Autor: Fontán Pérez, Antonio. 
   Justificación del centro     
 
 ABC.    26/04/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

JUSTIFICACION DEL CENTRO

Los ocho partidos que han suscrito el acuerdo de coalición electoral del «Centro Democrático»

han hecho, a mi entender, lo que estaban llamados a hacer en la actual coyuntura, dadas sus peculiares

naturaleza y vocación. Han obrado patrióticamente y con realismo. Sin dejar de permanecer fieles a la

peculiar identidad de los sectores ideológicos y políticos en que se hallan insertos, demócratas-cristianos,

liberales y socialdemócratas han comprendido que ahora tienen por delante dos trechos en que deben

caminar juntos, sacrificando los intereses personalistas de que sus líderes nacionales o provinciales luzcan

sus nombres encabezando cada uno de ellos una lista. Primero el del proceso electoral, en el que hay que

ofrecer al país opciones claras y distintas, y, después, el de la elaboración de la, nueva constitución para

una monarquía moderna y democrática.

Con la consolidación de su acuerdo, los partidos del «Centro Democrático» alejan de nuestro horizonte

político el riesgo de la bipolarizarión, que, pese a la generalizada voluntad de convivencia pacífica de los

ciudadanos españoles, podría haber llegado a ser algo más que ana amenaza si no se hubiera realizado una

operación como esta,

Aunque el Gobierno esté empeñado en evitar esa bipolarización y los españoles no la quieran,

difícilmente se habría conseguido eliminarla sin que una fuerza política y social como la que es capaz de

representar el Centro se opusiera a operar por sí misma en esa dirección»

Gracias a la existencia de este Centro coordinado de amplio espectro ideológico» las elecciones de junio

no serán en blanco y negro entre un sí y un no de casi imposible convivencia, que frustrarían el cambio

político iniciado y con vertirían los debates parlamentarios en formalmente diálogo de sordos

Porque el primer problema de las nuevas Cortes será el constitucional. Las piezas maestras del antiguo

régimen eran la llamada democracia orgánica y el aparato político-administrativo del Movimiento

Nacional, y ambas desaparecieron a consecuencia de la aprobación por referéndum de la Ley de Reforma

Política. Aunque desde las filas de «Alianza» se pretenda lo contrario, las Cortes han de ser de hecho unas

Constituyentes. Pero tampoco trata de arrancar de cero, con una nueva legitimidad revolucionaria como

propugnaron en su día los «organismos unitarios de la oposición», y todavía reclama» si bien con más

ruido que fuerza.

Los partidos de «Centro», diversos ideológica y políticamente entre sí, comparten, sin embargo,

básicamente, un mismo provecto de organización del Estado y un modelo de sociedad» que en sustancia

es el que está vigente en los países occidentales y ha servido de marco político a su prosperidad. Muy

bien pueden, por lo tanto, trabajar juntos no sólo en esta hora preliminar de las elecciones generales, sino

a lo largo del proceso que conduzca a dar forma estable y cauce al funcionamiento del país bajo la forma

de Estado de la Monarquía moderna y democrática que corresponde crear a esta generación. La misma

capacidad de negociación y sentido del compromiso que han demostrado los políticos del «Centro» al

conseguir sus acuerdos puede desplegarse después a derecha e izquierda, de manera que el pacto nacional

de las futuras leyes constitucionales obtenga la ratifica don de las gentes razonables, aue, por fortuna, hoy

por hoy, en España parecen ser una clara mayoría.—Antonio FONTAN.

 

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