Autor: Villena, Herminia C. De. 
 Fraga Iribarne, en Murcia. 
 Que se aplique la ley a los comunistas  :   
 No he tratado nunca con ellos ni con los terroristas. 
 El Alcázar.    01/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 17. 

QUE SE APLIQUE LA LEY A LOS COMUNISTAS"

No he tratado nunca con ellos ni con terroristas

MURCIA. (Por télex, especial para El Alcázar).— Lanzad conjuros, viejos del lugar, a falta de "meigas",

que llego Fraga... Fraga, tormentoso y temible como el rayo acompañado del trueno, va lanzando a su

paso chispas precursoras del incendio que su verbo atropellado y caliente conlleva, prendiendo fuegos de

artificiosa y exaltada polémica, en torno a su discutida e imparable personalidad, que es en sí todo un

espectáculo, Fraga, flameante y batallador deja hecho papilla al espectador que queda preso en su garra,

en su áspero, apabullante y gigantesco ego. Un ruido sordo le anuncia desde lejos y hay que protegerse

con amianto contra el indiscutible dominio de esta extraña fórmula explosiva de celtaeuskaro, de cabeza

fría y fuegos ibéricos.

En el Teatro Romea. Lleno hasta el paraíso, armo la marimorena. Condenó con palabra contundente a

aquellos que reniegan del tiempo vivido desde la guerra civil hasta 1975, "los mal llamados cuarenta

anos". Una época totalmente positiva, aunque como toda obra humana con sus errores y fallos, pero que

"es imprescindible tomarla como cimiento para seguir adelante y no dejar que se dinamite". Habló de

los magníficos logros del Régimen que nos convirtió en la décima potencia industrial, cuyo más claro

exponente en cuanto que afecta fundamentalmente a Murcia, es el gigantesco trasvase TajoSegura "obra

de una generación", y que en turismo habíamos llegado a ser "la primera potencia turística". Habló en

términos durísimos sobre los intentos regionalistas que quieren desmembrar la unidad de Espana, que

tratan de volver a las tribus primitivas y que constituyen "un crimen de lesa patria" y aludió a ia ruptura

como "un suicidio colectivo que no nos podemos permitir". Entiende el señor Fraga que "el pueblo está

por la paz, el orden y la garantía en el cambio, no por las experiencias traumáticas". Dijo que tenía un

gran respeto por el inmovilismo por lo que supone de lealtad, pero cree que loa que han apoyado esta tesis

a ta vista de los resultados del referéndum habrán renunciado a ello. Alianza Popular es partidaria del

reformismo y considera que de las próximas elecciones ha de resultar la base para un gobierno que

pueda afrontar el gran problema de la crisis económica en que nos hallamos inmersos, desterrando de

una vez "los demonios familiares de España", en la frase de Franco. Lo que no puede hacerse es

pretender que todos los problemas se solucionen de golpe" como al enfermo que se pretende curar

haciéndole catorce operaciones a la vez, "con lo que se logra que lo siguiente a la ultima operación sea e!

entierro", si no uno a uno.

INCIDENTES

Aplausos hubo a rabiar. Entusiastas y unánimes. E incidentes, también, porque Fraga es todo lo contra

rio que sedante. Cuando se mostró partidario de "una economía social de mercados que ha dado su

libertad y riqueza actuales al mundo occidental" y que como contrapartida las doctrinas de Marx y

Engels sólo habían plasmado en Rusia, Cuba y Yugoslavia"... desde el paraíso, convertido en infierno de

gritos y silbidos, "no te pases", irritaban los "enviados" del PCE. "Esta es la democracia que ellos

quieren", contestó Fraga. Un encendido aplauso con el público en pie, y voces de "fuera, fuera". Otra

interrupción de los incordiantes. "Gritan porque no tiene otros argumentos", "chillan porque les pagan

para chillar", se indignó nuestro ilustre gallego. "Ellos pueden marcharse a aquellos países, los de allí no

pueden venir aquí", dice impávido. El respetable se encrespa contra los intrusos y aplaude a Fraga. Los

"peces" abandonan en su mayoría la sala. Vuelve la calma y Fraga que ya había aludido al gran salto atrás

producido por los liberalismos en la España decimonónica, refiriéndose nuevamente a las ideologías,

señala el fracaso de la socialdemocracia, aunque la acepte, y se refiere a que. no obstante el profundo

respeto que siente por la doctrina socialista, en los dos anos que vivió en Inglaterra como embajador pudo

constatar como un país con la economía socialista se ha venido abajo. Nosotros "tenemos que inventar

algo mejor". En cuanto al comunismo afirmo "que no puede tener ninguna oportunidad, porque él no la

da a los demás". En el período reformista que estamos viviendo destacó mino aspectos positivos la

restauración de la Monarquía como forma incuestionable de Estado en España. "La actitud ejemplar de

las Fuerzas Armadas y de Orden Público y la de ese pueblo ejemplar que sois vosotros".

Como portavoz de Alianza Popular, invito a la unidad, a la cooperación y la superación de personalis

mos, bajo una bandera de ilusión. "Alianza Popular es el primer ejemplo serio que algunos hombres he

mos dado con algún sacrificio. Juntos podemos presentar una alternativa sin iniciativa y seria para el

país".

TRES PREGUNTAS

A la salida gritos de los "peces"; "Fraga, Murcia no te traga". Fraga regresa al hotel como los diestros

famosos, entre aplausos y gritos. Y allí le espero yo. Tomás Maestre me lo ha presentado en el teatro y me

"relega" entre brusco y amable, a la rueda de prensa. "Soy tan tenaz como usted", le digo en el hall, y la

voz no me sale del cuerpo. Accede, por unos minutos. Fraga no sólo es una dínamo humana, es un

Longines viviente. Nos sentamos, un camarero le trae un aperitivo. Aunque tengo la boca seca, declino

la invitación. Estoy temblando, palabra, ¿Dónde está tu valor, Herminia C. de Villena? Tres preguntas

sólo, que me acucian, que flotan en todas las bocas, y que es preciso aclarar.

Señor Fraga, respecto de su viaje a Estados Unidos, se dice que a pesar de que usted ha negado su

significación política, obedece a una invitación que le hizo en abril o mayo del año pasado el príncipe

Bernardo de Holanda, que preside en Europa una organización, la Bilderberger, cuya central reside en

Nueva York, que se supone tiene un claro origen sionista. Como el gran capital procede del sionismo, y

en la cúspide se une con el comunismo, la gente lo encuentra muy confuso esto, que es importante, y nos

gustaría que nos lo aclarase.

—Voy a contentarle. Primero ia organización Bilderberger es cierto que me ha invitado. Y soy el primer

español que asiste a dicha reunión. Segundo: la reunión no era en Nueva York, fue hecha el uño pasado

efectivamente, pero se aplazó por esas dificultades que surgen y no se ha celebrado todavía. Entonces se

celebra este año en Inglaterra, Todavía no sé si iré o no iré, porque está muy cerca de las elecciones.

Desde luego yo no tengo mal concepto de esa organización, dudo mucho que sea sionista, creo que allí

se reúne gente muy interesante y no tengo inconveniente ninguno en asistir a ella, pero esa invitación que

sigue en pie es a una reunión que no se ha celebrado y que seré en Inglaterra este año, creo que a finales

de abril. Muy mala época para mí. Mis dos viajes a Estados Unidos, que tampoco fueron a Nueva York,

fue uno a la Conferencia Atlántica en la isla... —bueno, dije Nueva York, un poco ligeramente, le inte

rrumpo, ´ Por favor, déjeme terminar, ahora estoy hablando yo", dispara Fraga—... donde coincidí con

unas personas muy interesantes del nuevo equipo (Cárter y a dar una conferencia en el club de política ex

terior de Washington. Y la segunda ha sido en otro club de política exterior de Washington la política ex

terior americana y además de eso he visitado a una serie de políticos amerícanos, por lo tanto, no tengo

nada que ver hasta ahora con Bilderberger. Tengo una invitación que no tengo inconveniente en aceptar

porque yo estoy absolutamente conven~ cido que esas imputaciones son falsas, pero mis dos viajes a

Estados Unidos no tiene nada que ver con eso.

QUE SE APLIQUE LA LEY AL P.C.

—Se comenta que usted en un principio cuando fue ministro del Interior decía que no había por qué re

eonoeer al Partido Comunista, pero que más adelante ya se estudiará. O sea que dejaba como una puerta

abierta, y ahora parece ser que usted ha dicho rotundamente que no quiere hablar con los comunistas. ¿A

qué se debe, al parecer, este cambio?

—Está usted mal informada, y me temo que mu Y a fondo, porque he dicho siempre lo mismo. Primero;

he apoyado la Ley y promoví estándo dentro del Gobierno que deja fuera de la legalidad a los partidos

separatistas, terroristas y totalitarios. Segundo; esa Ley que se aprobó en junio o julio yo la mantengo y

lo que me parece mal es que no se aplique en sus propias tácticas. Tercero: lo que yo he dicho y repito

ahora sin ningún reparo es que estas decisiones no son permanentes. Del mismo modo que el Partido

Liberal llegó a ser en un momento determinado un partido de izquierdas, hoy más bien de derechas,

podría perfectamente ocurrir que Regase un día que hiciese un esfuerzo que le equipare, hoy no lo ha

hecho, y la pruebu de que no lo ha hecho es que sigue el señor Carrillo y La Pasionaria en Madrid. Por

lo tanto, he dicho y digo lo mismo. Yo con los comunistas actuales no quiero trato ninguno, lo que pido

es que se les aplique la Íey. Eso es todo. Ahora yo no comprometo el futuro dentro de diez años.

Fraga está francamente enfadado. A punto, de tronar. Su cólera temperamental no puede sufrir mi atre

vimiento envuelto en temblores miedosos.

Mi tercera pregunta: —Se atribuye esta situación actual, irregular en todos sentidos, a que siendo usted

ministro de la Gobernación inició las conversaciones con la oposición. Entonces la gente cree que con su

prestigio les dio demasiada beligerancia para crecerse y para ser ellos los que hoy estén poniendo a este

segundo Gobierno de S.M. condiciones y por lo tanto haciéndole ciertas presiones y condicionándole a

tomar decisiones muy graves...

—Pues sobre eso cada uno puede

fensar lo que quiera. Yo voy a decir lo que pienso yo. Yo, que no he tratado nunca con los comunistas, ni

con los terroristas, en ninguna circunstancia, creo que cumplí un deber, y no me arrepiento de ello y lo

tengo como un título, al contrario, de gloria y de consecuencia, de haber tratado con todos tos grupos

políticos. Y creo que hice bien, porque una de dos, o vamos efectivamente, como debernos de ir, a una

reforma de carácter democrático, eso si, con todas las garantías, o bien, no vamos. Siendo yo ministro del

Interior tenía obligación de tratar con todos los que estuvieran dispuestos a entrar en la legalidad. Lo he

hecho y no me arrepiento de ello.

—¿Cómo ve el futuro de Eapana?

—El futuro de España lo veo como he dicho en el Romea de Murcia como prometedor, pero con gran

des cosas que hay que superar, y en las cuales sólo si nos unimos y superamos pequeñas cuestiones,

pequeñas críticas, y no nos empeñamos, perdóneme que insista en ello, en no vivir como en los años

cuarenta, que pasaron para no volver, pero sí para defender los mismos principios, pero con los nuevos

procedimientos, no iremos muy lejos. Es lo que hace falta de una vez, terminar con suspicacias, con

pequeñas cuestiones de tipo personal, para ver si vamos en la misma dirección. Si defendemos de verdad

la unidad de España, si defendemos de verdad la fuerza de lo español, si defendemos de verdad una

política económica y social, a la vez que eficiente y justa y no preguntamos por Bilderberger y otras pe

queñas macanas, en las cuales, perdóneme usted, se comete un gravísimo error, y una suspicacia que yo

no puedo tolerar. Tengo que decir que eso no me parece serio,

"Seriamente" enfadado Fraga añade;

—Y ahora ya tiene usted mis respuestas. Tiene que darlas enteras. Si no, no las puede dar. Perdóneme

usted, y tengo que decirle que de esta entrevista esperaba algo más constructivo, más positivo, porque

precisamente todo eso está mirado. Pero yo ya fe he contestado. Adiós, señora, mucho gusto,

Una, con todo su genio, con todas sus brusquedades, sus salidas de tono extemporáneas, no puede evitar

admirarle... y tenerle miedo. Esto último no se lo he dicho, pero era evidente. Lo que no sabe el señor

Fraga, es lo tremendamente seria que es esta cronista, pero si lo tremendamente serio que puede ser Bil

derberger, porque ha dicho: Ojalá pudiéramos entrar en esas organizaciones. Ahí es donde se entera uno

de lo que está pasando en el mundo. Precisamente lo absurdo es no ir a los grandes núcleos

internacionales de opinión...

Herminia C. de Villena

1 MARZO — 1977

 

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