Autor: Sopena Daganzo, Enrique. 
 Por veinticinco votos a favor y dos en contra. 
 El alcalde de Barcelona obtiene la confianza de los concejales     
 
 Informaciones.    24/03/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

POR VEINTICINCO VOTOS A FAVOR Y DOS EN CONTRA

El alcalde de Barcelona obtiene la confianza de los concejales

Por Enrique SOPENA

BARCELONA, 24.

EL alcalde que tiene el honor de dirigirse a ustedes aceptó el cargo para servir a la comunidad. Eso

requería la confianza del Jefe del Estado que me nombró formalmente y la continuidad otorgada

verbalmente por el actual Jefe del Estado. Sin embargo, este alcalde no se consideraría con autoridad

moral si continuase sin la confianza del consistorio. Por eso pido que se me diga si obro bien, y someto

este ruego a votación.» Así comenzó el Pleno municipal de ayer. El señor Viola se sometió a una votación

de confianza. El resultado fue rotundo en su favor: 25 votos favorables, dos contrarios y tres inhibiciones.

A pesar de que uno de los concejales solicitó que la votación tuviera carácter secreto, se efectuó el

escrutinio de forma nominal por decisión del propio alcalde. Tres ediles abandonaron precipitadamente la

sala cuando se anunció que no cabían votos en blanco. Los únicos regidores que se pronunciaron contra el

señor Viola fueron los señores Tarragona y Soler Padró. El primero había solicitado por escrito la

dimisión del alcalde, y si ello no se producía, una votación de confianza. El señor Viola, evidentemente,

no presentó la dimisión. Pero introdujo el voto de confianza y ganó, en este sentido, la partida.

En el transcurso del Pleno —prácticamente dedicado en su totalidad al tema de los funcionarios—, el

alcalde manifestó que pensaba retirarse el próximo otoño. Asimismo se ratificó en su opinión de que la

primera autoridad municipal de Barcelona debía ser elegido por el consistorio, de acuerdo con la nueva

normativa que habrá de ponerse en marcha —en principio con la excepción de Madrid y Barcelona— el

mes de noviembre del año en curso.

La sesión resultó pródiga en intervenciones y en algunos enfrentamientos verbales protagonizados casi

siempre por don Eduardo Tarragona. Tanto las enmiendas de éste como las del señor Soler Padró fueron

derrotadas. En un momento determinado, el señor Tarragona levantó la bandera de la reducción de gastos,

refiriéndose concretamente al "fondo de reptiles" del Ayuntamiento, a los coches oficiales y a otras

partidas suntuarias. Su parlamento ocasionó una reacción negativa entre sus compañeros de hemiciclo. Se

le tildó de demagogo y de capitalista.

RAPIDEZ Y CONFUSIÓN

Otra característica del Pleno fue la rapidez y la confusión. El señor Viola dio repetidas muestras de

nerviosismo, interrumpió las discusiones e insistió en la necesidad de que todo lo propuesto desde la mesa

alcanzara la aprobación del consistorio. Algunos ediles llegaron a decir, al respecto, que ellos no se

enteraban de nada y que así era imposible adoptar decisiones razonadas.

El objetivo del señor Viola fue conseguido totalmente. Después de ganar la votación de confianza, las

propuestas de mejora para los funcionarios también contaron con el consenso general. No quedó muy

claro si el municipio iba a solicitar a las instancias superiores la desmilitarización de bomberos y policías

municipales. El señor Viola apunto que sí, pero hubo tantos temas y tantas discusiones que el asunto

quedó difuminado.

Los funcionarios, tras conocerse el resultado, han enviado notas a los periódicos disconformes con las

soluciones establecidas por el consistorio. Consideran insuficientes los aumentos salariales y critican

duramente las promesas, según su opinión, inconcretas.

GRITOS DE "DIMISIÓN, DIMISIÓN"

A mediodía, al salir de la Casa Consistorial el señor Viola y los concejales, los funcionarios concentrados

en la plaza de San Jaime —unos trescientos, aunque anteriormente la cifra alcanzó casi los dos mil— los

abuchearon, mientras resonaban insistentemente los gritos de "dimisión, dimisión", Sólo el señor Soler

Padró fue acogido con ciertos —aunque no muy nutridos— aplausos.

En las tribunas del público solamente se hallaban unos pocos funcionarios, al parecer por determinadas

dificultades para asistir al desarrollo del Pleno consagrado a ellos. Pudieron contemplarse algunas

personas que la opinión pública barcelonesa relaciona con grupos "ultras". Los periodistas rechazaron una

invitación del señor Viola para almorzar conjuntamente. Tres negativas sintetizan el Pleno: "No" a la

marcha del señor Viola, "no" a que el Estado financie el incremento del coste (propuesta del señor Soler

Padró) y "no" a las peticiones iniciales y globales de los funcionarios.

 

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