Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   Arias y Calvo Sotelo     
 
 ABC.    26/04/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ABC. MARTES 26 BE ABRIL DE 197/. PAO, 4.

APUNTES POLITICOS

ARIAS Y CALVO SOTELO

La decisión de don Carlos Arias Navarro de presentar su candidatura al Senado, en las filas de «Alianza

Popular», honra a esa formación política. Carlos Arias ha sido un hombre leal a su juramento y abierto a

las necesidades de los nuevos tiempos, Y en esta época, en la que conjugar sinceramente lealtades

prometidas con criterios reformistas necesarios, no es, ni fácil ni frecuente, la dignidad -y la

oportunidad- de la decisión de quien fuera último primer ministro de Franco y primero del Rey, queda

fuera de toda posible discusión.

Por eso, la presentación de Carlos Arias ha crispado a los nombres que han estado y están situados tanto a

su derecha como a su izquierda. Quiero decir que, a través de esos ataques, se dibuja perfectamente la

lógica situación de «Alianza Popular», que no es una opción derechista a la manera de imnovilismo

sañudo, ni, por descontado, una federación política digerible por ningún tipo de marxismo, aunque se

pretenda enmascarar con opalandas de civilidad.

No deja de ser curioso fenómeno que se irriten, a la par y por el mismo hecho, los que nunca perdonaron

la apertura iniciada por Arias en vida de Franco -y que si algo errado hubo en ella fue haberse producido

cotí notoria retraso- y aquellos otros a los que cualquier intento de abrir el país al pluralismo

democrático les parece cosa de nada si no es dando cabida y primogenitura a quienes siguen practicando

sus principios democráticos y la defensa de los derechos humanos en los «gulags» soviéticos, en las

clínicas psiquiátricas de los países del Este europeo, o en las columnas de los periódicos proclives a tal

aberración.

Y a las pocas horas de la decisión de Carlos Arlas, don Leopoldo Calvo Sotelo -el hombre más

preparado y sin duda el político más sagaz del equipo Suárez- da el salto desde la poltrona ministerial a

la dura palestra electoral. Bienvenido sea a ella, y ojalá consiga dar vitalidad y autenticidad a ése, hoy por

hoy, fantasmagórico centro.

He escrito autenticidad, porque creo que ése en el gran problema no sólo del centro, sino también del país,

de España, Calvo Sótelo no es, ni ha sido nunca, un antifranquista visceral. Ño podía serlo, y ahí están los

servicios para demostrarlo Como antes tampoco fuera un corajudo e irracional cultivador del culto

personal al Jefe del Estado, a la manera de algunos ex altos cargos, hoy jefes de fila de formaciones

izquíerdistas. Se conoce al dedillo nuestra historia y los logros de estos últimos cuarenta años. Pero sabe

también de las lentitudes de otrora, de las reformas -«o rupturas- necesarias y del camino para llevar

todo ello a cabo.

Puede -y debe- ser el lazo de unión que posibilite nada menos que un futuro entendimiento eficaz entre

la derecha y el centro, que es lo que a gritos piden muchos españoles. No va a poner -estoy seguro-

bolas negras a nadie, sino a los extremismos, pues es auténticamente liberal y moderado y va a tender la

mano -y encontrará las de los demás abiertas- a los que están convencidos de que el apellido glorioso

que lleva obliga a mucho. Porque el futuro, que es de todos -también el de sus hijos, en los que se une

otro apellido ilustre-, debe ser tan pacífico, progresivo, dialogante, limpio y sereno como la propia

historia y la Intencionalidad política del ya ex ministro de Obras Públicas.

Arlas y Calvo Sotelo son dos seguridades, cada una en su contexto, de que ni hemos perdido la memoria

ni estamos dispuestos a dejarnos arrebatar la paz, la Historia y la reforma.- José María RUIZ

GALLARDON.

 

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