado, consiguió algunos milagros

políticos, especialmente en, cuatro ocasiones destacadísimas, sobre las que conviene volver a menudo

para, qae puedan iluminar otros momentos, ya idos o por venir, de nuestra historia, común.

El "hombre de las solidaridades"

El fue el artífice de la gran victoria electoral de te "Solí-daritat Catalana" que en 1967 agrupa,—bajo un

misino ideal— a republicanos y tradicionalistas, regionalistas, federáles y a los hombres de la "primera

izquíerda". Este frente tan heterogéneo obtuvo eí noventa y cinco por ciento de tas actas de dvpwtados

catalanes en el Congreso y representó te primera, intervención masiva del Catalanismo polítco en el Área

cíe te política general española.

Diez años después el "polemista impasible, matemático", según Asorin, consigue non su tenacidad

indomable hermanar a -políticos de ideologías muy dispares en la Asamblea de Parlamentarios,

movimiento de rafe catalana, pero extendido a toda Estaña, con participación de Pablo Iglesias, Giner de

las Ríos, Lerroux, Melquiades Alvares, y que puso en evidencia, el espectro de te Restauración, cuya

fórmula política se ha-bia agostado. Cambó, enemiga djel eterno oposicionismo, pretendía, no renovarla

como querían otros, sino sustituirla. Era imperativo romper el turno de los partidos liberal y conservador,

yus se repartian alternativamente y con cierto sonambulismo el gobierno del Estado, y -llevar a éste a,

todas los fuerzas políticas que aceptasen el fuego del Poder. En aquel momento de crisis, Cambó no

vacila en colaborar -muy directamente con un enemigo política escarnizado, Lerroux, cuyos partidarios le

habían herido gravemente en. el Atentado de 1907.

La Asamblea de Parlamentarios barcelonesa acelera la crisis del régimen y a los pocos meses provoca

otra gran solí-darídad: el Gobierna Nacional, fórmula, gue se repite al poco tiempo, y ya en este segundo

Gobierna Nacional Cambó acepta, la cartera, de Fomento y, según Fernández Almagro, es la, primera,

figura del gabinete, aunque los frutos de estos gobiernos de unión nacional fueron menguados, su impulso

regeneracionista, movido por Gambó, dio entrada a grupos marginados de los achacosos partidos de la

Restauración. Él suerte) del político catalán, hombre fundamentalmente hecho pare gobernar, se había

cumplido.

La cuarta "salidaridad" fue la llamada "Campaña por lo Autonomía", que halló eco favorable en las

izquierdas del resto de España y aun en figuras señeras de la Restauración. En Cataluña —aquel 1918—

volvieron a unirse republicanos y tradicionalistas, lérrouristas y regionalistas.. Las grandes con-vulsionas

sociales, que desembocaron en el terrorismo y en el contraterrorismo, paralizaron el movimiento que

parecía imparable.

La Dictadura

Llegó el golpe de Estado de Primo de Rivera,. Cambó supo la noticia en el Extranjero y no participó éel

entusiasmo de algunas destacados catalanes. Ya por telegrama aconsejó cau-tela y abstención, y luego,

retirado de la, política, mantuvo un "radical apartamiento". Pasó temporadas fuera de España, donde trató

a exilados (desde Santiago Alba a Blascó Ibáñez) y hasta el rumor le hacía participe en algunos complots

contra la, Dictadura. "La colaboración hubiera significado nuestro total desprestigio", escribió Cambó

años más tarde, pues creía, en el intervennionismo catalán en regímenes democráticos. Si, por una parte,

el régimen no resolvía las grandes incógnitas de España,, aunque saneara ciertos aspectos administrativos

y se inclinase por las obras públicas; por otra, perseguía duramente a los clérigos y a la cultura de

Cataluña, y desterraba a la Junta del Colegio de abagados de Barcelona. Cambó vaticinaba una salida

catastrófica. Y a la caída de ía Dictadura, fue en la gran esperanza para enderezar el timón de politica

española. Pero una grave enfermedad —de la que poco se supo en aquel momento—lo impidió. La

República corresponde a otra etapa de su vida, la de los últimos quice años, y merece capitulo arparte.

Desde nuestra perspectiva

La figura de Cambó ha vuelto a la actualidad merced a un biógrafo paciente y excepcional. Lo

substantivo de sus hitos políticos sigue en pie: "Per la concordia," (tal es el titulo de un libro escrito

durante la Dictadura) fue su lema: ínter-comunicar a Cataluña con el resto de España y que los cata-lanes

participasen realmente en la política general; luego está el rejuvenecimiento de la gestión en algunos

problemas económicos y sociales en los que intervino como ministro, su posición frente a la, forma, de

régimen...

Pero el nombre de Cambó no debe invocarse más que con suma cautela, aunque se haga desde un puesto

político de responsabilidad, en el corazón de la vieja Barcelona, para considerarse heredero de la política

de Cambó hay que partir, como recuerda. Pabón, de "su radical catalanismo y de su no menos radical

antiseparatismo", y hacer juego en la politica de los hechos, sin constantes y folclórícas expansiones de

"españolismo y de "catalanismo" de fiesta mayor.

Si entendimiento que propugnaba. Cambó para una común regeneración y para el cual llegó a conciliar en

un programa mínimo—-y repetidas veces—a derechas e izquierdas no debe caer en sacó roto. Su lección

es la, de "politíque d´abord", frente o una masa despolitizada y drogada por Id sociedad de consumo.

ALBERT MANENT

 

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