Autor: Álvarez Álvarez, Carlos Luis (CÁNDIDO) (ARTURO). 
   Arias     
 
 ABC.    24/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 2. 

24 DE ABRIL

ARIAS

DON Carlos Arias vuelve a la política activa, pero no vuelve de las sombras. Su pasado político es muy

reciente y forma parte de la actualidad, o cuando menos está influyendo en ella. El señor Arias, durante

su trabajo político, fue un nombre circunspecto y de palabra afildada y lógica. Por eso me ha llamado la

atención en la entrevista que le concedió a Pedro J. Ramírez al aire incisivo, desenvuelto y algo abrupto

de algunos de sus comentarios, la cierto que ahora habla como ciudadano privado, pero ésa es también

una novedad muy digna de anotarse, porque, aunque en una dosis mínima, algunas partes de sus

declaraciones tienen el aire insustituible de las memorias. La verdad es que la fidelidad geométrica a

Franco constituye un hecho vital e ideológico de la personalidad del señor Arias, que, no obstante,

fue duramente controvertido por las guardias de hierro. Esto debió afectarlo mucho, y la prueba está en

sus alusiones a la impenetrabilidad del señor Girón, que pedia su cabeza. «Pensar que pedía mi cabeza,

que pedía casi que me la cortaran a nivel de la cintura, por aquel discurso del doce de febrero.» Y luego:

«En la Comisión mixta GobiernoConsejo Nacional... la leyeron incluso pasajes de discursos del Caudillo.

Como sí le leyeran a Julio Verne.» El señor Arias actuó severamente contra los reductos del señor Girón,

pero de haber hecho lo contrario el resultado habría sido al mismo. Tanto sobre el «espíritu» del uno

como sobre la intransigencia del otro se cernía un destino qua iba a desencadenarse (los destinos se

desencadenan, no se desarrollan) a la muerte de Franco. Un destino que ahora, quizá a despecho de

ambos, los reúne de manera histórica. Así es la vida.

EL TIRÓN

EL señor Arias prefigura un considerable sentimiento de psicodrama político (la sensación de orfandad

que transmitió a la muerte de Franco fue un ejemplo acabado de verosimilitud), y, sobre todo, está al

hecho concreto y verídico de su notable gestión municipal. Este va a ser el tirón del señor Arias. Sí añade

su nuevo estilo zumbón, que sustituiría con ventaja al profesoral y de advertencia («no toleraremos», no

«consentiremos», etcétera) de sus discursos políticos, terminará sin duda en el Senado. Creo, no obstante,

que debió emplear mayor sutilidad para agradar al Gobierno. Más que nada porque a lo mejor el Gobierno

se da cuenta.

CANDIDO OAMDÍXX

 

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