La democracia puente     
 
 El Alcázar.    11/03/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

LA DEMOCRACIA PUENTE

SON cada día más los que preventan al llamado eurocomunismo como una revisión radical del

marxismo ortodoxo. La presunta mutuacián consistiría en que este comunismo se ha democratizado. ¿A

qué se reduciría el supuesto cambio ? A la alianza con quienes propugnan la democracia inorgánica, y a la

aceptación de las reglas del juego demoliberal. Esta interpretación, aunque pueda servir para reducir y aún

anular la capacidad de resistencia de algunos inocentes, es teórica y prácticamente •insostenible.

El democratismo táctico y transitorio es una consigna consustancial al marxismoleninismo; no es una

herejía actual, sino un criterio originario. El comunismo accidentalmente democrático no es un hallazgo

de Berlinguer; es de siempre. El movimiento lo funda Marx con el manifiesto en 1848, cuyo concluyente

párrafo penúltimo dice: "En todas partes los comunistas trabajan en untan y concordia con los partidos

democráticos". Engels escribe en 1884: "También a proletariado necesita, para la conquista del poder

político, formas democráticas; pero éstas sólo son medios".

Y da la razón última: "la república democrática resulta siempre la última forma de la soberanía burguesa,

aquella en ¡a que revienta". Y la consigna se cumplió en vida de los fundadores siempre que fue factible y

cuando la vía revolucionaria, como en Rusia, no resultaba más expedita. El inconformista Kautsky,

zanjando la polémica sobre la participación en el sistema demoliberal, afirma en 1893: "Un régimen

realmente parlamentará) puede ser un instrumento para la dictadura del proletariado". Lenin es tajante:

"La democracia tiene un valor formidable en la lucha de la clase obrera contra los capitalistas". Y en otro

lugar añade: "De la misma manera que el socialismo triunfante es imposible sin haber implantado la

democracia completa, no puede prepararse para el triunfo sobre la burguesía el proletariado que no

mantiene una lucha en todos los sentidos, consecuente y revolucionaria, por la democracia". Y Mao

Tsetung proclama en 1937: "Dirigir resueltamente la revolución democrática es la condición para la

victoria del socialismo... Nos pronunciamos por llegar al socialismo pasando por iodos las etapas

necesarias del desarrollo de la república democrática". Pero el texto definitivo procede del informe al VII

Congreso del Partido en 1945: "Si un comunista —menospreciando la revolución democrática

burguesa— no está dispuesto a dar por ella su sangre y su vida, y se contenta con disertar sobre el

socialismo y comunismo, estará traicionando al socialismo y al comunismo... Es una ley marxista que

sólo se puede llegar al socialismo pasando por la etapa de la democracia". Y en ese catecismo que es el

"Manual del marxismoleninismo " (1959) hay un capítulo, decimoctavo, que se titula: "La lucha en

defensa de la democracia en los países burgueses". Esta fue, finalmente, la consigna de "Pravda",

actualizada en ¡965: "El foco del progreso político de los partidos de la Europa occidental y Norteamérica

es la lucha por la democracia que los comunistas consideran como parte integrante de la lucha por el

socialismo". La teoría se resume en la sentencia lapidaria de W. Rochet en su calidad de secretario

general del Partido Comunista Francés: el Estado demoliberal debe utilizarte como el puente de transición

a la revolución socialista.

La actual táctica, es, pues, fiel aplicación de la ventusta dogmática marxistaleninista. No hay ni

heterodoxia, ni invención. Lo único novedoso es que, para tranquilizar a los ingenuos y desavisados, ya

no se habla de la dictadura del proletariado como deseada desembocadura de la provisional democracia

pluralista; pero la meta sigue siendo el totalitario e irreversible control de la política y de la economía por

el partido. Es bueno el método que más rápidamente conduce al comunismo: la revolución armada en

Rusia, China, Cuba, Vietnam o Angola; la ocupación colonizadora en Polonia, Checoslovaquia, Hungría

o Rumania; y allí donde estas vías no sean practicables, se impone la infiltración en el Estado demoliberal

para mirarlo y desmantelarlo.

A los partidos comunistas de las naciones libres les interesa vitalmente la legalización, es decir, que las

democracias lleguen en su insensatez hasta reconocerles el derecho a liquidarlas. Para lograr este objetivo

acusan de fascistas a cuantos les nieguen su asistencia, y prometen solidaridad política con sus cómplices

y futuro acatamiento de las reglas del Juego constitucional. Pero donde han llegado ai Poder, sin

excepción, han dinamitado el sistema demoliberal y suprimido no seto a los discrepantes, sino incluso a

los compañeros de viaje, ya inútiles. Están dos operaciones postreras y definitivas no son menos

ortodoxas y dialécticamente obligadas que la inicial y transitoria inserción en la democracia.

Sólo los ignorantes supinos y los cerebros drásticamente engañados pueden creer que el comunismo ha

cambiado esencialmente porgue utiliza las instituciones demoliberales, y que se convertirá en

socialdemócrata cuando ocupe el Poder. Ni lo uno ni lo otro. La colaboración táctica con la democracia es

tan valentudinaria como el Manifiesto, y el pluralismo liberal en un marxista puro es algo tan impensable

como el círculo cuadrado.

Hay los utópicos platonizantes que contemplan la democracia inorgánica como el Estado ideal, válido

para cualquier tiempo y lugar, y como un imperativo ético que quitaesencia todas las perfecciones

políticas. Hay quienes lo consideramos como un problemático instrumento para conseguir un orden justo

y próspero, y cuyo funcionamiento dependerá de las circunstancias y, sobre todo, de ciertas disposiciones

de la clase dirigente. Para los comunistas esa democracia es simplemente un puente hacia la dictadura del

proletariado, un puente que, luego, hay que volar porque el viaje rnarxista excluye el "retornano."

Gonzalo FERNANDEZ DE LA MORA

(ABC, 11 Marzo, 1977)

 

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