Autor: Fabra, Gustavo. 
   Cataluña como problema     
 
 Informaciones.    17/05/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

CATALUÑA como problema

Por Gustavo FABRA

Ricardo de la Cierva ha declarado recientemente que Cataluña es hoy el primer problema de España. La

frase ha de entenderse, sin duda, en su sentido más profundo: Cataluña es problema porque lo es la

realidad española. El análisis de las cuestiones regionales, si pretende ser certero, debe rehuir cualquier

tipo de simplificaciones y admitir, de partida, la complejidad del tema. El dato mismo de que tales

cuestiones constituyan un asunto sin resolver satisfactoriamente revela la supervivencia de graves

anacronismos en el ámbito nacional. Ciertamente, se puede tratar de ignorar la presencia de los hechos,

actuar como si no existieran. Pero los hechos, según afirmó un famoso humorista inglés, poseen la rara

cualidad de ser tercos y de acabar por imponerse. Intentar reconocerlos en su adecuado plano parece,

pues, la actitud mas racional entre todas las posibles.

Ese propósito ha guiado a Víctor Alba (Barcelona. 1916), periodista y profesor universitario en los

Estados Unidos, al escribir el libro Cataluña de tamaño natural (1), que, de acuerdo con su título, ofrece

una imagen de la realidad catalana, histórica y actual, situada en sus precisas dimensiones. Lo que, desde

luego, no es poco. A lo largo de sus páginas, como en un apasionante filme, se sorprende la evolución del

pueblo catalán desde sus orígenes medievales hasta nuestros días, su andadura propia dentro del marco

peninsular y europeo. El autor advierte que su obra no debe leerse como una historia, sino más bien como

una interpretación de Cataluña. Pero en el fondo, toda historia, por serlo, es ya interpretativa. Más aún si

se considera, como es el caso, la necesidad de una crítica de las frecuentes deformaciones ideológicas de

nuestra historiografía, producidas en gran parte por las mismas dificultades que el país ha experimentado

y experimenta en sus esfuerzos por lograr una efectiva modernización de su vida colectiva a la altura de

las circunstancias.

Por de pronto, tanto un cabal entendimiento como una real vertebración de la totalidad de España exige

no confundir, según ha sido corriente, «a la nación con su centro, pues el centro, cualquiera que sean sus

preeminencias, es sólo una parte del círculo». Parece innegable que España es una realidad plural de

pueblos cuya solidaridad plena y libremente asumida requiere lo que se ha llamado con acierto cuna

simultaneidad en el funcionamiento de lo diverso», esto es, una situación en que todas las partes

regionales que la constituyen puedan reconocerse mutuamente y al unísono en su- más peculiares y

específicos caracteres.

En este sentido, Víctor Alba subraya con rigor que las tensiones y recelos entre las regiones españolas

provienen no tanto de sus distinciones culturales e idiomáticas como de sus acusados contrastes

estructurales De manera singular, a partir sobre todo del siglo XVÍII, el problema fundamental de Una

Cataluña cercana al ritmo europeo es el de sus relaciones con una España que «social, política y

económicamente vive en un tiempo distinto». La falta de sincronización aparece causada desde entonces

por formas de desarrollo muy diversas, aunque condicionantes entre sí.

Alba analiza y expone los factores históricos que determinan esas discordancias y sus implicaciones. A lo

largo del siglo XIX, las líneas divergentes entre el poderoso ínmovilismo agrario, casi feudal, y la

evolución de los núcleos industriales diseña la problemática de ciertas zonas de U periferia con el resto de

España. Cataluña logró realizar su transformación industrial, pero las limitaciones del contexto y las

propias contradicciones de sus clases empresariales, manífestadas, por ejemplo, en la polémica entre

proteccionistas y librecambistas, le impidieron realizar una revolución burguesa de corte moderno.

Las desviaciones, dificultades, fracasos y renacimientos de la afirmación catalana (cuyos aspectos

culturales y literarios son analizados quiza demasiado someramente), configuran en su dimensión más

profunda un drama genérico: el del insuficiente cambio estructural de la sociedad española en su

conjunto. Y hoy en vías de superación ese problema, la cuestión se plantea, como destaca Víctor Alba,

en una vertiente política de cambio democrático tampoco privativamente regional. Las lecciones de

historia sintetizadas en este libro son claras. No por evidentes he de dejar de repetirlas, la diversidad no

es ninguna amenaza, sino enriquecimiento mutuo. Confundir la unidad con el uniformismo supone una

miopía paralizante y estéril.

Según afirma el autor, y con sus palabras quiero concluir este comentario, «algún día —y este será el día

en que nadie discutirá en Cataluña ni en Es paña si los catalanes son tambié españoles, ni si el ser catalán

exel ye el ser español— el catalán pod dejar de ser catalanista para simplemente catalán, que es

única manera posible de ser él n mo y de integrarse en España Europa».

(1) Víctor Alba: Cataluña de tamaño natural. Editorial Planeta («Colección Textos»). Barcelona.

1975

 

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