Autor: Ramírez, Pedro J.. 
 Siglo XXI. La entrevista. 
 Fernández de la Mora: Crear un partido del Gobierno es una contradicción  :   
 Nos encontramos ante una de las más graves crisis socioeconómicas de nuestra Edad Contemporánea. 
 ABC.    29/04/1977.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

ABC. VIERNES 29 DE ABRIL DE 1977.

PAG 12.

SIGLO XXI

LA ENTREVISTA

FERNANDEZ DE LA MORA: «CREAR UN PARTIDO DEL GOBIERNO ES UNA

CONTRADICCION»

«Nos encontramos ante una de las más graves crisis socioeconómicas de

nuestra Edad Contemporánea»

En su casa de Puerta de Hierro, arropado por veinticinco mil volúmenes, Gonzalo Fernández de la Mora

interrumpe la redacción de la conferencia que pronunció ayer en el Club Siglo XXI —«Ante la reforma

constitucional» —y comenta las líneas medulares de la misma.

—El título de la conferencia parece presuponer que las próximas Cortes serán otoñatituyentes. Ocurrirá

efectivamente así?

—En sentido estricto son Cortes constituyentes aquellas que proceden de unas elecciones especialmente

convocadas para designar a unos parlamentarios cuya primordial responsabilidad va a ser redactar una

nueva Constitución. Pero existe otra posibilidad. La de las Cortes ordinarias que asumen de hecho tareas

constituyentes en ejercicio de las facultades legislativas que posean. Este es, por ejemplo, el caso de las

legislaturas que han elaborada las Ley e s Fundamentales, Tengo la impresión de que las Cortes de 1977

serán de este segundo tipo.

—¿En que funda usted esta suposición?

—En que si el Gobierno Suáres hubiera deseado reformar plenamente la Constitución, hubiera presentado

a referéndum un proyecto completo. Se ha limitado a presentar una ley para —y esta preposición «para»

hay que subrayarla— la reforma política. Además, el presidente, en unas declaraciones que podríamos

llamar la Declaración de Méjico, ha dicho hace un par de días que la democracia «requiere una

Constitución que sea aceptada por todos los grupos políticos». Es, pues, evidente que la intención hasta

ahora tácita del Gobierno, y va expresa, es que las próximas Cortes sean constituyentes.

—¿Le parece bien que así sea?

—No. Lo que he llamado la «mania constitutoria» o «epilepsia constituyente» se reduce a la creencia de

que todos los proMemas; nacionales se resuelven reformando

la Constitución. Esta ha sido la técnica que hemos puesto en marcha desde 1812, con resultados casi

siempre malos, y alguna vez trágicos.

Además, me parece peligrosísimo que las nuevas Cortes consuman sus energías, y una buena parte de las

energías españolas, en discusiones constituyentes, cuando nos encontramos ante una de las más graves

crisis socioeconómicas de nuestra edad contemporánea, que requeriría un planteamiento enérgico y

urgente.

Si las Cortes se convierten en constituyentes, me parece difícil que podamos disponer de un Gabinete con

tiempo, consenso y capacidad suficiente para resolver los problemas del paro, la inflación y el

endeudamiento exterior,

—¿Cuál sería entonces su alternativa en las actuales circunstancias?

—Partiendo de los errores ya cometidos y que son: la ausencia de un plan eficaz de medidas económicas,

y el desencadenamiento y dilación de un proceso constitucional, creo que lo menos costoso para el país

sería abordar los problemas constitucionales más esenciales y paralelamente crear un Gobierno fuerte y

eficaz que pudiera detener el proceso general de deterioro.

—¿Qué entiende entonces por «cuestiones esenciales»? ¿Podría enumerarlas?

—Serían: la relación entre los poderes legislativo y ejecutivo, el Consejo del Reino, el Tribunal de

Garantías Constitucionales, el problema del control de los decretosleyes y la normativa de los partidos

políticos y del procedimiento electoral.

—¿Qué opinión le merece la probable participación del prestó ente Suárez en las elecciones?

—Me parecería un error la constitución de un partido gubernamental. El actual es un Gobierno de

características especiales. Evidentemente en un Estado demoliberal es lógico e incluso obligado que

exista un partido del Gobierno. Pero éste es un Gobierno que tiene un origen orgánico, es decir, apolítico,

en cuanto no procede de los partidos. Es un Gobierno que se ha definido a sí mismo como transitorio y

con ana misión capital Que es la reforma política. En estas condiciones crear un partido del Gobierno es

una contradicción. La limpieza electoral podría ser discutida, quedaría en entredicho su credibilidad

democrática.

Pero creo que se producirían, además, otras consecuencias.. La aparición de un partido gubernamental

crearía confusión y contribuiría a la atomización de los grupos humanistas. Favorecería, en cambio, las

maniobras «frentepopulista» y le daría mayor capacidad de representación al marxismo.

—No se trataría exactamente de un partido del Gobierno, sino de que el presidente encabezara el Centro

Democrático...

—Resultaría muy difícil conseguir separar en estos momentos la persona de Adolfo Suáreí de su

condición de presidente del Gobierno. Esa operación no hubiera planteado ningún problema, ni político ni

constitucional, si se tratara del Adolfo Suárez que todos hemos conocido antes de ser jefe de Gobierno.—

P. J. B.

 

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