Gas     
 
 Ya.    23/01/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

23-1-1973

Gas

"La Vanguardia", después d« decir que los barceloneses no tienen nada contra el gas natural, agrega:

"Nada, pues, contra el gas natural. Sí, contra las derivaciones de su instalación. Y con esto nos parece que

estamos entrando en el centro del problema: el funcionamiento y las condiciones de la red de distribución,

incluso sin olvidar las posibles imprudencias que en algún caso se hayan podido producir. El Ministerio

así lo reconoce en la nota ayer emitida. Hay que confesar que uno de los motivos que llevaban a esta

conclusión se encuentra entre la argumentación formulada en defensa del gas natural hasta ahora. Se

decía—entre otras muchas cosas—que se trataba Je un medio energético excelente, que venía

funcionando con gran satisfacción general en los más progresivos países de Europa y América, Todo lo

cual no lo discute el ciudadano barcelonés, por supuesto. Pero de ese argumento se deduce que, si e» así

—sobre todo dada la proporción de usuarios que parece existe en tales países—, lo que le sorprende al

ciudadano barcelonés es la escasez de explosiones en aquellas ciudades, por causa de tal gas. En estas

condicione y siendo el producto el misino, y tan bueno—Incluso "menos explosivo que el gas ciudad", se

nos aclara—, lo único diferente debe de ser la manera de suministrarlo por los servicios encargados de

ello y las condiciones de los lugares que han de recibirlo: es decir, y en primer lugar, la calidad y manera

de la red de instalaciones de reparto del fluido desde los depósitos en que se custodia hasta llegar a la

cocina, al calentador, a la estufa del usuario, o sea, del ciudadano barcelonés.

El Ministerio, pues, la mas alta autoridad en la materia, ha procedido a un estudio urgente, y ha emitido

una disposición que parece dirigirse a modificar la verdadera cansa de las explosiones ocurridas en

Barcelona. Gracias a Dios no hay alegaciones peregrinas ni evasiones hacia terrenos alejados de la ver-

dadera cansa de las tragedias ocurridas, como demasiado se había hecho hasta ahora. Se señala sin duda

ninguna la causa del mal.

Lo que esperan ahora los barceloneses es que la decisión del Ministerio de Industria se cumpla a rajatabla

y rápidamente para evitar nuevos siniestros. Los ha habido demasiado numerosos y trágicos para que los

habitantes de esta ciudad pudieran contentarse con buenas palabras. Aun cuando éstas, finalmente, se

refieran al centro mismo del problema planteado."

 

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