Autor: Sopena Daganzo, Enrique. 
 El ayuntamiento de Barcelona aprobó el presupuesto de 1975. 
 No hubo fondo económico para la promoción de la lengua catalana     
 
 Informaciones.    05/03/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

EL AYUNTAMIENTO DE BAUQELONA APROBÓ EL PRESUPUESTO DE 1975

No hubo fondo económico para la promoción de la lengua catalana

Por Enrique SOPEÑA

BARCELONA, 5.—«No quiero tratar de Hacer Historia ni de politizar esta historia, pero sí se ha líe

decir, y se ha de afirmar, que durante muchos años —prácticamente desde el final de la guerra civil hasta

la década de los setenta— la lengua catalana ha estado arrinconada (...). Yo creo que durante años y años

hemos ignorado nuestra lengua (...). A la hora de precisar cuál ha de ser el instrumento más adecuado

para que la lengua catalana se mantenga vivo y floreciente, está claro que aquél ha de ser el de la

enseñanza, la enseñanza sistemática del catión en las escuelas.»

Así, entre otros párrafos de un breve Parlamento, defendió ayer en el Pleno municipal su propuesta el

concejal señor Soler Padró, que se había presentado a la consideración del Consistorio una propuesta que

promoviese una fundación municipal, dotada con 50 millones de pesetas, para financiar la enseñanza del

catalán en las Escuelas de Educación General Básica. La iniciativa del señor Soler Padre suscitó un vivo y

largo debate, que culminó con una rectificación en los objetivos (sólo 10 millones de pesetas y sin crear la

citada fundación), y, a pesar de ello, con la negativa mayoritaria de los regidores a que el Ayuntamiento

asumiera esta labor, tan conectada actualmente con la opinión pública barcelonesa (ver

INFORMACIONES del día 28 de febrero). La votación fue desfavorable; otros ocho ediles se sumarán a

la rectificada propuesta.

OPINIONES

A lo largo de la sesión pudieron, escucharse frase significativas en labios con claro acento catalán: «No

hay necesidad de que en las escuelas se enseñe el catalán para que hablemos y pensemos en catalán.

Durante la guerra civil, en San Sebastián, oímos catalán y escuchamos sardanas sin necesidad de que tu-

viéramos que escatimar del presupuesto» (señor Tormo, ex presidente —duramente «contestado»— de

los taxistas). «Hay cosas más importantes que la enseñanza del catalán. Todo esto son comedias, y yo soy

catalán y nacido en Barcelona» (señor Febrer, concejal de Sants, más conocido por el concejal del león,

ex campeón de lucha libre). El rosario de intervenciones pintorescas podría continuar, pero lo expuesto

hasta aqui refleja con cierta exactitud el talante con el que los concejales barceloneses se enfrentaron a la

propuesta del economistp señor Soler Padró.

Precisamente antes de iniciar éste su turno de defensa solicitó de la presidencia la lectura en catalán del

texto. Era la primera petición en tal sentido desde el año 1939. El señor Masó, aduciendo textos legales un

tanto confusos —últimamente se ha demostrado aquí que no existe ninguna prohibición jurídica para el

empleo de los Idiomas no oficiales en cualquier acto oficial—, denegó la petición. Como siempre, el

Pleno se desarrolló en castellano. isa el momento en que el señor Masó indicó la conveniencia del uso del

castellano, varios asistentes de entre él público abandonaron la sala.

En el transcurso del Pleno —que duró doce horas, salvo descansos— fue aprobado el presupuesto de

1975: 12.664 millones de pesetas. Sólo dos votos en contra: el del señor Tarragona y él del señor Soler

Padró.

 

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