Autor: Udina Martorell, Santiago. 
   Significado de la contienda natural     
 
 ABC.    27/05/1973.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

SINIFlCADO DE LA CONTIENDA NACIONAL

Señor director de ABC:

El artículo de Baltasar Porcel, publicado en la primera página de ABC del día 22 del corriente, bajo el

titulo «Cultura catalana y comunicación peninsular», me deja atónito «a su afirmación siguiente:

«La intercomunicabilidad lingüística peninsular sigue siendo una utopía. O, mejor dicho, se ha convertido

en rana utopía en los últimos treinta y pico d« años, a partir de la guerra civil y de la alineación de

Cataluña en el bando de los derrotados.

Personalmente, y creo tjae conmigo están infinidad de catalanes, en Cataluña y ea la amplia geografía

nacional, rechazo —la contesto y me duelo de ella— esa afirmación gratuita y falsa de la alineación de

Cataluña entre ios derrotados de nuestra guerra civil.

Esa no fae una contienda territorial, san» nacional 9 ideológica, fruta de la imposible convivencia bajo la

República.

Catalán de naturaleza, lengua, pensamiento y espíritu —mis títulos de ser español—, yo no´ me lie sentido

nunca derrotado por las fuerzas nacionales, sino liberado por ellas áe la persecución y de la arbitrariedad

ds lo* Gobiernos da la República y áe la Generalidad.

Reducir el esquema de la guerra civil a mw lucha entre Catalana y el resto de España constituye nna

falsedad histórica 7 una ligereza qua me sorprende ver acogida en Jas páginas Ae ABC y que solo se

comprende en Baltasar Porcel, porque, por su suerte, no tuvo ocasión de conocer la Cataluña anterior al

18 de julio da 1936, la subversión del 6 da octubre de 1934 —fecha liminar áe la triste historia da te

segunda República— ni ti des-encadenamiento posterior de la anarquía, $1 asesinato 7 la depredación,

que constituyen la trilogía d* 3a «pausa catalana» de los años 36 j siguientes.

El término Ae la guerra y k extirpación en Cataluña del dominio rojo fueron recibidos en mi tierra con

universalidad de albricias, como una auténtica liberación, como un triunfo y no como una derrota. Fue la

victoria d« la libertad personal, da la dignidad humana, de los valores amóstrales y de fe trayectoria a la

unidad hispánica de Cataluña. Que después loa hermanos peninsulares hayan entendido mejor o peor,

siquiera poco, nuestra lengua catalana es cuestión aparte, no debida a la guerra, sino anterior a ella, con

antecedentes seculares. ¿Han entendido acaso toda la lileratara catalana de la época, sin discrimina-cienes

políticas y personales, loe autores del libro (pie sirve de pretexto a Porcel para «colar» su tesis?

Que haya una cuestión de organización del territorio —ocasión perdida k del proyecto de fey d« Bases áel

Régimen Local—, con preocupación de aquellos valores, e« cuestión día» tinta de la de nuestra guerra, ea

la cual fuimos tan liberados de la dictadora marxista loa catalanes como los demás pueblos ¿e España.

Sirvan, pues, estas líneas para expresar orna disconformidad personal con k tesis de Porcel, aunque creo

que podría hacerlo en nombre de la entera Cataluña rescatada por Franco de k esclavitud.

Santiago UDINA MARTO-RELL.

 

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