Autor: Sopena Daganzo, Enrique. 
   Pactos en la izquierda catalana     
 
 Informaciones.    09/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

9 de octubre de 1976

PACTOS EN LA IZQUIERDA CATALANA

Por Enrique SOPENA

En las últimas semanas se viene observando en Cataluña una tendencia acentuada hacia el

esclarecimiento general a niveles estrictamente políticos. Parece que ha pasado ya el sarampión de las

siglas a «go-go», y por encima de éstas cada corriente profunda empieza a buscar los necesarios pactos o

alianzas a través de los cuales conseguir en las elecciones que se anuncian resultados eficaces.

Si por la derecha —como ya quedó explicado la semana pasada-la creación de la Liga de Catalunya ha

supuesto un notable esfuerzo de potentación, está siendo ahora el centro-izquierda el sector en el que se

concretan toda una serie de rumores tendentes todos hacia una mínima cohesión.

La «bomba» en este sentido fue lanzada por el catedrático don Ramón Trías Fargas, líder de Esquerra

Democrática de Catalunya, núcleo liberal, al Partido Democrático Popular que dirige don Ignacio

Camuñas. El señor Trías Fargas, en unas declaraciones periodísticas, anunció la probable fusión de su

partido con las siguientes formaciones: Esquerra Republicana, Partit Socialista (ex Reagrupament) y

Convergencia Democrática. Se trataría de levantar formalmente un amplio espectro electoral cuyas líneas

maestras girarían sobre una especie de centro-izquierda muy al estilo italiano.

La proposición del prestigioso economista fue analizada aquí como una muestra de absoluta coherencia,

debido a los intereses que tratan de defender tales partidos y debido, sobre todo, a la práctica de actitudes

muy semejantes adoptadas por todos ellos en el seno, por ejemplo, del Consell de Forces Politi-ques. Este

organismo refleja cuidadosamente la división entre centro-izquierda e izquierda. Mientras el primer

bloque ha defendido con tenacidad el alejamiento de Coordinación Democrática, el segundo propugna

que el Consell adopte una decisión igual a la sostenida por la Assemblea, esto es: integración con el resto

de las instancias unitarias del Estado español.

Sin embargo, todavía no ha sonado la hora última de los acercamientos traducidos en alianzas o pactos.

Aunque es público que existen conversaciones y que, por tanto, las palabras del señor Trías Fargas no

eran una especulación vana, lo cierto es que inmediatamente se produjo una matizada reacción de todos

los grupos supuestamente implicados en la operación. Esquerra Republicana replicó que no podía aliarse,

al menos de momento, con un.partido vinculado a la Internacional Liberal. El P. S. C. (ex Reagrupament)

hizo vivas demostraciones de independencia, pero quien más contundente se pronunció fue don Miquel

Roca i Jun-yent (secretario general adjunto de Convergencia Democrática). El segundo hombre de este

partido tras su líder máximo, don Jordi Pujol, precisó que Convergencia no había escogido aún sus

alianzas, que las elecciones eran tema todavía hipotético y que, en, definitiva, su partido contaba con más

afiliados que los otros tres juntos. El señor Roca añadió además que Convergencia era, en cuanto a

cantidad de militantes, el tercer gran partido catalán, situando al P. S. U. C. (comunistas) en primer lugar

y Convergencia Socialista o P. S. C. (Congres) en segundo término.

La dureza de Convergencia Democrática puede, entenderse en función de que es consciente del papel que

desempeña de eje indiscutible con posibilidades de marcar el ritmo del juego y de escoger el momento y

las condiciones de las alianzas. La verdad es que, en las circunstancias actuales sus «aliados» consistirían

en ser cubiertos bajo el manto de Convergencia. A este respecto, el partido del señor Pallach acaba de

sufrir un significativo descalabro con la escisión del ala típicamente socialista (Congres), que se ha

caracterizado por las duras acusaciones que han venido públicamente criticando de socialdemócratas a sus

antiguos compañeros. Ello, en fin, viene a confirmar que existe de hecho una mayoría de opiniones

coincidentes en él escaso socialismo bajo las siglas del P. S. C. (ex R.).

La unificación del centro-izquierda atraviesa, por lo que se ve, dificultades. Pero más parecen obstáculos

coyunturales que barreras infranqueables.

 

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