Savia catalana     
 
 La Vanguardia.    09/11/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

SAVIA CATALANA

El equipo —pocas veces la expresión tiene sentido tan propio como ésta— que llega ahora para tomar

sobre sí las tareas y responsabilidades públicas del Gobierno de la nación ofrece, entre las novedades a las

que se está buscando significación, una que nos afecta especialmente: en ningún Gobierno, desde hace

muchos años, en ningún equipo ministerial, había figurado un número tan elevado de catalanes.

Saludemos el hecho, por lo que de presencia de nuestra región en los puestos de la Administración central

tiene y promete. Y confiemos —abramos un crédito de confianza, si quiere decirse con la expresión

habitual en estos casos—, confiemos en que esos hombres sabrán mostrar en su gestión el buen sentido y

las demás virtudes que se nos atribuyen.

Dos son los ministros catalanes. Don Laureano López Rodó es de los pocos ministros que permanecen en

el cargo y para nadie es un secreto que esta renovación ministerial supone de alguna manera la

culminación de una larga y paciente labor de preparación de hombres y de previsión de funciones que ha

marcado una huella, en cuanto al estilo y la visión, no sólo en el desarrollo económico del país, sino

también en el político. Don Enrique Fontana Codina, procurador en Cortes, de representación familiar,

por Tarragona, y consejero del Reino, va a enfrentarse, tras una afortunada gestión al frente de la

Comisaría de Abastecimientos y Transportes, con los delicados problemas de nuestro comercio exterior.

Don Santiago de Cruylles, que en la dirección general de Transportes Terrestres ha dado cumplida

muestra de sus capacidades de creador, impulsor y organizador, va a encontrar, en el puesto de

subsecretario de un.ministerio tan difícil y complejo como el de la Gobernación, la ocasión de dar la

medida de sus cualidades de político. Otro subsecretario, el de Hacienda, don José María Sainz de

Vicuña, se hace acreedor a que le consideremos barcelonés de adopción: cerca de veinte anos ha vivido y

trabajado en nuestra ciudad, primero en la Delegación de Hacienda y después como director del Banco

Español de Crédito en Barcelona.

La figura de don Esteban Bassols —a cuya tarea tanto debemos los barceloneses— se traslada del marco

familiar, de la plaza de San Jaime, a la dirección general de Promoción del Turismo. Desde ella, podrá

desarrollar, a escala nacional, los planes y las iniciativas que le inspire su fértil imaginación plenamente

demostrada al frente de las Relaciones Públicas de nuestra ciudad. Otro delegado de servicios de nuestro

Ayuntamiento, el de Hacienda y Patrimonios, don José María Ordeix Gestí, ha sido llamado también a

Madrid, como sub-comisario del Plan de Desarrollo. Y un leridano, don Pedro Segú, se hace cargo de un

puesto de tanta proyección en el futuro en el país como es la secretaría general técnica del Ministerio de

Educación y Ciencia.

El cargo de rector de la Universidad de Barcelona ha quedado cubierto con el máximo acierto por un

extraordinario profesor, que ya era vicerrector. La rectoría de una Universidad como la nuestra es tan

difícil, y tantas cosas dependen de una gestión hábil y valerosa, que a pocos cederá este puesto en

importancia y acaso a ninguno en dificultades y escollos. Ni la habilidad ni el valor le faltan a nuestro don

Fabián Estapé, tan querido y admirado en esta Casa. Economista de rango fuera de lo común, hombre de

aguda inteligencia y voluntad enérgica, habrá de poner sin duda en el desempeño de sus responsabilidades

lo mejor de sí mismo.

Todos hemos de esperar que esa inyección de savia catalana dé los buenos frutos que promete. Habrá que

seguir atentamente en lo sucesivo el trabajo de este puñado de hombres que llegan hoy a puestos de

responsabilidad en el país.

 

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