Autor: Ramírez, Pedro J.. 
 100 españoles para la democracia. ¿Quién es quién?. 
 Jordi Pujol     
 
 ABC.    17/09/1976.  Página: 17-18. Páginas: 2. Párrafos: 58. 

ABC, 17 de septiembre de 1976

100 ESPAÑOLES PARA LA DEMOCRACIA

Jordi Pujol

Nació en Barcelona en 1930.

Profesión: Estudió Medicina. Trabajó en la industria farmacéutica y se ha dedicado a la Banca.

Reside en Barcelona, casado y con siete hijos.

Secretario general del Partido Convergencia Democrática de Cataluña.

Autodefinición política: «Soy un nacionalista catalán que cree en un modelo de democracia europea,

occidental y socialmente avanzada. En cierto modo, soy un socialdemócrata.»

Su opinión sobre los grandes temas

1. CATALUÑA

«Cataluña es mi país. Ese conjunto de tierras, hombres, sentimientos y tradiciones —pero también de

problemas actuales y de proyectos de futuro—, con las cuales yo me siento más entrañablemente unido y

de las que me siento directamente responsable.

»Esto no excluye mi vinculación afectiva con España. Cataluña es una nacionalidad y España una

realidad plurinacional. Lo que pasa es que difícilmente podríamos muchos catalanes sentirnos españoles

si no fuera a través de la afirmación de nuestra catalanidad.»

2. ESPAÑA Y CATALUÑA

«Como principio general yo diría que Cataluña necesita, dentro de España, de todos los instrumentos

precisos para la plena realización personal y colectiva de sus habitantes. Existen varias fórmulas para con-

seguirlo. Yo, personalmente, soy autonomista, lo que quiere decir que creo en la autonomía de Cataluña

—así como en la de otras nacionalidades— en el seno de un Estado unitario.

»Esa sería nuestra solución, pero también admito y respeto otro tipo de planteamientos tal y como sería el

dotar de una estructura federal el Estado español. Pero, seamos realistas, este es un problema que afecta a

toda España y yo no creo que España tenga vocación federal.

"Precisamente si defendemos la solución autonomista es porque creemos qué seria la mejor aceptada por

el resto de España. Creo que el problema catalán no es en el fondo sino un problema de falta de com-

prensión. Me parece urgente que los ciudadanos de Zamora o de Jaén se den cuenta de que lo que

solicitamos no es ninguna monstruosidad.»

3. LAS DECLARACIONES DEL PRESIDENTE SUAREZ

«Considero que la reacción de Cataluña contra las declaraciones del presidente Suárez a

"Paris-Match" ha sido mucho más moderada, de lo que podría haber sido. Las palabras del jefe del

Gobierno fueron una desconsoladora muestra de incomprensión y alejamiento, Para nosotros hubiera sido

muy fácil, por ejemplo, convertir su próximo viaje a Cataluña en un fracaso, tal y como en cierto modo

hicimos con el viaje de Franco en tiempos mucho más difíciles como eran los del año 60. Sin embargo, no

hemos querido hacerlo porque consideramos que es la hora de la negociación y el acercamiento, de la

comprensión y del diálogo.»

4 EL PROGRAMA DE LA REFORMA

«Aunque soslaya el tema catalán, es un indudable paso adelante. De una forma más bien tácita admite la

apertura de un proceso constituyente y fija, por fin, unas elecciones con pocas cortapisas. En conjunto yo

diría que el sufragio universal resulta ampliamente respetado.

»Habrá que esperar a ver si respetan también las libertades democráticas, ya que sin ellas el sufragio

universal significa más bien poco.

»No nos hemos planteado aún el tema de la legalización de Convergencia Democrática de Cataluña, Sin

embargo, yo creo que accederíamos a ello a nada que se cumplieran tales libertades democráticas y se

reconociera la individualidad de Cataluña.

»Y lo haríamos porque consideramos prioritaria la participación en las elecciones. Hasta que no haya

elecciones no será posible ni en Cataluña ni en España encauzar los problemas políticos, sociales y

económicos de forma eficaz. Hoy en día nadie es nadie porque a todos —a la oposición y al Gobierno—

nos falta la autoridad moral y política que otorga la representatividad. Por eso todos vamos a tener que

rea" izar un gran esfuerzo previo a la normalización de nuestra vida pública.»

5. LA OPOSICIÓN

«El programa reformista del Gobierno Suárez creará, en mi opinión, hondas divisiones entre los grupos de

la oposición, sobre todo en Madrid. De hecho lo que ocurrirá es que tales divisiones —subyacentes hasta

ahora— aflorarán plenamente a la superficie. Yo me preguntaría si acaso la actitud, crítica de algún

partido de izquierdas para con el autonomismo catalán y vasco no es sino una cortina de humo. Una

especie de telón trazado sobre su verdadero problema: ¿cuál será su postura ante las elecciones en el caso

de que, tal y como parece que ccurrirá. el Partido Comunista no sea legalizado?»

6. LA SITUACIÓN ECONÓMICA

«Hace algunos meses dije que la situación económica no era grave, pero que podía agravarse. Fues bien,

es evidente que se ha agravado. Y hasta cierto punto es lógico, pues la acción económica necesita más

que ninguna otra esfera de la autoridad moral que da la representatividad. Así es. como se explica el

fracaso de medidas gubernamentales plenamente acertadas.

»De todas formas pienso que el país sigue siendo básicamente sano y que si conseguimos salvar la

transición política con rapidez estaremos a tiempo de forzar la recuperación. Entre tanto la mayoría de los

ciudadanos son conscientes de la gravedad de la situación y confío en su prudencia. Por eso, de la misma

forma que el "mayo rojo" no resultó luego tan roja, pienso que el "otoño caliente" no llegará a

abrasarnos.»

7. TARRADELLAS

«Es el presidente de la Generalitat Cuando hablamos de él no hablamos de un señor que se llama Josep

Tarradellas, sino de la representación que ostenta. No reivindicamos su figura, sino su cargo. Aparte de

todo esto sentimos un enorme respeto por quien ha sido un claro ejemplo de fidelidad, de constancia, e

incluso de perspicacia política, en momentos enormemente difíciles.»

8. ALGUNOS NOMBRES

«Yo no soy socialista, pero deseo qué Felipe González y su partido tengan el éxito que la democracia

española requiere. Y confio que no caigan en las posiciones acomplejadas que en algunos países —Italia

es el ejemplo más claro— han llevado al socialismo al descalabro.»

«He visto actuar en Barcelona a Rodolfo Martín Villa y lo valoro mucho. >

«Antón Cancuas y su partido —Unió Democrática de Catalunya, homologado por la democracia cristiana

europea— son quienes mejor han resuelto el dilema entre el anti-sucursalismo político que postulamos en

Cataluña y la presencia actual y eficaz en la política española general.»

Perfil

Diez horas antes de la celebración de la «diada», Jord Pujol era un ardiente león en celo que quemaba

energías recorriendo una y otra vez los perfiles de su despacho, en ana casa antigua del paseo de Gracia,

incrustada entre su antiguo reducto de Banca Catalana y la bellísima «Pedrera» de Gandí Diez horas

después de la celebración de la «diada», Jordi Pujol era el orondo león, ya satisfecho, capaz de renunciar

incluso a sus sesenta kilómetros de bicicleta: cuota ineludible de cualquier otro día de fiesta.

¿Quién iba a suponer que cuando la gran esperanza blanca de la burguesía catalana ——ansiosa de que

todo cambie para que al menos una buena parte continúe siendo lo mismo— había dicho que,

«probablemente», estaría ocupado el domingo, lo que quería era practicar el ciclismo?

¿El ciclismo, un hombre que cuando todavía era niño fue elegido en el colegio para hacer de enanito del

cuento de Blancanteves?

Es preciso saber del pedalear incansable y enérgico del pueblo catalán para comprender a Jordi Pujol. Si

él hubiera nacido en otro lugar de España probablemente todavía seguiría al frente del laboratorio, far-

macéutico que le hizo medio rico a finales de los cincuenta. Probablemente no habría estado nunca en la

cárcel y seguro qne no habría fundado ni un Banco ni un partido político.

Además de andar en bicicleta el señor Pujol lee con gran asiduidad «Il Corriere de1la Sera». Hubo un

tiempo en que siguió con cierta emoción la trayectoria política de Aminttore Fanfani como ejemplo de

ofensiva progresista partiendo de bases conservadoras.

Sin embargo, está a punto de llegar el momento en que al señor Pujol no le quede tiempo ni para buscar

las huellas de los tubulares de Poblet, en las carreteras comarcales, ni para subir a Montjuich o al Tibi-

dabo a otear lo que ocurre en la península vecina.

—¿Se cree usted capaz de hacer vibrar a cincuenta mil personas desde una tribuna?

A Jordi Pujol se le enciende la mirada y le aparece una sonrisa.

—No sé si mi estilo es el de un político de mitin. Pero desde luego que no me asusta mi gente.

La pregunta

¿Qué significado ha tenido para Cataluña la celebración de la "Diada"?

«Nosotros valoramos la "diada" como un gran éxito. Tanto el acto celebrado en Sant Boi como las

decenas y decenas de actos que se vienen celebrando en toda Cataluña. La "diada" fue una manifestación

a la vez de moderación y de energía. Junto a su tono correcto estaba la reivindicación de que nosotros los

catalanes no queremos seguir siendo tratados como hemos sido tratados no sólo en los últimos cuarenta

años, sino también durante bastantes períodos de la historia de España.»

"Las negociaciones hasta 11 e g a r a la autorización del acto fueron tensas, duras, pero conectas. Es de

subrayar en este sentido la capacidad de diálogo del gobernador civil. Si la "diada" se hubiera celebrado

en el Parque de la Ciudadela hubieran acudido probablemente más personas, a pesar de no estar

autorizada. Nosotros preferimos, sin embargo, actuar moderadamente y trasladar el acto a Sant Boi.»

«Toda Cataluña estuvo representada allí. El espectro de partidos incluidos en la Comisión Organizadora

abarcaba desde sectores tan de derechas como la Lliga Lliberal y el Club C at a 1 o n i a, hasta el P.S.U.C.

(Partido Socialista Unificado de Cataluña, prácticamente el Partido Comunista en Cataluña) y grupos aún

más a la izquierda del P.S.U.C. Por otra parte, entre los asistentes había todo tipo de personas: jóvenes

barbudos, viejos nostálgicos, ricos, pobres, obreros, estudiantes...»

«La "diada" ha significado una importante reafirmación en torno a nuestras reivindicaciones básicas: el

Estatuto de Autonomía, la Gene-ralitat... Su efecto debería completarse ahora con un esfuerzo por

hacernos comprender por el resto de los españoles o, al menos, por los sectores más receptivos.»

Trayectoria personal

Vivió una infancia feliz en Premia de Dalt. Su padre era militante de «Esquerra» y, en general, la

situación económica de la familia resultaba más bien modesta.

Estudia Medicina y forma en las filas de Acción Católica. Desengañado de su ín-operancia busca otros

cauces de a c t u a c ion nacionalistas. Participa en las campañas contra el director de «La Vanguardia»,

Ga´insoga, y contra el viaje de Franco a Barcelona. Es condenado por la jurisdicción militar y pasa dos

años y medio de cárcel en Zaragoza y una de confinamiento en Gerona.

A partir de las ganancias de un laboratorio farmacéutico interviene en la fundación de la Banca Catalana,

en la que ocupa durante varios años el cargo de vicepresidente. En 1974 forma Convergencia

Democrática de Cataluña, grupo político del que es secretario general y al que dedica cada día una

porción mayor de su tiempo. Controla «El Correo Catalán y la revista «Destino».

Dijo en otras ocasiones

MENTALIDADES.—«Según se ve resulta difícil para algunas mentalidades admitir que se puede ser

nacionalista catalán sin ser separatista." («Informaciones», 3-IV-76.)

COMUNISTAS.—«No me siento nada próximo a las posiciones comunistas... En algún caso he tenido

fuertes enfrentamientos con ellos, lo cual es público y notorio, y pienso que tendré más. Esto es

compatible con los actuales planteamientos políticos unitarios y con de-terminadas colaboraciones.»

(«Informaciones», 3-IV-76.)

DICTADURAS.—«No rechazo sólo los planteamientos dictatoriales de derechas, sino también los de

izquierdas, sean o no comunistas, civiles o militares. Rechazo también los planteamientos que ahora lla-

man tercermundistas: nuestro puesto está en Europa y personalmente soy muy europeis-ta.» (ABC, 20-

VI-75.)

UNIDAD.—«Hay qne realizar una labor de unidad. Pero no de unidad emocional, sino de unidad política.

La unidad emocional se producirá sola con el reencuentro de una mayoría de personas con la libertad...

Lo que hay qne conseguir es la unidad política nacional, lo cual implica que se produzca en función de las

diferencias ideológicas y no a su costa.» («Discusión», abril-76.)

Texto: Pedro J. Ramírez Fotos: Luis Alonso

 

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