Autor: Tarín Iglesias, José. 
 Barcelona al día. 
 Los empresarios catalanes, al encuentro con su identidad     
 
 ABC.    01/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

BARCELONA AL DIA

LOS EMPRESARIOS CATALANES, AL ENCUENTRO CON SU IDENTIDAD

En este nuevo estado de cosas que se va experimentando en el país, la empresa, como tal, va a sufrir un

cambio radical. Todos los indicios coinciden para un futuro muy próximo en la necesidad de dar por

concluí-do el actual ordenamiento jurídico-sindical para pasar al sistema imperante en la empresa

occidental de libre asociación, con separación absoluta de las que conforman intereses económicos y de la

clase social y de una mutua independencia de la Administración, a la que en última instancia se le reserva

la misión de arbitraje para aquellos supuestos en los que no haya habido avenencia entre las partes,

excepto las materias que constituyen competencia de la jurisdicción laboral.

De esta forma se expresó anoche Félix Gallardo, presidente del Fomento del Trabajo Nacional, ante

varios centenares de empresarios catalanes congregados en el Palacio de Congresos. Fue indudablemente

la primera reunión importante en este sentido celebrada en los últimos cuarenta años, y en la que se

intentó fijar de manera realista una auténtica política empresarial. Posiblemente nadie como la entidad

barcelonesa para acometer una tarea de esta naturaleza, de la que tan faltado está el país. Motor y motriz

de nuestro progreso, la historia del Fomento es la más limpia, la más fiel y la más consecuente con que

cuenta Cataluña.

La reunión de anoche puede resultar histórica, ya que debe ser el punto de arranque para aglutinar las

actividades del empresariado en sus diversas manifestaciones, y no solamente defender, sino también

impulsar sus intereses y derechos. Durante estos últimos años el Fomento no sólo ha llevado una

existencia aletargada, sino que incluso en la última redacción de sus estatutos se soslayó en ellos los fines

que le eran propios desde su fundación y que sustantivamente se refieren a la defensa y promoción de los

intereses del empresario.

Las palabras de Félix Gallardo no deja-ron lugar a dudas acerca de lo que se pretende realizar. Ha llegado

el momento —señaló— de ofrecer a la opinión pública la verdadera imagen del empresario, durante

tantísimo tiempo maltratada por la demagogia de los que sólo deseaban destruir sin ofrecer nada a cambio

o de quienes hacen recaer en otros sus propios errores, cuando no las culpas. El momento es difícil en

todos los sentidos, y principalmente para los que se refieren a la empresa.

Nos encontramos con serias dificultades —dijo Gallardo— y con un desconcierto que hace temblar al

empresario más templado. Con una Bolsa decadente y sostenida artificialmente, con unas restricciones

crediticias que agravan la situación financiera de las empresas, con unas cargas tan enormes de la

Seguridad Social que condicionan los resultados del ejercicio, y, por si fuera poco, con los millones de

horas de trabajo perdidas y con esa inflación tan aguda que desvaloriza y erosiona nuestra moneda y crea

situaciones angustiosas.

En su discurso, Gallardo habló de la falta de austeridad en el gasto, señalando que en lo que va de año se

han importado cien mil millones de pesetas más que en 1975, lo que agrava, naturalmente, nuestra ya

enflaquecida economía. La problemática empresarial, sin duda, ha entrado en unas nuevas vías. José

TARÍN IGLESIAS.

 

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